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martes, 5 de noviembre de 2013

637. SIGÜENZA* (VI), Guadalajara: 13 de septiembre de 2008.

54. SIGÜENZA, Guadalajara. Bóvedas de la nave central de la catedral, con el trascoro en primer término.

55. SIGÜENZA, Guadalajara. Bóvedas de una de las pandas del claustro de la catedral.

56. SIGÜENZA, Guadalajara. Torres de la catedral desde el claustro.

57. SIGÜENZA, Guadalajara. Dependencia anexa al claustro de la catedral.

58. SIGÜENZA, Guadalajara. Portada de la capilla de San Juan y Sta. Catalina, de la catedral.

SIGÜENZA* (VI), provincia de Guadalajara: 13 de septiembre de 2008.
La catedral: su interior.
   Es oscuro, rasgo propio del arte cisterciense, y está más cerca del románico en el uso de los vanos que del gótico, pródigo en amplios ventanales. El templo es de tres naves, la central más alta que las laterales. Las bóvedas que las cubren están sostenidas por pilares con columnas adosadas. en medio de la nave principal se encuentra el coro, con sillería gótica, y a lo largo de las naves laterales se abren numerosas capillas y dependencias. La capilla de San Pedro, de estilo plateresco, está cerrada por una reja de Juan Francés (1532). Tras ella, la puerta de San Valero da paso al claustro, de configuración claramente gótica y rodeada de estancias como la capilla de la Concepción (1509), plateresca y con bóveda policromada; el Museo Catedralicio, que exhibe piezas de arte religioso de gran interés; la Claustra, especie de claustro primitivo de factura románica; la librería del Cabildo y la hermosa puerta del Jaspe, por la que se retorna al interior del templo. Entre las capillas restantes, destacan la de la Anunciación, cuya portada combina los estilos mudéjar, gótico y plateresco, y la de San Marcos. El contiguo altar de Santa Librada es renacentista y alberga la urna con las reliquias de la santa.
   Es de gran belleza y singularidad la llamada sacristía de las Cabezas*, una estancia de grandes dimensiones, profusamente decorada en todos sus paños y bóveda. Posee grandes medallones en los que se representan bustos de sibilas y profetas, separados por pilastras y que se rematan en capiteles, y la gran bóveda de medio cañón, en la que destacan rosetones en los que hay talladas cabezas humanas, todas diferentes, con la maestría y expresividad que proyectó su diseñador, Alonso de Covarrubias, y la talla de Martín de Vadoma. En total cuenta con 304 cabezas que representan al Papa, el emperador, cardenales, canónigos, figuras relevantes de la ciudad y otros personajes de la época. Enfrente se encuentra la capilla de las Reliquias, con una hermosa reja forjada por Hernando de Arenas y la estancia profusamente decorada con tallas, pinturas y orfebrería, entre las que destacan la custodia procesional de plata y la Anunciación de María pintada por El Greco.
   De las restantes capillas, la de San Juan y Santa Catalina es la que ha despertado en el visitante de Sigüenza mayor expectación. Fue primero ábside de la catedral y panteón de obispos y, desde el siglo XV, panteón de la familia de los Arce. En ella se encuentra "la más hermosa estatua yacente del mundo", como la calificó Ortega y Gasset, y la obra de arte que identifica a Sigüenza sobre todo lo demás: el sepulcro del Doncel Martín Vázquez de Arce*, muerto a los 25 años de edad, cuando en 1486 combatía a los moros en la conquista de Granada. Rodeado de tumbas familiares, sus padres en una de ellas, todas estatuas yacentes, el Doncel parece indolentemente vivo y eternizado en actitud meditativa, la mirada lejana, un segundo antes enfrascada en la lectura del libro que tiene abierto entre las manos, el codo apoyado en un haz de laureles y a sus pies, un pajecillo afligido que se sostiene sobre el yelmo guerrero. El artista ha trabajado con primor todos los detalles logrando un casi hiperrealismo escultórico: el hábito militar, la cota de malla, la armadura de cuero, la esclavina atada al cuello, la cruz de Santiago en el pecho ... El autor es desconocido para la historia. Además del enterramiento de los padres del Doncel, don Fernando de Arce y doña Catalina de Sosa, en el centro de la capilla, es muy interesante el del hermano, don Fernando, adosado al muro, de estilo plateresco muy decorado.
   La Capilla Mayor ocupa el fondo de la nave principal y se cierra con una obra maestra de rejería de 1628, debida a Domingo de Zialceta. El altar mayor es de 1609 y realizado por Giraldo de Melo en estilo manierista castellano en madera policromada. En el centro de la nave se alza el coro, construido por orden y financiación del cardenal González de Mendoza entre 1488 y 1491. La sillería, de estilo gótico, está profusamente decorada en los respaldos, destacando la de los asientos altos con motivos geométricos y la silla episcopal coronada por el escudo del cardenal Mendoza y el pináculo y bellas tallas en el respaldo que representan a unos ancianos dialogando como contraste pacífico a las escenas de lucha del asiento, trabajo atribuido a Mateo Alemán.

