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miércoles, 1 de marzo de 2017

1809. BURGOS** (IV), capital: 27 de mayo de 2014.

43. BURGOS, capital. Exterior de la Cartuja de Miraflores.

44. BURGOS, capital. Detalle del crucero de la explanada que antecede a la Cartuja de Miraflores.

45. BURGOS, capital. La igl. de la Cartuja de Miraflores.

46. BURGOS, capital. Detalle de la decoración de la portada de la igl. de la Cartuja de Miraflores.

47. BURGOS, capital. Tríptico de la Crucifixión en la cabecera de la igl. de la Cartuja de Miraflores.

48. BURGOS, capital. Bóvedas y acceso a la igl. de la Cartuja de Miraflores.

49. BURGOS, capital. Nave de la igl. de la Cartuja de Miraflores.

50. BURGOS, capital. Parte del coro de la igl. de la Cartuja de Miraflores.

51. BUGOS, capital. El retablo mayor de la igl. de la Cartuja de Miraflores.

52. BURGOS, capital. Detalle del retablo mayor de la igl. de la Cartuja de Miraflores.

53. BURGOS, capital. Otro detalle del retablo mayor de la igl. de la Cartuja de Miraflores.

54. BURGOS, capital. Mausoleo de Juan II e Isabel de Portugal en la igl. de la Cartuja de Miraflores.

55. BURGOS, capital. Detalle del Mausoleo de Juan II e Isabel de Portugal en la igl. de la Cartuja de Miraflores.

56. BURGOS, capital. Otro detalle del Mausoleo de Juan II e Isabel de Portugal en la igl. de la Cartuja de Miraflores.

57. BURGOS, capital. Sepulcro del infante don Alfonso, en la igl. de la Cartuja de Miraflores.

58. BURGOS, capital. Detalle del sepulcro del infante don Alfonso, en la igl. de la Cartuja de Miraflores.

59. BURGOS, capital. La Anunciación de Pedro Berruguete, en la igl. de la Cartuja de Miraflores.

60. BURGOS, capital. Virgen con el Niño en una de las dependencias de la Cartuja de Miraflores.

61. BURGOS, capital. Sacristía de la igl. de la Cartuja de Miraflores.

62. BURGOS, capital. Bóveda de la sacristía de la igl. de la Cartuja de Miraflores. 

BURGOS** (IV), capital de la provincia: 27 de mayo de 2014.
   A unos 3 kms. hacia el este desde el centro de la ciudad, al final del llamado paseo de la Quinta se encuentra la Cartuja de Miraflores**. Erigida a partir de 1442 tras su fundación por el rey Juan II de Castilla y asolada por un incendio, inició su reconstrucción en 1454 Juan de Colonia y la concluyó su hijo Simón en 1488, si bien años después, en 1538, Diego de Mendieta le añadió las agujas y cresterías que dotan de esbeltez a los altos muros con contrafuertes y ventanales ojivales. Constituye uno de los más sobresalientes ejemplos de estilo isabelino, interés que se ve aumentado por la gran riqueza artística que alberga la iglesia, de una sola nave. En su centro se halla el mausoleo** del rey Juan II y su esposa, Isabel de Portugal, obra maestra y con abundantísima decoración escultórica de Gil de Siloé. A este mismo autor también se debe el sepulcro* con estatua orante del infante don Alfonso, hijo de los anteriores, situado en el lado izquierdo, y, en colaboración con Diego de la Cruz, el retablo mayor*, con esculturas y bajorrelieves en madera policromada en torno a un gran crucifijo. Son todas ellas obras del último decenio del siglo XV, repletas de detalles preciosistas y una abigarrada decoración. En la zona de la cabecera, un tríptico de La Crucifixión, obra de un autor flamenco y, sobre todo, La Anunciación* de Pedro Berruguete, considerada por algunos críticos como culmen de la pintura española anterior a Velázquez, son dos obras de gran belleza. En otra capilla puede verse la talla* de San Bruno, realizada por el escultor portugués Manuel Pereira con tan inquietante realismo que, según se dice, arrancó este comentario de Felipe II: "Tan sólo le falta hablar, y calla porque es cartujo". El resto de las dependencias, que incluyen el claustro y la sala capitular, pertenecen a la clausura y el silencio.

