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jueves, 15 de marzo de 2018

2188. SANTUARIO DE NOSSA SENHORA DO SAMEIRO - Braga* (I), capital: 18 de agosto de 2016.

1. SANTUARIO DE NOSSA SENHORA DO SAMEIRO - Braga, capital. Vista de la igl. del santuario.
2. SANTUARIO DE NOSSA SENHORA DO SAMEIRO - Braga, capital. Fachada de la igl. del santuario.
3. SANTUARIO DE NOSSA SENHORA DO SAMEIRO - Braga, capital. Interior de la igl. del santuario.
4. SANTUARIO DE NOSSA SENHORA DO SAMEIRO - Braga, capital. Retablo mayor de la igl. del santuario.
5. SANTUARIO DE NOSSA SENHORA DO SAMEIRO - Braga, capital. En los jardines del santuario.
6. SANTUARIO DE NOSSA SENHORA DO SAMEIRO - Braga, capital. En la explanada que antecede a la igl. del santuario.
7. SANTUARIO DE NOSSA SENHORA DO SAMEIRO - Braga, capital. Impresionante vista de Braga desde la igl. del santuario.
SANTUARIO DE NOSSA SENHORA DO SAMEIRO - Braga (I), capital del distrito: 18 de agosto de 2016.
   En los arrabales de la ciudad de Braga, a 5 km, 2 km más arriba del Santuario do Bom Jesus do Monte se levanta este nuevo y grandioso santuario, otro magnífico mirador.
   En el Santuario de Nossa Senhora do Sameiro se venera a la Inmaculada Concepción de la Virgen María. Se trata del mayor centro de devoción mariana en Portugal, después de Fátima. Las fechas principales de peregrinaje son las del primer domingo de junio y el último domingo de agosto.
   En 1890, se iniciaron las obras de la actual basílica, la cúpula no sería añadida hasta 1936 y en 1979, debido a la necesidad de aumentar el espacio debido a las grandes peregrinaciones, se le añade la gran cripta subterránea. En ella se encuentran los restos del padre Martinho, impulsor del santuario. El templo está rodeado además por un parque con fuentes, capilla de exvotos, edificios de apoyo al santuario como la Casa de las Estampas, la casa del Rector y aseos.
   La iglesia de estilo neoclásico tiene forma de una cruz latina, culmina con una cúpula, a la que se puede subir, y dos torres con campanas. En el interior, el altar mayor de granito blanco con la imagen de la Virgen María. Por debajo de la iglesia hay una enorme cripta en la que se ofician misas multitudinarias, y en la que se pueden contemplar los restos de una enorme imagen de la Virgen de Sameiro. Un panel explica que esta figura se colocó en 1869, y en 1883 se encontró una mañana destrozada. Nadie sabe si las causas fueron naturales o vandálicas, lo curioso es que en medio de los escombros apareció, la cabeza intacta.
   Una vez fuera hay que bajar por las escaleras pasando junto a los dos inmensos monolitos rematados con las esculturas de la Virgen María y el Sagrado Corazón de Jesús y contemplar desde allí las maravillosas vistas de Braga a una altura de 566 metros. Aunque sólo fuera por estas, merecería la pena subir.
Textos de:
SERRA, Rafael y HITA, Carlos de. Guía Total: Portugal de punta a punta. Anaya. Madrid, 2004.

