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lunes, 4 de diciembre de 2017

2087. SEVILLA** (DCLVIII), capital: 13 de marzo de 2016.

4275. SEVILLA, capital. Portada de la igl. del cvto. de Sta. Isabel.
4276. SEVILLA, capital. Vista del interior de la igl. del cvto. de Sta. Isabel.
4277. SEVILLA, capital. El retablo mayor de la igl. del cvto. de Sta. Isabel.
4278. SEVILLA, capital. Dolorosa del retablo mayor de la igl. del cvto. de Sta. Isabel, en besamanos.
4279. SEVILLA, capital. Retablo arcosolio con las pinturas de la Adoración de los Magos y Descanso en la Huida a Egipto, en la igl. del cvto. de Sta. Isabel.
4280. SEVILLA, capital. Retablo de San José con el Niño en la igl. del cvto. de Sta. Isabel.
4281. SEVILLA, capital. San José con el Niño, en su retablo de la igl. del cvto. de Sta. Isabel.
4282. SEVILLA, capital. Retablo del Nazareno, de la igl. del cvto. de Sta. Isabel.
4283. SEVILLA, capital. Nazareno en su retablo de la igl. del cvto. de Sta. Isabel.
4284. SEVILLA, capital. Xto. de las Misericordias, en besapiés, en la igl. del cvto. de Sta. Isabel.
4285.  SEVILLA, capital. Xto. de las Misericordias, en besapiés, en la igl. del cvto. de Sta. Isabel, desde otra perspectiva.
4286. SEVILLA, capital. Detalle del Xto. de las Misericordias, en la igl. del cvto. de Sta. Isabel.
4287. SEVILLA, capital. El Xto. de las Misericordias en Besapiés, y la Dolorosa, en Besamanos, de la igl. del cvto. de Sta. Isabel.
4288. SEVILLA, capital. San Juan Bautista en su retablo de la igl. del cvto. de Sta. Isabel.
4289. SEVILLA, capital. Detalle de San Juan Bautista, en la igl. del cvto. de Sta. Isabel.
SEVILLA** (DCLVIII), capital de la provincia y de la comunidad: 13 de marzo de 2016.
Iglesia del Convento de Santa Isabel
calle Hiniesta 
 "A la gloria de Dios y de San Juan Bautista y de la Santa Visitación de Nuestra Señora Santa Isabel". Con esta dedicación se fundó en 1490 por Doña Isabel de León el conocido como convento de Santa Isabel, originalmente regido por la Orden de San Juan, ya que el hijo de la fundadora era comendador de dicha orden. Entre sus cometidos, uno de los más curiosos era labrar y abastecer de lienzos a los peregrinos que iban a Tierra Santa. El día 6 de enero de 1493 ya se colocaba el Santísimo en la primitiva iglesia, de la cual apenas se tienen más noticias, ya que los escasos restos de la primera etapa se conservan en el claustro mudéjar. A raíz de la desamortización de Mendizábal, en 1835, se convirtió en cárcel de mujeres y reformatorio femenino (Casa de Arrepentidas). En la actualidad está regentada por la congregación de Hijas de María Santísima de los Dolores y de San Felipe Neri, fundada en 1859 por la madre Dolores Márquez y el padre García Tejero, manteniendo el culto y la función educativa y de reinserción de sus orígenes.
   La iglesia se comenzó en 1602 según las trazas manieristas de Alonso de Vandelvira, que diseñó la portada principal en 1609. Situada en su acceso lateral, se estructura en torno a columnas corintias que cobijan hornacinas vacías, originalmente con esculturas de Andrés de Ocampo. En el ático se muestra un excelente altorrelieve con el tema de la Visitación entre pináculos manieristas y coronado por el escudo de la primitiva Orden de San Juan, también representado en azulejos de la tonalidad azul en la espadaña que se asoma a la plaza.
   Al interior, la iglesia presenta la típica planta de cajón conventual, con tres tramos de nave y el presbiterio, siendo muy atrevida en su profundidad y en su altura. La cubierta de la nave es de bóveda de medio cañón con lunetos y recuadros geométricos, mientras que en la zona del presbiterio se recubre con bóveda baída. A pesar de las reformas, mantiene el coro bajo a los pies de la nave (donde se conservan los restos de los fundadores), aunque la actual comunidad no tenga un carácter de clausura.