Enlace a la Entrada anterior de Burgos**:

sábado, 6 de febrero de 2016

1420. OÑA* (II), Burgos: 10 de agosto de 2012.

9. OÑA, Burgos. Vista general de la plaza del Ayto. desde el Mon. de San Salvador.

10. OÑA, Burgos. Igl. de San Juan.

11. OÑA, Burgos. Portada de la igl. de San Juan.

12. OÑA, Burgos. Interior de la igl. de San Juan.

13. OÑA, Burgos. Calvario de la igl. de San Juan.

14. OÑA, Burgos. Vista general del conjunto del Mon. de San Salvador.

15. OÑA, Burgos. Entrada al conjunto monacal de San Salvador.

16. OÑA, Burgos. Cartel anunciador de la Exposición "Monacatus" de las Edades del Hombre sobre la portada de la igl. del Monasterio de San Salvador.

17. OÑA, Burgos. En una de las pandas del claustro del Mon. de San Salvador.

18. OÑA, Burgos. Decoración escultórica del claustro del Mon. de San Salvador.

19. OÑA, Burgos. Claustro del Mon. de San Salvador.

20. OÑA, Burgos. Fachada barroca del Mon. de San Salvador.

OÑA* (II), provincia de Burgos: 10 de agosto de 2012.
  Lo primero que llama la atención del viajero que se acerca a Oña es el frondoso paisaje, con predominio de pinos, que rodea la villa, enclavada al pie de una estrecha garganta fluvial por la que, además del río, se abren paso la carretera y la línea del ferrocarril.
   El viejo caserío del pueblo, de acusado carácter medieval, con buenas construcciones blasonadas y en tiempos cerrado por una muralla de la que la puerta o arco de la Estrella es resto elocuente, se dispone en suave pendiente hacia la plaza del Ayuntamiento. En uno de sus lados, como incrustada sobre la antigua cerca, se halla la iglesia de San Juan, precedida de una desgastada aunque todavía notable portada gótica y una adusta torre.
   Un poco más allá se encuentra la sencilla y porticada Casa Consistorial, de apariencia neoclásica.
   Pero lo que enseguida atrae la atención del viajero es la amplia construcción del monasterio de San Salvador*, utilizado en su parte más moderna como hospital psiquiátrico. La historia de Oña está estrechamente ligada a la de esta abadía, fundada por el conde Sancho Garcés en 1012 para retiro de su hija Trigidia y concebido inicialmente como monasterio mixto, de monjes y monjas, hasta que Sancho III el Mayor de Navarra, hacia el año 1035, por ver de remediar la relajada vida monacal, lo puso en manos de los monjes cluciacenses y encomendó su dirección a San Íñigo. Bajo su impulso, el centro comenzó a adquirir gran importancia como foco de espiritualidad y cultura. Disfrutó de privilegios, incrementados al convertirse en panteón real. A partir de fin del siglo XV, fue objeto de numerosas reformas arquitectónicas, al tiempo que enriquecía su patrimonio con valiosas obras artísticas. La institución se mantuvo vigente hasta la Desamortización del siglo XIX y todavía estuvo regentada por la Compañía de Jesús, antes de la actual utilización como centro sanitario de buena parte de sus dependencias interiores, que son las que se disponen tras la amplia fachada barroca (siglo XVII) abierta sobre una explanada, con una pequeña zona ajardinada en un nivel inferior.
   A la parte que se muestra al público, situada a la izquierda, se accede por una puerta de influencia gótica (siglo XVI) que, a modo de arco triunfal, aprovecha antiguos muros románicos e incluye las efigies y escudos de personajes relacionados con la historia de Castilla y León.
   La iglesia, cuya estructura fundamental, de una ancha nave con tres tramos y diversas capillas, responde al estilo gótico (siglo XIII), conserva restos de la obra románica y, aunque necesitada de una profunda reforma, merece una detenida visita. En los primeros tramos son especialmente destacables las pinturas murales* góticas (siglo XIII) con escenas de la vida de Santa María Egipciaca, situadas en el muro de la derecha; un extraordinario crucifijo* románico (Cristo de Santa Trigidia) de escuela francesa; restos del antiguo retablo mayor, con tablas de estilo flamenco debidas a fray Alonso de Zamora (siglo XV), y el órgano barroco.
   El templo fue ampliado a partir del crucero a finales del siglo XV con un gran panteón bajo una inmensa bóveda estrellada de airosísima traza. En él, además del coro, con su preciosa sillería gótica (1483), se disponen los sepulcros** de diversos reyes (Sancho el Mayor y Sancho el Fuerte) y condes castellanos (don García, don Sancho), delicadamente tallados en madera de nogal con incrustaciones de boj. Son una excelente obra gótico-mudéjar de fray Pedro de Valladolid (siglo XV). Diversas pinturas sobre tela (sargas) con temas de la Pasión, realizadas por el ya mencionado fray Alonso de Zamora, sirven de decorado a los enterramientos. Al fondo de la cabecera se encuentra la capilla de San Íñigo, espacio poligonal añadido a mediados del siglo XVIII y presidido por un retablo barroco que acoge la urna con los restos del santo. Por una puerta, a la derecha, se accede a la sacristía, provista de muebles barrocos y convertida en un pequeño museo que, entre otras obras, expone objetos de culto, valiosas telas* y el sepulcro en alabastro del obispo don Pedro López de Mendoza (+1563), en cuya mitra están esculpidas escenas de la Historia Sagrada con la delicadeza del arte renacentista.
   Finalmente, pieza notable del conjunto es el claustro*, obra gótica tardía de Simón de Colonia (principios del siglo XVI) con hermosos ventanales calados, bóvedas de crucería y, en los muros, bajo arcos conopiales, numerosos enterramientos de condes y paladines castellanos que, junto con los de la iglesia, justifican la consideración del lugar como panteón de Castilla.
   Durante la visita al Monasterio, éste fue la sede de la Exposición "Monacatus", perteneciente a la serie patrocinada por las "Edades del Hombre" en su itinerancia por Castilla y León.

