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domingo, 3 de diciembre de 2023

3913. ÉVORA** (V), capital: 27 de febrero de 2023














ÉVORA** (V), capital del distrito y de la provincia: 27 de febrero de 2023.
     Por encima de las casas se ven las torres de la Sé Catedral de Santa María*, en un abierto espacio formado por el largo do Marquês de Marialva y la praça del conde de Vila-Flor.
     Exteriormente es un macizo edificio gótico primitivo, de los siglos XII y XIII, y a tenor de las vicisitudes guerreras de aquella época, con un aspecto intermedio entre fortaleza y templo. La bellísima torre* linterna octogonal, con techumbre de piedras en escama y torreones también octogonales, si bien es de estilo gótico, está inspirada en otras similares de las catedrales románicas de Salamanca y Zamora, lo cual es otra muestra de su arcaísmo. En la fachada frontal dos torres prismáticas de cinco pisos enmarcan un atrio sobre una escalinata; la de la izquierda, más antigua, aparece cubierta por una aguja revestida de azulejos azules, siglo XIX; la segunda, con otra aguja cónica rodeada por torreones, a semejanza del cimborrio*.
     El pórtico*, hundido en el atrio, consta de seis arquivoltas ojivales, con las figuras de los Apóstoles sobre las columnas. A cada lado se encuentran dos nichos con arcosolio y sepulcros del siglo XVI.
     Interiormente es la más grande de Portugal, con tres naves de alturas desiguales y 70 m de fondo, una galería abierta o triforio en la central, todo ello sustentado por gruesos pilares cruciformes de ocho columnas adosadas. Tanto las naves como el transepto, inundado por la luz que penetra a través de los ventanales de la linterna y los rosetones abiertos en los dos extremos, están cubiertos de un estucado térreo con trazas blancas.
     Entre la decoración interna destacan una imagen de la Anunciaçao*, muy venerada popularmente, y la capilla renacentista del lado izquierdo del transepto, atribuida a Chanterène, del año 1529. La pureza primitiva del templo se altera en la capilla mayor, prácticamente reconstruida en el siglo XVIII por el mismo autor del monasterio de Mafra, el alemán Frederic Ludwig. Cuatro grandes ventanales iluminan el recubrimiento de mármoles y columnas neoclásicas de colores rojas, negras y blancas, unas esculturas atribuidas a Bellini y pinturas de Agostino Masucci. En el centro hay un retablo barroco una una buena talla de la Virgen.
     La visita continúa por el coro alto*, museo y claustro (visita, de 9 h. a 12 h. y de 14 h. a 16.30 h; cierra los lunes). Los asientos del coro, labrados en madera de roble y datados en el siglo XVI, pasan por ser una de las mejores obras de este estilo en el Renacimiento portugués. Consta de 43 asientos en hileras superiores, para canónigos, y otros 31 en las inferiores, para beneficiados. Sobre los asientos hay tallas con reproducciones de escenas bíblicas. A la vista se halla un macizo atril con la imagen de la Virgen de los Dolores y varios mamotretos abiertos con partituras litúrgicas. El órgano*, también de roble y de la misma época, está considerado como el más antiguo en uso de Europa. Un amplio ventanal apuntado ocupa todo el ancho de la nave.
     El Museo de Arte Sacra (visita, de 9 h. a 12 h y 14 h. a 16.30 h., excepto los lunes), en la aneja sala capitular, a la que se accede por una galería exterior, sin salir del templo, guarda el Tesoro* catedralicio: diversas colecciones de custodias de oro y plata, casullas, varias tablas de escuela primitiva portuguesa, objetos litúrgicos, tallas, una cruz con pedrería del siglo XV y la curiosa Virgem do Paraíso*. Se trata de un tríptico móvil de marfil, de estilo francés y datable entre finales del siglo XIII y comienzos del XIV; es una primorosa filigrana de talla que, estando cerrado, representa a la Virgen con el Niño en brazos, aún con restos polícromos y adornos como redecillas y collares, y abierto muestra varias escenas de la vida de María.
     El claustro (visita, de 9 h. a 12 h. y de 14 h. a 16:30 h., excepto lunes), del siglo XIV, gótico y con poderosas nervaduras y abundante imaginería, ofrece la sensación de solidez. El corredor pegado al muro de la iglesia cae bajo los arbotantes de contención, adosados a los ventanales ojivales. El sepulcro con figura yacente situado en una esquina pertenece al obispo fundador, Pedro IV. Por cada esquina sube una escalera de caracol a la azotea, almenada hacia el exterior. Desde arriba se aprecia una mejor perspectiva del claustro como conjunto, de las torres señeras y el imponente cimborrio (Rafael Serra, Carlos de Hita, Ignacio Medina, Almudena Grandes, Enrique Sancho, y André Duval. Guía total: Portugal, de punta a punta. Anaya. Madrid, 2004).