   El retablo mayor tiene dos cuerpos y ático, siendo Juan de Mesa el autor de su talla y Antonio de Santa Cruz su ensamblador. Se acabó en 1624, estructurándose bajo cánones tardorrenacentistas mediante columnas estriadas de orden corintio de tamaño decreciente. El conjunto pictórico del retablo fue, en parte, robado por el mariscal Soult en 1810. Las pinturas originales que se conservan en el ático se atribuyen a Juan del Castillo, representando el nacimiento de San Juan y San Juan niño. El resto sustituye a las expoliadas por el ejército francés. Muestran el tema de la Matanza de los Inocentes, la Inmaculada y el Bautismo de Cristo, todas ellas en el segundo cuerpo del retablo.
   En cuanto a las esculturas del retablo, situadas en el primer cuerpo están la Dolorosa, San Joaquín y Santa Isabel, todas del siglo XVIII. La imagen de la Virgen (en Besamanos en el momento de la visita) hace referencia a las actuales titulares del edificio y sigue los modelos del escultor Cristóbal Ramos, siendo relacionable con otras piezas de similar concepción en la ciudad. En el ático aparece un Calvario del siglo XVI que podría provenir de la primitiva iglesia.
   A pesar del expolio francés y de las sucesivas reformas, la iglesia sigue manteniendo un notable patrimonio. En el muro izquierdo, junto a la reja del coro, destaca un retablo arcosolio con dos grandes cuadros, Adoración de los Reyes y Descanso en la huida a Egipto, obras de Juan del Castillo basadas en las escenas descritas por los Evangelios apócrifos, y que debieron ser realizadas hacia 1625.  A continuación, se dispone el retablo de San José con el Niño, obra de Diego López Bueno (1612), uno de los artistas más completos y, al mismo tiempo, más desconocidos de la primera mitad del siglo XVII. En la pared del muro izquierdo hay varias pinturas: una Inmaculada del XVIII, copia de un original de Palomino; una Santa Gertrudis del siglo XVII, y una Magdalena del XIX, copia de un original de Van Dyck. Destaca especialmente el lienzo que representa a San Ignacio en la cueva de Manresa, escena que muestra al santo jesuita escribiendo los Ejercicios Espirituales según la interpretación de Domingo Martínez (hacia 1740), una pintura que parece provenir de la Sala de ejercicios de los filipenses sevillanos. Precisamente, junto al presbiterio hay un pequeño retablo de mediados del siglo XVII, con una escultura de San Felipe Neri.
   En el muro derecho destaca otra escena jesuita de la vida de San Ignacio de Loyola. Fue realizada por Valdés Leal en el siglo XVII dentro del ciclo que hizo para la Casa Profesa, un conjunto de pinturas desmembrado que en su mayor parte fue a parar al Museo de Bellas Artes. Un retablo de hacia 1630 muestra la tradicional composición de los retablos de acarreo: se mezclan esculturas y pinturas de diferentes épocas, un Nazareno del siglo XVIII, San Pedro y San Pablo de finales del XVII y otras pinturas menores. Fue un retablo originalmente dedicado a San Juan Evangelista, según apuntan las águilas que lo coronan. A continuación aparece la capilla del licenciado Juan Carrillo, con un retablo de 1610 diseñado por Juan de Oviedo y de la Bandera y que contó originalmente con las tallas de Martínez Montañés. Hasta la invasión francesa albergaba el lienzo del Juicio Final de Francisco Pacheco, trasladado a tierras francesas. Su lugar lo ocupa la imagen del Crucificado de las Misericordias* (en besapiés en el momento de la visita), excelente talla de Juan de Mesa realizada en 1622 proveniente de la iglesia de los mercedarios de la calle San José. Al final del testero izquierdo se sitúa el retablo de San Juan Bautista, fechado en 1606. Al centro, la figura del titular presidió originalmente el retablo mayor (en la actual hornacina de la dolorosa), como correspondía a la titulación primitiva del convento. Es obra que debe estar en el círculo de Juan de Mesa, con características cercanas a otras interpretaciones realizadas por el maestro Martínez Montañés.
   A los pies de la iglesia, como acceso al coro bajo, destacan las dos portadas en piedra trazadas por el arquitecto Alonso de Vandelvira. Se enmarcan entre azulejos de cuenca o arista, una de ellas muestra en su ático la curiosa iconografía de Cristo como el buen pastor que no duda en portar sobre sus hombros a la oveja perdida. Una escena del mundo clásico trasladada a la iconografía cristiana. Ovejas descarriadas en la casa de las arrepentidas. Hay temas que sobreviven al paso de los siglos.