Enlace a la Entrada anterior de Oña*:

sábado, 30 de agosto de 2014

895. PARQUE NATURAL DEL CAÑÓN DEL RÍO LOBOS** (I), Burgos y Soria: 3 de septiembre de 2009.

1. PARQUE NATURAL DEL CAÑÓN DEL RÍO LOBOS, Burgos y Soria. Vista desde un mirador.

2. PARQUE NATURAL DEL CAÑÓN DEL RÍO LOBOS, Burgos y Soria. Otra imagen desde el mismo mirador.

PARQUE NATURAL DEL CAÑÓN DEL RÍO LOBOS** (I), provincias de Burgos y Soria: 3 de septiembre de 2009.
   De extraordinario valor ecológico es el Parque Natural del Cañón del río Lobos**, espacio protegido en el que se penetra por una pista que aparta a la izquierda, justo en el punto donde la carretera SO-920 comienza a ganar altura en las inmediaciones de Ucero.
   En las instalaciones de una antigua piscifactoría, a la salida de Ucero, funciona un Centro de Interpretación, que ofrece amplia información sobre el lugar y sus características biológicas.
   Las aguas del río Lobos, que discurren desde tierras burgalesas trazando una profunda hoz, han excavado en las rocas calizas un paraje de angostura creciente, con altas paredes sobrevoladas por buitres leonados y otras aves de presa, y arriscadas laderas donde crecen sabinas, enebros, pinos y robles.
   En este imponente escenario, al pie de altas cresterías y una gran ruta, oscuras como boca de lobo, se enclava la ermita de San Bartolomé, situada a poco más de 3 km del desvío citado. Es un templo del románico de transición (principios del siglo XIII), perteneciente al antiguo monasterio templario del San Juan de Otero. Sillares de piedra caliza conforman su estructura, de una sola nave y planta de cruz latina, si bien los brazos del crucero son de altura inferior y rematan en frontones triangulares abiertos por rosetones abocinados con primorosas celosías que dibujan estrellas. El ábside se dispone entre contrafuertes y va cerrado por una bóveda ojival. Bellos relieves, muchos de ellos ya goticistas, decoran la cornisa y los capiteles. 
   Es uno de los lugares a los que cuesta poco considerar mágicos y que estimulan todo tipo de especulaciones acerca de las fuerzas telúricas que acaso buscaran los misteriosos monjes-guerreros a la hora de elegir sus moradas.