miércoles, 14 de marzo de 2018

2187. SANTUARIO DO BOM JESUS DO MONTE* - Braga* (I), capital: 18 de agosto de 2016.

1. SANTUARIO DO BOM JESUS DO MONTE - Braga, capital. Ante el santuario.
2. SANTUARIO DO BOM JESUS DO MONTE - Braga, capital.  El Santuario.
3. SANTUARIO DO BOM JESUS DO MONTE - Braga, capital. Bóveda de la igl. del santuario.
4. SANTUARIO DO BOM JESUS DO MONTE - Braga, capital. Cúpula sobre el crucero de la igl. del santuario.
5. SANTUARIO DO BOM JESUS DO MONTE - Braga, capital. Capilla mayor de la igl. del santuario.
6. SANTUARIO DO BOM JESUS DO MONTE - Braga, capital. Retablo mayor de la igl. del santuario.
7. SANTUARIO DO BOM JESUS DO MONTE - Braga, capital. Una de las esculturas que ornamentan el santuario.
8. SANTUARIO DO BOM JESUS DO MONTE - Braga, capital. Una de las figuras alegóricas que decoran las capillas del santuario.
9. SANTUARIO DO BOM JESUS DO MONTE - Braga, capital. En la terraza que domina la ciudad.
10. SANTUARIO DO BOM JESUS DO MONTE - Braga, capital. En el funicular.
SANTUARIO DO BOM JESUS DO MONTE* - Braga* (I), capital del distrito: 18 de agosto de 2016.
   En los arrabales de la ciudad de Braga, a unos 3 km.
   Este lugar señero, destino de múltiples peregrinaciones, consta de una larga y pronunciada escalera barroca que, en forma de vía crucis, conduce hasta un santuario neoclásico construido por Carlos Amarante entre 1784 y 1811. Tanto en su concepción arquitectónica como en su trasfondo místico, el conjunto coincide bastante con la larga escalinata y con el santuario de Nossa Senhora dos Remédios en la ciudad de Lamego. En las capillas del santuario do Bom Jesus do Monte* penden tétricos los exvotos de cera dejados como ofrenda por los peregrinos. 
   No hace falta subir a pie por la escalinata, ya que existe un funicular que salva los 116 m. de desnivel que hay entre el santuario y el primer escalón. También puede subirse en coche a través de una carretera que zigzaguea entre los jardines. En cualquier caso, merece la pena, al menos, descender por las escaleras para así contemplar las imágenes alegóricas -los cinco sentidos, las tres virtudes- que decoran el trayecto, las figuras mitológicas de las fuentes o las estaciones del vía crucis. Desde la balaustrada que cierra la terraza previa al santuario se obtiene una espectacular vista panorámica sobre los jardines* de Bom Jesus y sobre una vasta extensión de los alrededores.

Textos de:
SERRA, Rafael y HITA, Carlos de. Guía Total: Portugal de punta a punta. Anaya. Madrid, 2004.