Textos de:
ARJONA, Rafael: Guía Total: Andalucía. Ed. Anaya. Madrid, 2005.
ARJONA, Rafael y WALLS, Lola: Guía Total: Sevilla. Ed. Anaya. Madrid, 2007.
MORALES, Alfredo J.; SANZ, María Jesús; SERRERA, Juan Miguel y VALDIVIESO, Enrique: Guía artística de Sevilla y su provincia [I]. Fundación José Manuel Lara y Diputación provincial de Sevilla. Sevilla, 2004.
ROLDÁN, Manuel Jesús: Iglesias de Sevilla. Almuzara. Sevilla, 2010.

Enlace a la Entrada anterior de Sevilla**:

domingo, 3 de diciembre de 2017

2086. SEVILLA** (DCLVII), capital: 13 de marzo de 2016.

4263. SEVILLA, capital. Torre y fachada de la igl. de Sta. Marina.
4264. SEVILLA, capital. Interior de la igl. de Sta. Marina.
4265. SEVILLA, capital. Señor cautivo de la igl. de Sta. Marina.
4266. SEVILLA, capital. Mª Stma. del Amor en la cap. de la Pastora de la igl. de Sta. Marina.
4267. SEVILLA, capital. Bóveda de la cap. de la Pastora de la igl. de Sta. Marina.
4268. SEVILLA, capital. Bóveda de la cap. sctal. de la igl. de Sta. Marina.
4269. SEVILLA, capital. Altar de besamanos de la Virgen de la Aurora, en el presbiterio de la igl. de Sta. Marina.
4270. SEVILLA, capital. Ntra. Sra. de la Aurora, en besamanos, en la igl. de Sta. Marina.
4271. SEVILLA, capital. Bóveda de la cap. de la Piedad, en la igl. de Sta. Marina.
4272. SEVILLA, capital. El paso del Señor Resucitado en la nave lateral de la igl. de Sta. Marina.
4273. SEVILLA, capital. El Señor Resucitado en su paso procesional.
4274. SEVILLA, capital. Otra perspectiva del paso de misterio de la Hdad. de la Resurrección.
SEVILLA** (DCLVII), capital de la provincia y de la comunidad: 13 de marzo de 2016.
   La antigua calle Real (en referencia al acceso de comitivas reales desde la Puerta de la Macarena), lejano recuerdo del antiguo trazado del cardo romano (la vía que atravesaba las ciudades de norte a sur), acoge en su tramo central una de las mayores iglesias mudéjares de Sevilla. La iglesia de Santa Marina es un templo que sufrió los avatares de la historia en forma de varios incendios, que han permitido al menos que se conserve la desnuda arquitectura medieval. Sobrevivió hasta al abandono durante años, siendo hoy sede de la hermandad de la Resurrección.
   Los antiguos eruditos le otorgaron su origen en una mezquita, cuestión más que improbable, ya que fue una de las parroquias de nueva creación tras la reconquista cristiana de la ciudad en 1248 y el posterior repartimiento, existiendo noticias de la parroquia entre 1249 y 1258. Incluso más, algunos autores identifican la iconografía de la iglesia en una de las miniaturas de las Cantigas de Santa María. Al igual que numerosas edificaciones de la ciudad, el templo fue dañado por el terremoto de 1356. Se tiene noticia de los donativos del Rey Pedro I para su restauración, que hay que entender en buena medida como reedificación. Hay noticias de restauraciones del templo en el siglo XVII, de algún añadido en el siglo XVIII y de una intervención en 1869 motivada por un incendio que destruyó sus cubiertas. Al igual que otros templos de la ciudad, la parroquia de Santa Marina fue incendiada el 18 de julio de 1936, perdiéndose un gran patrimonio artístico del que apenas se pudieron salvar las imágenes titulares de la hermandad de la Mortaja y la histórica talla de la Divina Pastora. Las largas obras de de restauración todavía se vieron alteradas por un nuevo incendio en 1981, aunque el edificio sobrevivió al olvido y se mantiene gracias a su actual moradora, la hermandad de la Resurrección.
   Un análisis del edificio pasa por la interpretación iconográfica de su portada, con varias versiones que inciden en su complejidad. Básicamente debe entenderse como una alusión a las cuatro vírgenes principales, representadas sobre ménsulas y bajo doseletes de piedra. Serían Santa Marina (con un niño en sus brazos), Santa Margarita (que quizás tuvo un dragón a sus pies) Santa Bárbara (con una desgastada torre en sus manos) y Santa Catalina (identificable por la rueda de su martirio). La interpretación más curiosa de la titular es la que dio el fraile dominico Fray Jacobo de la Vorágine. Narraba la historia de Marina, que vio a su padre entrar en un convento al que pudo acceder haciéndose pasar por hombre como el hermano Marín. Presa de una promesa, fue acusada de una violación (que no pudo, obviamente cometer), siendo expulsada y cuidando de su presunto hijo a la puerta de la iglesia. Readmitida en el convento (siempre con su identidad masculina), no fue descubierta su realidad femenina hasta su muerte. La mujer con el niño a las puertas de la iglesia recordaría la historia