Enlace a la Entrada anterior de Évora**:
3912. ÉVORA** (IV), capital: 27 de febrero de 2023.

sábado, 2 de diciembre de 2023

3912. ÉVORA** (IV), capital: 27 de febrero de 2023





















ÉVORA** (IV), capital del distrito y de la provincia: 27 de febrero de 2023.
     Por encima de las casas se ven las torres de la Sé Catedral de Santa María*, en un abierto espacio formado por el largo do Marquês de Marialva y la praça del conde de Vila-Flor.
     Exteriormente es un macizo edificio gótico primitivo, de los siglos XII y XIII, y a tenor de las vicisitudes guerreras de aquella época, con un aspecto intermedio entre fortaleza y templo. La bellísima torre* linterna octogonal, con techumbre de piedras en escama y torreones también octogonales, si bien es de estilo gótico, está inspirada en otras similares de las catedrales románicas de Salamanca y Zamora, lo cual es otra muestra de su arcaísmo. En la fachada frontal dos torres prismáticas de cinco pisos enmarcan un atrio sobre una escalinata; la de la izquierda, más antigua, aparece cubierta por una aguja revestida de azulejos azules, siglo XIX; la segunda, con otra aguja cónica rodeada por torreones, a semejanza del cimborrio*.
     El pórtico*, hundido en el atrio, consta de seis arquivoltas ojivales, con las figuras de los Apóstoles sobre las columnas. A cada lado se encuentran dos nichos con arcosolio y sepulcros del siglo XVI.
     Interiormente es la más grande de Portugal, con tres naves de alturas desiguales y 70 m de fondo, una galería abierta o triforio en la central, todo ello sustentado por gruesos pilares cruciformes de ocho columnas adosadas. Tanto las naves como el transepto, inundado por la luz que penetra a través de los ventanales de la linterna y los rosetones abiertos en los dos extremos, están cubiertos de un estucado térreo con trazas blancas.
     Entre la decoración interna destacan una imagen de la Anunciaçao*, muy venerada popularmente, y la capilla renacentista del lado izquierdo del transepto, atribuida a Chanterène, del año 1529. La pureza primitiva del templo se altera en la capilla mayor, prácticamente reconstruida en el siglo XVIII por el mismo autor del monasterio de Mafra, el alemán Frederic Ludwig. Cuatro grandes ventanales iluminan el recubrimiento de mármoles y columnas neoclásicas de colores rojas, negras y blancas, unas esculturas atribuidas a Bellini y pinturas de Agostino Masucci. En el centro hay un retablo barroco una una buena talla de la Virgen.
     La visita continúa por el coro alto*, museo y claustro (visita, de 9 h. a 12 h. y de 14 h. a 16.30 h; cierra los lunes). Los asientos del coro, labrados en madera de roble y datados en el siglo XVI, pasan por ser una de las mejores obras de este estilo en el Renacimiento portugués. Consta de 43 asientos en hileras superiores, para canónigos, y otros 31 en las inferiores, para beneficiados. Sobre los asientos hay tallas con reproducciones de escenas bíblicas. A la vista se halla un macizo atril con la imagen de la Virgen de los Dolores y varios mamotretos abiertos con partituras litúrgicas. El órgano*, también de roble y de la misma época, está considerado como el más antiguo en uso de Europa. Un amplio ventanal apuntado ocupa todo el ancho de la nave.
     El Museo de Arte Sacra (visita, de 9 h. a 12 h y 14 h. a 16.30 h., excepto los lunes), en la aneja sala capitular, a la que se accede por una galería exterior, sin salir del templo, guarda el Tesoro* catedralicio: diversas colecciones de custodias de oro y plata, casullas, varias tablas de escuela primitiva portuguesa, objetos litúrgicos, tallas, una cruz con pedrería del siglo XV y la curiosa Virgem do Paraíso*. Se trata de un tríptico móvil de marfil, de estilo francés y datable entre finales del siglo XIII y comienzos del XIV; es una primorosa filigrana de talla que, estando cerrado, representa a la Virgen con el Niño en brazos, aún con restos polícromos y adornos como redecillas y collares, y abierto muestra varias escenas de la vida de María.
     El claustro (visita, de 9 h. a 12 h. y de 14 h. a 16:30 h., excepto lunes), del siglo XIV, gótico y con poderosas nervaduras y abundante imaginería, ofrece la sensación de solidez. El corredor pegado al muro de la iglesia cae bajo los arbotantes de contención, adosados a los ventanales ojivales. El sepulcro con figura yacente situado en una esquina pertenece al obispo fundador, Pedro IV. Por cada esquina sube una escalera de caracol a la azotea, almenada hacia el exterior. Desde arriba se aprecia una mejor perspectiva del claustro como conjunto, de las torres señeras y el imponente cimborrio (Rafael Serra, Carlos de Hita, Ignacio Medina, Almudena Grandes, Enrique Sancho, y André Duval. Guía total: Portugal, de punta a punta. Anaya. Madrid, 2004).