viernes, 29 de agosto de 2014

894. MONASTERIO DE SAN PEDRO DE ARLANZA* (I), Burgos: 3 de septiembre de 2009.

1. MONASTERIO DE SAN PEDRO DE ARLANZA, Burgos. Aspecto general de la ruinas.

2. MONASTERIO DE SAN PEDRO DE ARLANZA, Burgos. Otra vista de las ruinas.

3. MONASTERIO DE SAN PEDRO DE ARLANZA, Burgos. Ábside de la igl.

4. MONASTERIO DE SAN PEDRO DE ARLANZA, Burgos. Torre de la igl.

5. MONASTERIO DE SAN PEDRO DE ARLANZA, Burgos. Arco de acceso al cenobio.

6. MONASTERIO DE SAN PEDRO DE ARLANZA, Burgos. Fachada del conjunto monacal.

7. MONASTERIO DE SAN PEDRO DE ARLANZA, Burgos. Claustro pequeño.

8. MONASTERIO DE SAN PEDRO DE ARLANZA, Burgos. Gran claustro.

9. MONASTERIO DE SAN PEDRO DE ARLANZA, Burgos. Iglesia.

10. MONASTERIO DE SAN PEDRO DE ARLANZA, Burgos. Una de las crujías del gran claustro.

11. MONASTERIO DE SAN PEDRO DE ARLANZA, Burgos. Capitel de la igl.

12. MONASTERIO DE SAN PEDRO DE ARLANZA, Burgos. Escalera de caracol del recinto.

MONASTERIO DE SAN PEDRO DE ARLANZA* (I), provincia de Burgos: 3 de septiembre de 2009.
   A unos 5 km de Hortigüela por la carretera que le une a Covarrubias en un hermoso paraje donde el río fluye encajonado se hallan las ruinas de este famoso monasterio.

Historia
Fue uno de los más famosos monasterios castellanos. En 1080 los maestros Guillermo y Etosten comienzan la construcción de la iglesia románica. Con el tiempo el complejo monástico experimentó diversos añadidos pero solamente son sus ruinas lo que ha llegado hasta hoy, tanto de aquéllos como de la primera construcción. La iglesia románica fue ampliada en estilo gótico por los Colonia en el primer tercio del siglo XVI, en tanto que el claustro y otras dependencias son obra del XVII. Recientes gestiones del Ministerio de Cultura han planteado la recuperación del lugar como patrimonio del Estado, ya que, tras la Desamortización, una parte de la propiedad monacal pasó a manos privadas.

Descripción
   De la fábrica románica se conservan únicamente la cabecera y la torre. Fue iglesia de tres naves con cabecera triabsidal de amplios presbiterios y sin crucero. Los arcos triunfales apean en columnas geminadas recordando las construcciones del Camino de Santiago. Los presbiterios se unen mediante arcos.
   La torre fue construida un siglo después y dispone de arcos ciegos apuntados. Sus capiteles muestran motivos vegetales y animalísticos. En diversos lugares se reparten restos procedentes de Arlanza. El Museo Arqueológico de Madrid guarda su portada occidental, la catedral de Burgos el sepulcro llamado de Mudarra, el museo de Arte de Cataluña y el Metropolitan de Nueva York exhiben pinturas procedentes de su sala capitular pintadas por el maestro Endestens posiblemente a comienzos del siglo XIII.

Comentario
   Las ruinas de Arlanza, como las de Moreruela (Zamora) o las de Carboeiro (Pontevedra), grandes monasterios también, sirven hoy para percatarse de la complejidad de la obra románica que en construcciones acabadas es difícil valorar.