de una santa cuya historia se mezcla, en algunas versiones, con la de Santa Margarita, la patrona de las parturientas que sobrevivió al dragón que la devoró. Estas cuatro historias sitúan sobre una portada de piedra con perfil abocinado, con decoración de puntas de diamante y puntas de sierra en sus arquivoltas exteriores, que descansan sobre baquetones con capiteles figurativos. La cornisa de remate de la portada se apoya en cabezas de leones entre las que se intercalan arcos de herradura, una hábil mezcla entre las formas decorativas del gótico y la ornamentación musulmana. En la fachada principal también se conservan tres rosetones de piedra, el central con tracería moderna de alabastro, siendo original la tracería pétrea de los dos rosetones laterales. Es un modelo de portada que se repite en otras iglesias sevillanas. Las otras dos portadas exteriores, una a cada lado, tienen menor entidad y se realizan en ladrillo. Si se rodea la iglesia por el lado derecho, que accede a un callejón que traslada a épocas pasadas, una vez superado el volumen exterior de la Capilla de la Piedad se observará un gran ábside exterior ochavado, con ventanas geminadas y una cornisa con decoración de modillones de rollo. Al completar el rodeo se podrá percibir de nuevo la torre-campanario en la fachada principal, con planta cuadrada y realizada en ladrillo, con decoración de arquillos ciegos polilobulados con alfices que lo enmarcan, un repertorio musulmán al que se añadió, en una restauración de finales del siglo XIX, las almenas de gradas de la parte superior. Aunque apenas se perciba desde la calle, corona la torre la famosa Cruz Verde, elemento de forja que se situaba en la calle Feria y en torno al cual ocurrieron algunos de los levantamientos y algaradas más populares del barrio.
   El interior sorprende por su desnudez, que permite contemplar en buena medida las características arquitectónicas originales, a pesar de los avatares históricos del templo. Es iglesia de tres naves, con presbiterio claramente separado, organizadas sobre pilares rectangulares de ladrillo que sostienen arcos apuntados. En el espacio destacan las capillas añadidas, tres en época histórica y la bautismal ya en el siglo XX. En el muro izquierdo, junto a la capilla bautismal, se sitúa la talla de un Señor cautivo moderna, obra de Antonio Dubé de Luque. Ya en la capilla llamada de la Pastora (por ser el lugar donde residió la primitiva hermandad de esta iconografía) se sitúa la Virgen del Amor, esculpida en 1969 por Jesús Santos Calero como primitiva imagen de la Aurora. Esta capilla se cubre por una interesante bóveda de seis paños sobre trompas y fue originariamente capilla funeraria de los Cárdenas hasta que en 1702 el Conde la Motilla la cedió a la primitiva hermandad. En la cabecera de esta nave se sitúa la capilla sacramental, de planta cuadrada y cubierta con bóveda gallonada, un interesante espacio en el que se observan columnas y capiteles romanos de tipo corintio de acarreo y excelentes restos de azulejería medieval del siglo XIII en un fontral del altar que procede de una lápida funeraria. Originalmente fue capilla funeraria de los Hinestrosa y los restos cerámicos son excepcionales, comparables con otras tumbas aparecidas en el monasterio de San Clemente. El presbiterio, cubierto con bóveda de nervadura pétrea sexpartita, con espina central, está presidido por la imagen del Señor Resucitado (en su paso en una nave lateral durante la visita al templo), talla de Francisco Buiza en 1973 que procesiona en la madrugada del Domingo de Resurrección. En el muro derecho se abre la antigua capilla de la Piedad, antigua sede de la hermandad de la Mortaja. Es cuadrada, cubierta con bóveda sobre trompas en la que destaca una decoración en yeserías con mocárabes, atauriques y caligrafía musulmana. En su mayor parte son una reinvención de finales del siglo XIX que se hizo a partir de los restos originales encontrados. También quedan restos de un zócalo de azulejería con las armas del infante don Felipe, que fue arzobispo de Sevilla entre 1249 y 1258, lo cual puede ayudar a la datación de la edificación. En la capilla se sitúa la otra titular de la hermandad de la Resurrección, la Virgen de la Aurora, (en besamanos durante la visita a la iglesia) imagen moderna realizada por Antonio Dubé de Luque. En la nave central del templo se conserva la lápida sepulcral de don Pedro Mexía, que fue cronista de Carlos V y cuyo texto redactó el gran erudito Benito Arias Montano. En una de las bóvedas del templo también está enterrado el gran escultor barroco Felipe de Rivas.