martes, 13 de marzo de 2018

2186. BRAGA* (II), capital: 18 de agosto de 2016.

18. BRAGA, capital. Exterior de la capilla de los Coimbras.
19. BRAGA, capital. Interior de la capilla de los Coimbras.
20. BRAGA, capital. Fachada de la igl. de Sta. Cruz.
21. BRAGA, capital. Remate de una de las torres de la igl. de Sta. Cruz.
22. BRAGA, capital. Interior de la igl. de Sta. Cruz.
23. BRAGA, capital. Fachada del Hospital e igl. de San Marcos.
24. BRAGA, capital. Fachada del Seminario.
25. BRAGA, capital. Torre del Homenaje.
26. BRAGA, capital. Fachada de la igl. dos Terceiros.
27. BRAGA, capital. Interior de la igl. dos Terceiros.
28. BRAGA, capital. Crucificado de la igl. dos Terceiros.
29. BRAGA, capital. Decoración de paño de azulejos en la igl. dos Terceiros.
30. BRAGA, capital. Praça da Republica.
31. BRAGA, capital. En la fachada de la igl. dos Congregados.
32. BRAGA, capital. Interior de la igl. dos Congregados.
33. BRAGA, capital. Fachada del museo de Pío XII.
BRAGA* (II), capital del distrito: 18 de agosto de 2016.
   Muy cerca de la Catedral, a menos de 100 m si se continúa por la rua S. J. do Souto, se abre una encantadora placita completamente dominada por el conjunto que forman la capela de São João do Souto, la Capela dos Coimbras y una preciosa mansión adosada que pertenecía a esta misma familia. João Coimbra fue el intendente del obispo Diogo de Sousa y, como tal, hombre de influencia y magra fortuna. La casa señorial tiene un bonito pórtico de entrada y varias ventanas de estilo manuelino, herencia de una construcción anterior. La capilla es también de estilo manuelino y fue obra de los mismos artistas vascos que participaron en la reconstrucción de la catedral. En el vértice del tejado de la torre, una sólida construcción de esquinas adornadas con esculturas, se encuentra instalada la esfera armilar, símbolo del imperio colonial que creó el rey Dom Manuel gracias a las expediciones de Vasco da Gama y a la superioridad naval portuguesa. A destacar el armónico conjunto del porche de entrada, cerrado por una verja de hierro forjado. En el interior hay espléndidos paneles de azulejos* con escenas de Adán y Eva y dos obras de enorme valor: un grupo escultórico* de la Inhumación de Jesús y el retablo* en mármol del altar mayor, una Virgen con el Niño y, otras dos imágenes, una a cada lado de la figura central, que corresponden a los padres de María, Santa Ana y San Joaquín. Ambas obras han sido atribuidas por algunos autores a Jean de Rouen, pero, en cualquier caso, pertenecen indudablemente a la escuela de escultura renacentista de Coimbra. Por lo que se refiere a la capela de São João do Souto, es un oratorio mucho más modesto, reconstruido en los siglos XVIII y XIX.
   Cerca de la casa y la capilla de los Coimbras*, nada más rebasar la angosta rua do Anjo y a la entrada del largo Carlos Amarante, se alza una nueva iglesia, la de Santa Cruz, de fachada manierista y decoración interior a base de talla dorada y azulejos. Hace ángulo con ella, componiendo un conjunto urbano barroco que no desmerecería en Roma, el Hospital e iglesia de S. Marcos (Carlos Amarante), con fachada convexa coronada con las estatuas de apóstoles y mártires; en el interior se halla el mausoleo de D. Diogo de Sousa. Más allá, a punto de ingresar de nuevo en la ciudad moderna, está la casa do Raio (siglo XVIII), también llamada Casa del Mejicano, por ese aire "indiano" que transmite su fachada de estilo rocalla y adornada con azulejos.
   Pero el catálogo monumental de esta parte de la ciudad delimitada por la rua Diogo de Sousa está lejos de agotarse con lo ya descrito, no en vano Braga ha sido durante siglos el centro espiritual del país y dispone de al menos media docena más de templos destacables, aunque de menor importancia artística que los anteriores. Entre ellos la iglesia de São Miguel, la de Oliveira, la de São Sebastião, la de São Pedro y la del monasterio de las Dominicas. También en esta mitad del casco antiguo, si bien más desplazada hacia el centro, se encuentra la iglesia de Nossa Senhora da Penha de França, cuyos muros interiores están bellamente decorados con azulejos de Policarpo Oliveira Bernardes.
   Al otro lado de la frontera ficticia que forma la rua Diogo de Sousa se encuentra el convento de Santa Clara, la iglesia de São Francisco, la iglesia do Carmo y la iglesia de Nossa Senhora do Pópulo*, obra del arquitecto bracarense Carlos Amarante, autor también del celebre santuario de Bom Jesus do Monte. Y entre los edificios civiles, el Palacio de los Biscainhos. Esta mansión, conocida con tan curioso nombre por haber sido obra de los artistas vascos que atrajo a Braga el obispo Diogo de Sousa, se ha habilitado como sede un museo dedicado a recordar, a través de sus dependencias y jardines, el estilo de vida propio de las familias nobles de los siglos XVII y XVIII. En él se exponen restos arqueológicos de la época romana, piezas de cerámica portuguesa y holandesa, orfebrería religiosa, mobiliario de época, joyas, porcelanas y otros objetos de arte.
   Braga, que en el pasado fue ciudad amurallada, no conserva otro vestigio de sus antiguas líneas defensivas que una vetusta torre del homenaje que se yergue sobre la avenida Central, justo detrás de la iglesia Dos Terceiros y muy cerca de la Oficina de Turismo, y en el extremo contrario de la rua do Souto la torre da Porta Nova (arco del siglo XVIII), que acoge el museu da Imagem.
   Otros museos de Braga son el de Pío XII, sito en el evocador lardo de São Paulo y que incorpora las ruinas de una villa romana; el Nogueira da Silva, en la avda. Central, con el legado de este coleccionista y filántropo; y el Regional de Arqueología D. Diogo de Sousa, sito en la avda. da Inmaculada.
   En otro orden de cosas, son justamente famosas las fiestas que se celebran todos los años en honor de San Juan Bautista y que alcanzan sus apoteosis en el solsticio de verano, la noche de San Juan, entre el 23 y el 24 de junio. Sin embargo, las celebraciones más impresionantes tienen lugar durante la Semana Santa, cita solemne que atrae a visitantes de todos los rincones de Portugal.

Textos de:
SERRA, Rafael y HITA, Carlos de. Guía Total: Portugal de punta a punta. Anaya. Madrid, 2004.