jueves, 28 de agosto de 2014

893. QUINTANILLA DE LAS VIÑAS (I), Burgos: 3 de septiembre de 2009.

1. QUINTANILLA DE LAS VIÑAS, Burgos. Cimientos y cabecera de la ermita de Sta. Mª de Lara.

2. QUINTANILLA DE LAS VIÑAS, Burgos. Muro lateral de la ermita de Sta. Mª de Lara.

3. QUINTANILLA DE LAS VIÑAS, Burgos. Ábside de la ermita de Sta. Mª de Lara.

4. QUINTANILLA DE LAS VIÑAS, Burgos. Detalle del friso del muro de la ermita de Sta. Mª de Lara.

5. QUINTANILLA DE LAS VIÑAS, Burgos. Otro detalle del muro perimetral de la ermita de Sta. Mª de Lara.

6. QUINTANILLA DE LAS VIÑAS, Burgos. Un detalle más del friso de la ermita de Sta. Mª de Lara.

7. QUINTANILLA DE LAS VIÑAS, Burgos. Arco triunfal de la ermita de Sta. Mª de Lara.

8. QUINTANILLA DE LAS VIÑAS, Burgos. Bloque-capitel del Sol, de la ermita de Sta. Mª de Lara.

9. QUINTANILLA DE LAS VIÑAS, Burgos. Bloque-capitel de la Luna, de la ermita de Sta. Mª de Lara.

10. QUINTANILLA DE LAS VIÑAS, Burgos. Bloque de la mujer rodeada de ángeles.

11. QUINTANILLA DE LAS VIÑAS, Burgos. Bloque de Jesucristo rodeado de ángeles.

QUINTANILLA DE LAS VIÑAS (I), provincia de Burgos: 3 de septiembre de 2009.
   En la carretera N-234 de Burgos a Soria, a 8 km de Cuevas de San Clemente en dirección a Soria, se toma el desvío a la izquierda en dirección Quintanilla de las Viñas que dista 4 km. Atravesar el pueblo, distinguiéndose Santa María al fondo en lo alto. En Tierras de Lara, tierras cargadas de testimonios fundacionales del condado de Castilla, más tarde reino y después entrañas del imperio español, se levantó en una planicie rocosa y con la sierra al fondo, un monasterio que pasó a iglesia, más tarde a ermita para terminar desafectado. Pero su cabecera aún en pie sigue hablando de tiempos inaugurales, aún anteriores a los fundacionales, cuando Hispania se manifestaba bajo formas visigodas.

Historia
La ermita de Santa María de Lara* fue levantada sobre el asentamiento anterior de una posible villa romana que pudo suministrar algún material constructivo. Edificada a finales del siglo VII o, incluso, a comienzos del VIII, Santa María de las Viñas bien pudo se la última construcción visigoda que ha llegado hasta nosotros. Existen noticias de un monasterio a comienzos del siglo X, así como de reformas que se llevaron a cabo en el mismo. A partir del siglo XI pasó a pertenecer al cercano monasterio de San Pedro de Arlanza. Era femenino bajo la Regla de San Benito, pensándose que el siglo XIV tuvo lugar el desplome de las naves, ya que fue entonces cuando fueron trasladados a Arlanza los restos de algunos parientes de Fernán González depositados en Santa María. En fecha indeterminada fue clausurado lo que quedaba en pie con material  de derribo. A comienzos del siglo XX se reconocen sus ruinas; a partir de ahí se comienza una serie de estudios arqueológicos y restauraciones, quedando acondicionado lo que quedaba de la cabecera, así como despejando los cimientos del resto de la iglesia.