Textos de:
ARJONA, Rafael: Guía Total: Andalucía. Ed. Anaya. Madrid, 2005.
ARJONA, Rafael y WALLS, Lola: Guía Total: Sevilla. Ed. Anaya. Madrid, 2007.
MORALES, Alfredo J.; SANZ, María Jesús; SERRERA, Juan Miguel y VALDIVIESO, Enrique: Guía artística de Sevilla y su provincia [I]. Fundación José Manuel Lara y Diputación provincial de Sevilla. Sevilla, 2004.
ROLDÁN, Manuel Jesús: Iglesias de Sevilla. Almuzara. Sevilla, 2010.

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sábado, 2 de diciembre de 2017

2085. SEVILLA** (DCLVI), capital: 13 de marzo de 2016.

4251. SEVILLA, capital. Fachada de la Basílica de la Macarena.
4252. SEVILLA, capital. Interior de la Basílica de la Macarena.
4253. SEVILLA, capital. El paso de misterio de la Hdad. de la Macarena.
4254. SEVILLA, capital. Vista frontal del paso de Ntro. Padre Jesús de la Sentencia.
4255. SEVILLA, capital. Ntro. Padre Jesús de la Sentencia.
4256. SEVILLA, capital. El paso de palio de la Hdad. de la Macarena.
4257. SEVILLA, capital. Lateral del paso de palio de la Macarena, con el paso de misterio al fondo.
4258. SEVILLA, capital. El paso de Mª Stma. de la Esperanza en el presbiterio de su Basílica.
4259. SEVILLA, capital. Mª Stma. de la Esperanza.
4260. SEVILLA, capital. Detalle de la Macarena.
4261. SEVILLA, capital. Perfil de la Macarena.
4262. SEVILLA, capital. Ntra. Sra. del Sto. Rosario en su retablo de la Basílica de la Macarena.
SEVILLA** (DCLVI), capital de la provincia y de la comunidad: 13 de marzo de 2016.
   Se muestran imágenes de los pasos de la Hermandad de la Macarena en el interior de su residencia canónica, la Basílica de Santa María de la Esperanza Macarena. Es ésta una corporación fundada en 1595, siendo sus imágenes titulares Nuestro Padre Jesús de la Sentencia, obra de Felipe de Morales en 1654, mientras que María Santísima de la Esperanza, es una obra anónima del siglo XVII, y Nuestra Señora del Santo Rosario, obra atribuida a Roque de Balduque en 1556 aunque muy reformada en el siglo XVIII.

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viernes, 1 de diciembre de 2017