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lunes, 4 de noviembre de 2013

636. SIGÜENZA* (V), Guadalajara: 13 de septiembre de 2008.

46. SIGÜENZA, Guadalajara. Fachada del Seminario.

47. SIGÜENZA, Guadalajara. Fachada del Palacio Episcopal.

48. SIGÜENZA, Guadalajara. Fachada y espadaña de la igl. de la Purísima.

49. SIGÜENZA, Guadalajara. Fachada del Seminario Antiguo.

50. SIGÜENZA, Guadalajara. Portada del antiguo Hospicio.

51. SIGÜENZA, Guadalajara. Exterior de la ermita del Humilladero.

52. SIGÜENZA, Guadalajara. Portada de la igl. del mon. de Ntra. Sra. de los Huertos.

53. SIGÜENZA, Guadalajara. Interior de la igl. del mon. de Ntra. Sra. de los Huertos.

SIGÜENZA* (V), provincia de Guadalajara: 13 de septiembre de 2008.
La ciudad renacentista y barroca.
   En la parte baja de la ciudad se agrupa el patrimonio monumental que Sigüenza conserva de siglos más cercanos, muno menos importante que su legado medieval, pero nada despreciable. Por la calle Cardenal Mendoza se accede al Seminario. Un poco más abajo se alza el Palacio Episcopal, un gran edificio renacentista y barroco levantado en el siglo XVII como sede de la universidad existente en la ciudad desde finales del siglo XV. Posee, en su interior, un patio de difícil acceso. Quedan muy cerca la iglesia de la Purísima y el Seminario Antiguo, así como la sede del antiguo Hospicio, una construcción del siglo XVIII transformada en colegio.
   La calle del Humilladero sirve de conexión con la parte barroca de la ciudad. Al final de ella se encuentra la antigua ermita del Humilladero, transformada en Oficina de Turismo, y que marca la entrada a la Alameda y al barrio de San Roque. Al final del paseo está el convento de las Ursulinas, con una larga tradición educativa respecto a toda la comarca. Junto a la Alameda, apacible rincón urbano que viene a señalar el cierre de la ciudad histórica, se encuentra el monasterio de Nuestra Señora de los Huertos, del siglo XVI, con una interesante fachada plateresca. El interior de la iglesia está cubierto con hermosas bóvedas de crucería.

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jueves, 31 de octubre de 2013