Enlace a la Entrada anterior de Braga*:

lunes, 12 de marzo de 2018

2185. BRAGA* (I), capital: 18 de agosto de 2016.

1. BRAGA, capital. El palacio episcopal con la fuente de Sta. Bárbara.
2. BRAGA, capital. Fuente de Sta. Bárbara.
3. BRAGA, capital. Lateral del palacio episcopal.
4. BRAGA, capital. Fachada principal de la Sé.
5. BRAGA, capital. Muro lateral de la Sé.
6. BRAGA, capital. Interior de la Sé.
7. BRAGA, capital. Bóveda de la nave central de la Sé.
8. BRAGA, capital. Nave lateral de la Sé.
9. BRAGA, capital. Órganos de la Sé.
10. BRAGA, capital. Detalle de los órganos de la Sé.
11. BRAGA, capital. Bóvedas de la capilla mayor de la Sé.
12. BRAGA, capital. Claustro de la Sé.
13. BRAGA, capital. Capilla de la piedad de la Sé.
14. BRAGA, capital. Mesa de altar de la Sé.
15. BRAGA, capital. Muro de la capela de São Geraldo, en la Sé.
16. BRAGA, capital. Otra de las capillas de la Sé.
17. BRAGA, capital. Túmulo del infante Dom Afonso en la Sé.
BRAGA* (I), capital del distrito: 18 de agosto de 2016.
   Es curioso que Braga, una de las ciudades de mayor importancia histórica, económica y artística del norte de Portugal, sea la que alberga una población más joven. Según datos extraídos del censo que se hizo en el año 1991, los menores de 20 años constituían el 43 por ciento de los habitantes, mientras que los ancianos apenas llegaban a representar el 12 por ciento de la población total. Esta característica puede apreciarse en las plazas públicas, en los jardines e incluso en los cafés, donde predominan las parejas jóvenes -muchas de ellas con niños pequeños- y los adolescentes.
   Como suele ser habitual en todas las ciudades fundadas por los romanos, en Braga, la antigua Bracara Augusta, todavía se advierte una disposición particular en el trazado de sus calles, una formación en retícula que denota los avanzados conceptos urbanísticos impuestos por los invasores. Por otro lado, poco más ha perdurado en Braga de la dominación romana, apenas una inscripción en una fuente conocida como o ídolo, varias piedras miliares y algunas lápidas epigráficas.
   La fundación de Bracara Augusta tuvo lugar en el año 27 a.C. y estuvo justificada por la necesidad de contar con una capital administrativa que permitiera mantener bajo el control imperial de Roma una amplia provincia recién ganada a los lusitanos y celtíberos que se extendía por todo el sector noroeste peninsular, un territorio que comprendía toda la actual Galicia, la provincia portuguesa de Minho y buena parte de la de Trás-os-Montes. Suevos y visigodos la mantuvieron como capital entre los siglos V y VII, para cederla a los árabes en el 711. Braga volvió a cobrar pujanza tras la reconquista y gracias a la personalidad arrolladora de uno de sus obispos, Dom Pedro, responsable también de construir la primera edificación de la catedral, el monumento más importante de la ciudad, allá por el último cuarto del siglo XI. Desde este momento, la importancia del clero y la influencia de los arzobispos de Braga se mantuvo unido a la pujanza creciente de la ciudad, que se vio envuelta en prácticamente todos los episodios de la historia portuguesa. Fue en Braga donde en 1926 se produjo el levantamiento militar que impuso la dictadura en Portugal durante más de cuatro décadas.
   El casco antiguo de Braga, donde se encuentran los monumentos de mayor interés, está cruzado por varias calles peatonales en las que bulle la actividad comercial. De todas ellas, la rua do Souto hace las veces de columna vertebral y cruza en línea recta el centro de la ciudad.
   En un ensanchamiento de la rua do Souto se encuentra el antiguo Palacio Episcopal, sede del poderío político del arzobispado de Braga durante varios siglos. En realidad, el edificio está compuesto por tres  construcciones distintas que fueron levantadas en los siglos XIV, XVI y XVIII. Juntas dan lugar a un enorme caserón de planta en forma de C en cuyo espacio central se ha levantado una fuente dedicada a Santa Bárbara. Los jardines que se extienden a espaldas del Palacio Episcopal están también consagrados a la patrona de mineros y artilleros. Es célebre su Biblioteca Pública, que atesora volúmenes y documentos muy antiguos, además de ser el archivo de la ciudad, y la sala de lectura, adornada con un bonito artesonado.