2084. SEVILLA** (DCLV), capital: 11 de marzo de 2016.

4237. SEVILLA, capital. Fachada principal de la igl. de Sta. Mª la Blanca.
4238. SEVILLA, capital. Nave central de la igl. de Sta. Mª la Blanca.
4239. SEVILLA, capital. Bóveda de la nave central en la zona de los pies de la igl. de Sta. Mª la Blanca.
4240. SEVILLA, capital. Bóveda semiesférica de la nave central de la igl. de Sta. Mª la Blanca.
4241. SEVILLA, capital. Detalle de la decoración de las bóvedas y arquerías de la igl. de Sta. Mª la Blanca.
4242. SEVILLA, capital. Nave lateral derecha de la igl. de Sta. Mª la Blanca.
4243. SEVILLA, capital. Retablo mayor de la igl. de Sta. Mª la Blanca.
4244. SEVILLA, capital. Ntra. Sra. de las Nieves en el retablo mayor de la igl. de Sta. Mª la Blanca.
4245. SEVILLA, capital. Retablo de San Pedro en la Cátedra, de la igl. de Sta. Mª la Blanca.
4246. SEVILLA, capital. Retablo de San José de la cap. sctal. de la igl. de Sta. Mª la Blanca.
4247. SEVILLA, capital. San José, en su retablo de la cap. sctal. de la igl. de Sta. Mª la Blanca.
4248. SEVILLA, capital. Nacimiento del retablo de San José de la cap. sctal. de la igl. de Sta. Mª la Blanca.
4249. SEVILLA, capital. Retablo de la extinta hdad. del Lavatorio, en la cap. sctal. de la igl. de Sta. Mª la Blanca.
4250. SEVILLA, capital. Retablo de La Piedad, en la igl. de Sta. Mª la Blanca.
SEVILLA** (DCLV), capital de la provincia y de la comunidad: 11 de marzo de 2016.
   Iglesia de Santa María la Blanca*
   calle Santa María la Blanca
   "Ésta es la Casa de Dios y la Puerta del Cielo". Con esta inscripción se abre a la calle la iglesia de Santa María la Blanca o de las Nieves, sugerente título que hace referencia a un milagroso suceso ocurrido en Roma en el año 352. Según cuenta la leyenda, el día 4 de agosto de ese año nevó en el monte Esquilino de la Ciudad Eterna, un milagro que indicaba al patricio Juan el lugar donde debía situarse una basílica dedicada a la Virgen. Sorprendente hecho que daría título, siglos más tarde, a la iglesia que se edificó en 1391 sobre una de las sinagogas del barrio judío de Sevilla, que inició su particular  decadencia con el asalto provocado por en aquel año por la furiosa predicación del arcediano de Écija Ferrán Martínez. El nuevo edificio seguiría las trazas cristianas del arte gótico, con portada de arco apuntado y reaprovechamiento de las columnas y capiteles romanos que todavía se conservan en el muro lateral de la calle Archeros. En el año 1662 fue reconstruida por Pedro Sánchez Falconete, siendo la obra  sufragada en buena parte por el canónigo Justino Neve, que también patrocinaría la fundación del Hospital de Venerables sacerdotes en la antigua judería. Su portada gótica se ve ornada con arquivoltas y decoración de puntas de diamantes, siendo la inscripsción latina "HAC EST DOMUS DEI ET PORTA COELI 1741", un testimonio de una intervención realizada ya en el siglo XVIII. Coronan la portada dos ventanas con arco de medio punto y, por encima, espadaña de doble cuerpo con frontón partido y jarrones cerámicos en los laterales. Junto a azulejos modernos, como el de la Virgen de las Nieves, destaca en la fachada un pintoresco azulejo de las Ánimas y una singular decoración geométrica en tonos almagras y negros que ilustra el colorido que en siglos pasados debieron tener los muros de la ciudad. Junto a escasos restos (como el de la portería del convento de monjas de San Clemente), es testimonio de una ciudad "de colores" que antiguos cronistas compararon con la rojiza Florencia, en una imagen muy distinta al tópico de los muros blancos que tiene orígenes en la higiénica actuación de la Ilustración en el siglo XVIII.
   El misterioso interior se presenta como un templo formado por tres naves, presbiterio y coro a los pies, con capilla sacramental adosada en el muro de la Epístola (derecha). Se encuentra dividido por columnas toscanas de mármol rojo que sustentan los arcos formeros de la nave central, cubierto con bóveda de cañón con lunetos y bóveda semiesférica en el espacio del crucero. Estas columnas se encuentran adornadas con yeserías barrocas de ángeles y recargados elementos vegetales, una obra de los hermanos Pedro y Miguel Borja (1660) en cuyo diseño intervino Pedro Roldán. La reforma interior de Pedro Sánchez Falconete le dio un concepto de teatralidad barroca que enmascaró por completo las trazas góticas originales.