635. SIGÜENZA* (IV), Guadalajara: 12 de septiembre de 2008.

35. SIGÜENZA, Guadalajara. Portada de la igl. de Santiago.

36. SIGÜENZA, Guadalajara. Torre de la igl. de San Vicente.

37. SIGÜENZA, Guadalajara. Portada de la igl. de San Vicente.

38. SIGÜENZA, Guadalajara. Interior de la igl. de San Vicente.

39. SIGÜENZA, Guadalajara. La Casa del Doncel.

40. SIGÜENZA, Guadalajara. Plaza de la Cárcel.

41. SIGÜENZA, Guadalajara. Ayuntamiento viejo en la plaza de la Cárcel.

42. SIGÜENZA, Guadalajara. Vista general del Castillo.

43. SIGÜENZA, Guadalajara. Algunas de las torres del Castillo.

44. SIGÜENZA, Guadalajara. Plaza de armas del Castillo.

45. SIGÜENZA, Guadalajara. Uno de los salones del Castillo, actual Parador de Turismo.

SIGÜENZA* (IV), provincia de Guadalajara: 12 de septiembre de 2008.
Hacia el castillo: la ciudad medieval
   Ascendiendo por la Calle Mayor en dirección al castillo, sale al paso la iglesia de Santiago, con portada románica del siglo XII, aunque el interio, cuidadosamente restaurado, fue transformado en el siglo XVI. Fuen la iglesia conventual a las monjas clarisas, que tuvieron al lado su convento hasta la guerra civil de 1936.
   Frente a Santiago arranca la Travesaña Alta, en cuyo inicio se alza la iglesia de San Vicente, originaria de 1156 y también muy rehecha. Conserva, igual que la anterior, la portada románica, mientras que en el interior se puede ver la talla gótica policromada de un Cristo del siglo XIV. Frente al templo está la llamada Casa del Doncel, un palacio acastillado de finales del siglo XV construido por la familia del Doncel, como lo demuestran los escudos de los Arce y Sosa que se ven en la fachada.
   Siguiendo la Travesaña Alta, el apacible paseo por la Sigüenza medieval nos conduce a la plaza de la Cárcel, que fue, en tiempos, la plaza mayor de la ciudad y en la que se agrupan varios edificios antiguos, alguno requiere urgente reforma. Destacan entre ellos la posada del Sol y el Ayuntamiento viejo (siglo XV), con escudos de los Reyes Católicos y del cardenal Carvajal; de su uso como cárcel deriva el nombre de todo el espacio.
   Desde la plazuela se alcanza el castillo, que corona la ciudad en el lugar donde estuvieron sucesivamente el castro ibérico, un castrum romano, la ciudadela visigoda y la alcazaba musulmana. Fue después residencia episcopal y tuvo diversas ampliaciones, especialmente en los siglos XIV, XVI y XVIII, para caer después en un largo abandono que lo puso al borde de la absoluta ruina. La última gran restauración, acometida en 1976, se produjo para transformarlo en el que sigue siendo su uso vigente: un acogedor Parador de Turismo

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miércoles, 30 de octubre de 2013