   A pocos pasos de los jardines de Santa Bárbara, frente a la fachada del Ayuntamiento, un sólido edificio del siglo XVIII diseñado por el arquitecto local André Soares, se encuentra la deliciosa fuente barroca del Pelícano.
   La Sé**. También muy cerca del Palacio Episcopal, pero al otro lado de la rua do Souto y oculta por una manzana de casas, se alza solemne la catedral (Sé) de Braga. La primera construcción era románica, aunque no queda de ella más que un pequeño pórtico abierto en el flanco sur y las arquivoltas de la fachada principal, además de un friso que rodea los muros de todo el edificio. Los ingredientes góticos fueron introducidos por artistas vascos llegados a Braga por intersecion de Diogo de Sousa, uno de los arzobispos más famosos e influyentes de cuantos estuvieron al frente de esta diócesis. Fue él quien se encargó de reconstruir la catedral en el primer tercio del siglo XVI y el que pidió a Nicolás Chanterène, uno de los célebres maestros escultores de la escuela de Coimbra, que tallara la imagen de Nossa Senhora do Leite, símbolo de la ciudad, que adorna los muros exteriores del ábside. Pero Diogo de Sousa no se limitó a engrandecer los edificios religiosos sino que, actuando como un verdadero mecenas, llegó la ciudad de palacios, fuentes, capillas y jardines, abrió nuevas calles, fundó centros docentes e hizo que Braga se convirtiera en una de las ciudades más importantes de la península Ibérica durante el siglo XVI.
   El interior de la catedral es de un estilo barroco muy recargado y poco acorde con la soltura de líneas propia del románico que conserva la nave. Puede verse, a la izquierda, una pila bautismal manuelina y, enfrente, la capilla mortuoria del infante Dom Afonso. En la parte superior, situados uno frente al otro a ambos lados de la tribuna, hay dos órganos barrocos profusamente adornados con tallas de madera. De las cuatro capillas rectangulares que acogen el altar mayor, dos del lado de la epístola y otras dos del lado del evangelio, la primera de la derecha está consagrada al Santísimo Sacramento y tiene un curioso retablo* de madera policromada que representa el triunfo de la Iglesia -tema muy apropiado para ciudad como Braga-, cuya composición está inspirada en un cuadro de Rubens. La capilla de la izquierda está cubierta de azulejos con ilustraciones que se refieren a la vida de San Pedro de Rates, primer prelado de Braga, obra de António de Oliveira Bernardes. El retablo del altar mayor, del que sólo se conserva la escena de la Ascensión de Cristo, estaba esculpido en piedra de Ança y se atribuye también a los artistas vascos traídos por Diogo de Sousa. Bajo el altar se encuentra instalada una imagen gótica de Nossa Senhora de Braga*. Todo el conjunto se encuentra bajo una armoniosa bóveda* gótica surcada de nervaduras de estilo manuelino.
   Una puerta abierta junto a la pila bautismal permite el acceso al claustro, de trazas románicas, como la catedral, pero reconstruido por Diogo de Sousa y vuelto a transformar más tarde, ya en el siglo XVIII. A través del claustro se puede subir a las dependencias del Tesoro*, un museo de arte sacro instalado en dos plantas de las antiguas salas capitulares y en el que se exhiben casullas, orfebrería religiosa -la pieza más valiosa es un cáliz manuelino utilizado por Diogo de Sousa-, imaginería y tallas procedentes del coro de la catedral, azulejos, grabados y manuscritos.
   El resto de las dependencias que forman parte del conjunto de la catedral son capillas dispuestas en torno al claustro o a un patio que se abre junto al flanco derecho de la nave y que pueden visitarse en las mismas condiciones que el Museo de Arte Sacro. La capela de Santa Catalina cierra uno de los lados del claustro, tiene un retablo barroco plagado de angelotes y está repleto de exvotos de cera. La capela dos Reis alberga los sepulcros de Henrique de Borgoña y de su esposa Doña Teresa, padres del monarca Afonso Henriques, y acoge también bajo su bóveda gótica la momia de Lourenço Vicente, arzobispo de Braga y excombatiente de Aljubarrota. La capela de São Geraldo está cubierta de azulejos que representas escenas de la vida del santo y cuenta con un altar barroco que alberga su sepulcro. Por último, la capela da Nossa Senhora da Glória, con murales de estilo mudéjar, acoge el túmulo gótico de Gonçalo Pereira, obispo de Praga, y constituye una magnífica obra de imaginería.

Textos de:
SERRA, Rafael y HITA, Carlos de. Guía Total: Portugal de punta a punta. Anaya. Madrid, 2004.