Descripción
   La planta muestra un ábside cuadrado unido a un transepto con brazos que fueron más alargados que los actuales. Gracias a los cimientos puestos al descubierto, se sabe que tras el transepto se desarrollaban tres naves con algunos habitáculos repartidos entre ellas. Todo ello hace pensar en un desarrollo en altura fundamentalmente cúbico siguiendo la tendencia del último arte visigodo.
   El exterior del ábside y del transepto se muestra bastante homogéneo. Están levantados con grandes sillares de diversas tonalidades dispuestos en hiladas regulares montadas a seco, siendo las esquinas aparejadas a soga y tizón. No se tiene certeza del tipo de cubrición que pudieron tener estos espacios. Destacan a primera vista los distintos frisos que recorren parte del conjunto. La labra es en todos ellos de relieve bajo que cubre la altura del sillar y con temas que corren en toda o buena parte de la hilada. Cuando es el caso, los temas saltan el vano asaetado y largo de las cuatro ventanas que se abren en la cabecera.
   Por el frontón absidal discurren tres frisos a altura media y separados entre sí por una hilada. Algunos de ellos continúan por los muros laterales y los brazos del transepto. Los temas se disponen en el interior de círculos que forman un tallo serpenteante que los enlaza con elegancia. En el friso inferior del ábside se muestran racimos de uvas, palmas de cinco hojas, pámpanos y conchas. Por el friso central discurre un tallo que exhibe en sus círculos todo un muestrario de aves (palomas, gallináceas, pavos reales), rosáceas de seis pétalos y monogramas cuyas cuatro letras están aludiendo a algo que no ha sido posible descifrar (¿donantes, constructores?). Algunos círculos permanecen sin tallar. En el friso superior del frontal absidal, más breve que los anteriores, se muestra con el mismo estilo una serie de cuadrúpedos (león, leopardo, antílopes, grifos y, quizás, toros).
   En el interior, estrecho y algo oscuro, sobresale el gran arco triunfal en herradura ligeramente sobrepasado que apea sobre dos bloques pétreos sostenidas por delgadas columnas sobre basas también con forma de bloque. Un ancho friso con temas semejantes a los del exterior recorre el arco. Son interesantísimas las tallas de cuatro bloques con funciones de capiteles. En el de la derecha se muestra al sol (lo dice claramente la leyenda) bajo forma de busto con cabeza irradiante encerrada en un círculo transportado por dos ángeles alados. El de la izquierda muestra a la luna (busto con el arco lunar sobre su cabeza) y con semejante composición angélica al de su pareja. La traducción de la inscripción grabada sobre el capitel del sol dice: YO, MODESTA FLAMMULA, OFRECE A DIOS ESTA MODESTA DÁDIVA.
   Semiarrumbadas en el ábside se muestran diversos bloques de piedra. Cuatro de ellos son tallas salidas de las mismas manos que los capiteles. Dos pequeñas parecen representar Evangelistas (libro cerrado en la mano) y las otras dos, rectangulares similares a los capiteles, representan a Jesucristo mostrando la Cruz redentora rodeado de dos ángeles voladores (uno de ellos portando una pequeña cruz) y el otro a una mujer rodeada también de dos ángeles. Todas las tallas van enmarcadas en un notable recuadro. Se trata de tallas en bajorrelieve quizás toscamente talladas pero de gran efecto plástico, en las que las cabelleras, las alas y los ropajes están cuidados, mostrando en los rostros una leve variedad. Es difícil relacionar este conjunto de tallas con algunas otras conocidas. Podrían datar del siglo X, discutiéndose su ubicación original.

Comentario
   A media altura de la planicie, las piedras de Santa María de las Viñas llevan trece siglos soportando tormentas, hielos y soles de justicia. Su exótico zoológico y su jardín oriental han permanecido incólumes a pesar de la dura intemperie castellana. Tanto lo que queda de su arquitectura como las tallas de sus frisos parecen relacionarla con San Pedro de la Nave (Zamora). Las ruinas muestran una construcción en laberinto como la de aquella, acode con una determinada tipología visigoda de templo; tanto las tallas como su temática están relacionadas con el Segundo Maestro de San Pedro; finalmente, un clima común (a pesar de la exigua muestra que de Santa María queda en pie) hablan tanto en Burgos como en Zamora de las décadas finales del estilo visigodo, quizás de poco tiempo antes de que la cimitarra agarena cortara de raiz tan espléndido árbol.
   De las distintas figuraciones escultóricas se desprende un rico simbolismo. Los motivos de las talla de los frisos parecen aludir a la dicotomía entre los cuadrúpedos y aves como representación de las dos tendencias básicas del hombre: hacia abajo, afianzados en la tierra por la carne, hacia lo alto como los pájaros voladores, como el espíritu. Dicotomía eterna que el muestrario fitomórfico que ofrecen los mismos frisos inclinan hacia la esperanza con los racimos de uvas, con las palmas, con las conchas que hablan de la resurrección a la vida eterna. Un aroma fuertemente sasánida, sugerente y envolvente, elegante, recorre los muros de Santa María de las Viñas. Por lo que respecta a los bloques tallados del interior, los cuatro paralepipédicos podrían representar a Cristo y a su Iglesia, tanto en un nivel humano como cósmico. Ello supondría una concepción teológica del cosmos. de todo lo manifestado, verdaderamente profunda, ya que está exponiendo los distintos grados de manifestación de la Realidad. ¿Van también por este camino el distinto número de alas de unos y otros ángeles, como sostiene la patrística, especialmente San Dionisio Arepagita?