   El presbiterio se encuentra presidido por la imagen de Nuestra Señora de las Nieves, imagen de candelero para vestir realizada por Juan de Astorga a comienzos del siglo XIX. El retablo es barroco, de hacia 1690, y presenta columnas salomónicas como elementos estructurales, teniendo tallas de Santa Justa y Rufina en los laterales (1720) y de San Edmigio en la zona del ático. Aunque la devoción a la Virgen de las Nieves existió desde la fundación de la parroquia en el siglo XIV, y que en 1666 hubo fiestas solemnes a la Virgen; no es hasta 1733 cuando se documentan las primeras reglas de la hermandad, todavía conservadas en la actualidad. En los intercolumnios del espacio que precede al presbiterio se situaban originalmente dos lienzos que encargó Justino de Neve a Bartolomé Esteban Murillo. Representaban el sueño del patricio Juan y la posterior entrevista del patricio y su esposa con el papa Liberio. De gran calidad técnica y excelente composición, los dos cuadros fueron expoliados durante la invasión francesa. Tras el fin de la guerra, las piezas volvieron a España, pero no al lugar original para el que fueron concebidas, sino a la Academia de Bellas Artes de San Fernando. Desde 1901 se exponen en los muros del Museo del Prado, quedando para Sevilla las migajas de unas simples copias.
   El recorrido por el muro derecho comienza por un retablo dedicado a San Pedro en la Cátedra, talla barroca de 1747 acompañada por ángeles con sus atributos. Corona el ático una pintura con el tema de la Adoración de los Magos. Le sigue el retablo de la Trinidad, una estructura neoclásica de comienzos del siglo XIX que está presidida por un conjunto de la Trinidad realizado por el escultor académico de origen valenciano Blas Molner. En el banco de este retablo se sitúa un interesante grupo de la Piedad, obra realizada en barro cocido y policromada en el siglo XVIII. A los pies de la nave de la Epístola se sitúa la Capilla Sacramental, añadida entre 1642-1646 bajo la dirección del arquitecto Diego Gómez. En su interior se sitúa un retablo dedicado a San José del año 1722, con notable nacimiento de terracota en el banco atribuido a Cristóbal Ramos, en el siglo XVIII, y con imagen titular de San José fechado en el año 1677. Las hornacinas laterales cobijan tallas menores de Santa Ana y San Joaquín. En la cabecera de esta capilla se sitúa un retablo recompuesto que acoge a las imágenes de la extinguida cofradía del Sagrado Lavatorio de Nuestro Señor Jesucristo, que en 1672 se fusionó con la hermandad sacramental de la parroquia. Es recuerdo de una Semana Santa ya pasada; el Crucificado del Mandato está realizado en pasta de madera y es obra de Diego García de Santa Ana (1599). Imagen anónima es Nuestra Señora del Pópulo, de la primera mitad del siglo XVII, siendo la talla de San Juan obra catalogada del año 1698.
   Pasando al muro izquierdo del templo destaca, en primer lugar, un peculiar lienzo de Bartolomé Esteban Murillo con el tema de la Última Cena. Fue encargado originalmente para la capilla sacramental, llamando la atención su cerrada composición y claroscuros nada habitual en la obra del pintor sevillano. Le sigue el retablo de la Piedad, excelente pintura renacentista sobre tabla realizada por Luis de Vargas en 1564. Se inserta en retablo reformado en el siglo XVIII pero que conserva sus originales balaustres manieristas, figurando en los laterales dos tablas con  San Juan Bautista y San Francisco de Asís, también realizados por Luis de Vargas.
   Junto al retablo mayor se sitúa un pequeño retablo del siglo XVII con imagen de San Juan Nepomuceno al que acompañan otras tallas de Santo Domingo de Guzmán, San Martín de Tours, San Francisco de Paula y una representación de la Fe. La decoración vegetal de roleos realizados en yesería y hasta una pequeña Giralda que se sitúa en la bóveda semiesférica, completarán el concepto del miedo al vacío u horror vacui de una de las iglesias más barrocas de la ciudad.

Textos de:
ARJONA, Rafael: Guía Total: Andalucía. Ed. Anaya. Madrid, 2005.
ARJONA, Rafael y WALLS, Lola: Guía Total: Sevilla. Ed. Anaya. Madrid, 2007.
MORALES, Alfredo J.; SANZ, María Jesús; SERRERA, Juan Miguel y VALDIVIESO, Enrique: Guía artística de Sevilla y su provincia [I]. Fundación José Manuel Lara y Diputación provincial de Sevilla. Sevilla, 2004.
ROLDÁN, Manuel Jesús: Iglesias de Sevilla. Almuzara. Sevilla, 2010.

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