Enlace a la Entrada anterior de Évora**:
3911. ÉVORA** (III), capital: 27 de febrero de 2023.

martes, 15 de junio de 2021

3377. CORIA* (III), Cáceres: 28 de febrero de 2020.


















CORIA* (II), provincia de Cáceres: 28 de febrero de 2020.
   El casco histórico, con una indudable impronta medieval, está rodeado por murallas* de origen romano (siglos III-IV), si bien muy transformadas en la época de dominación árabe y en los siglos XVI y XVII. Trabajos reciente, además de asegurar su conservación, les han devuelto su primitiva apariencia, al despejar de los muros de sillería de granito las edificaciones adosadas a lo largo del tiempo. Sólidas torres cuadradas de carácter defensivo rompen de trecho en trecho la monotonía del trazado rectilíneo, adaptado a la topografía del lugar. Dos de las cuatro puertas de acceso al interior, las de San Pedro y de la Guía, conservan en parte su estructura romana, en tanto que las llamadas del Sol y del Rollo corresponden a las reformas llevadas a cabo durante el siglo XVI. Entrando al recinto amurallado por esta puerta, nos toparemos con el castillo*, que con su elegante torre del homenaje aún domina el vértice noroccidental de la muralla. Se construyó a finales del siglo XV, probablemente a partir de una antigua fortaleza templaria, y su sobria decoración exterior se limita a los arquillos ciegos que recorren el remate almenado y a la presencia de los blasones de la casa ducal.
   La Plaza Mayor configura el segundo núcleo monumental del casco antiguo. En torno a ella se agrupan algunos ejemplos destacados de arquitectura civil: el Ayuntamiento Viejo, que la preside, la Alhóndiga, la Cárcel Real, que acoge el museo municipal y la iglesia de Santiago.
   Dentro del recinto, sobre la parte sur de la cerca, la catedral de la Asunción* es una poderosa atalaya desde la que se domina la vega del Alagón. Fue levantada en su estructura actual gótica-renacentista a partir de finales del siglo XV, aunque las obras se dilataron hasta el XVIII. La torre, de traza barroca, hubo de ser reedificada tras su destrucción a causa del terremoto de 1755. Junto a ella, elementos destacables del exterior son las portadas: la situada al norte es del gótico tardío, y la principal, que se abre a poniente, plateresca. El interior, de nave única y planta rectangular, se cubre con bóveda de crucería realizada por Pedro de Ibarra en el siglo XVI. La hermosa tracería gótica del coro (siglo XV), el retablo mayor, con tallas de Alejandro Carnicero (siglo XVIII), y diversas muestras de escultura funeraria forman parte de la riqueza artística del templo. Muy destacable es también la Sacristía Mayor, que cobija una bella fuente de mármol, y el claustro gótico, la parte más antigua del edificio, levantado probablemente sobre los restos de la antigua mezquita de Medina Cauria. Existe un Museo Catedralicio donde además de varias obras de arte sacro se conserva como reliquia el presunto mantel de la Última Cena, regalo del papa Eugenio III a la ciudad.
   En las proximidades de la catedral se alzan el Palacio Episcopal, convertido en un hotel de tres estrellas, y el Seminario, construidos ambos en el siglo XVI a expensas del obispo Ruiz de Camargo, cuyo escudo campea en los edificios. Mayor interés posee el también cercano palacio de los Duques de Alba, del siglo XVI, exponente del señorío ejercido por esta casa nobiliaria sobre la ciudad. Fue edificado sobre el alcázar árabe y vino a sustituir como lugar de residencia al castillo. Lo más destacado del palacio es el hermoso mirador renacentista del jardín de naranjos.
   Hay también interesantes construcciones religiosas, como el convento de la Madre de Dios, que mezcla lo gótico y lo renacentista, y se pueden adquirir los deliciosos dulces que elaboran sus ilustres moradoras, las monjas franciscanas.
   Fuera del recinto amurallado merece una visita el llamado Puente Viejo, reedificado en el siglo XVI, al parecer sobre cimientos de época romana. El cambio de cauce del Alagón, tras una crecida en el siglo XVII, lo dejó fuera de servicio.

Enlace a la Entrada anterior de Coria*:
1514. CORIA* (II), Cáceres: 24 de febrero de 2013.