634. SIGÜENZA* (III), Guadalajara: 12 de septiembre de 2008.

29. SIGÜENZA, Guadalajara. Vista general de la ciudad.

30. SIGÜENZA, Guadalajara. Portada principal de la catedral.

31. SIGÜENZA, Guadalajara. Una de las torres que flanquean la portada principal de la catedral.

32. SIGÜENZA, Guadalajara. Puerta del Mercado y torre del Santísimo de la catedral.

33. SIGÜENZA, Guadalajara. Plaza Mayor, con el Ayuntamiento al fondo.

34. SIGÜENZA, Guadalajara. Lateral de la plaza Mayor.

SIGÜENZA* (III), provincia de Guadalajara: 12 de septiembre de 2008.
   Para visitar Sigüenza el viajero debe tener en cuenta los tres ámbitos que la forman. La ciudad medieval ocupa la parte más alta y se extiende a partir del castillo, de estrechas calles en las que surgen de vez en cuando restos de la muralla. En esta zona está la plazuela de la Cárcel, que era la del mercado y en la que se desarrollaban la actividad social y los asuntos públicos medievales, y también la Casa del Doncel y las iglesias románicas de Santiago y San Vicente. Más abajo se extiende la ciudad renacentista, que se formó en torno a la catedral, con la plaza mayor y calles más amplias a las que se abrían antiguos palacios y mansiones señoriales. Finalmente está la parte baja de Sigüenza, iniciada en la construcción de barrios de trazado simétrico por iniciativa de los sucesivos arzobispos.
La catedral
   Indudablemente el monumento señero de la ciudad es su catedral, iniciada en el año 1123 por su primer obispo, Bernardo de Agen, al poco de ser conquistada la plaza a los árabes. Para visitarla es necesario acudir al campanero, que es el encargado de guiar a los visitantes con precisas explicaciones durante la hora aproximada que dura el periplo. La obra arquitectónica se prolongó en sucesivas etapas hasta el siglo XV y en lo ornamental hasta el XVIII. Durante la guerra civil de 1936-1939 sufrió importantísimos daños, realizándose después una ardua labor de restauración y reconstrucción. El aspecto general del templo es de gran solidez y fortaleza y denota la doble vertiente religiosa y militar de los obispos que la construyeron. Su estilo general es gótico cisterciense, con elementos románicos de los primeros tiempos de su construcción. La influencia francesa es muy notable y nada extraña, ya que los cinco primeros obispos eran de ese pais.
   La fachada principal es la parte más claramente militar, flanqueada por las dos macizas torres iniciadas en el siglo XII y terminadas en el XIV, la de la derecha, y en el XVI, la de la izquierda. Sobre la portada central, muy ornamentada, un relieve colocado en 1713 representa la clásica escena toledana de la Virgen imponiendo la casulla a San Ildefonso; sobre éste, un gran rosetón románico, y rematando la fachada, una balaustrada barroca. La fachada sur se alza sobre la Plaza Mayor y presenta la puerta del Mercado, que da acceso al crucero; es de estilo románico, cerrada por un pórtico de estilo neoclásico colocado en 1757. A la derecha de la portada se eleva la estrecha y airosa torre del Santísimo, originaria de 1300 y que, tras la reconstrucción posterior a 1939, adquirió un aire marcadamente italiano. Un gran rosetón acentúa la gran belleza asimétrica de la fachada.
La Plaza Mayor
   Frente a la fachada sur de la catedral se abre la Plaza Mayor, mandada construir por el cardenal Mendoza en 1494. Es un espacio con mucho carácter, con soportales en uno de los lados, y conformado por edificios de finales del siglo XV y principios del XVI. Al fondo se alza el Ayuntamiento (siglo XVI), que tiene tallados en piedra diversos escudos de la ciudad. 

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martes, 29 de octubre de 2013

633. PASTRANA* (I), Guadalajara: 12 de septiembre de 2008.

1. PASTRANA, Guadalajara. Plaza de la Hora, con el Palacio Ducal al fondo.

2. PASTRANA, Guadalajara. Portada del Palacio Ducal.

3. PASTRANA, Guadalajara. Reja de una estancia del Palacio Ducal.

4. PASTRANA, Guadalajara. Arco de la muralla de acceso a la plaza de la Hora.

5. PASTRANA, Guadalajara. Exterior del cvto. de San Francisco.

6. PASTRANA, Guadalajara. Interior de la desacralizada igl. del cvto. de San Francisco.

7. PASTRANA, Guadalajara. Fachadas de la Casa del Dean y ermita de Sta. Ana.

8. PASTRANA, Guadalajara. Arco de San Francisco.

9. PASTRANA, Guadalajara. Fuente de la plaza de los Cuatro Caños.

10. PASTRANA, Guadalajara. Portada sur de la colegiata de Ntra. Sra. de la Asunción.

11. PASTRANA, Guadalajara. Retablo mayor de la colegiata de Ntra. Sra. de la Asunción.

12. PASTRANA, Guadalajara. Decoración judaica de una vivienda.

PASTRANA* (I), provincia de Guadalajara: 12 de septiembre de 2008.
   Villa alcarreña de trazado y ambiente medieval, declarada conjunto histórico, con importantes monumentos, densa historia y estupenda miel, cerca de la zona de los embalses de Guadalajara.
   Debe iniciarse la visita a Pastrana en la plaza de la Hora, que es donde se encuentra el Palacio Ducal. Allí se puede dejar el automóvil y seguir a pie, porque la villa hay que caminarla para gozar todo su ambiente y los detalles de cada rincón. La plaza de la Hora se hizo para que se pudiera contemplar el Palacio Ducal en toda su extensión renacentista, proyectado por Alonso de Covarrubias a finales del siglo XVI. A ambos lados del lado del palacio se abren dos arcos de la muralla que dan entrada, uno a la ciudad desde la carretera de Tarancón y el otro al entramado urbano. En la fachada de sillería se enmarca la portada plateresca, flanqueada por columnas corintias y rematada con el escudo ducal. En uno de los huecos se aprecia la reja que cierra la estancia donde la princesa de Éboli estuvo presa por orden de Felipe II.
   Detrás del palacio, en la plaza del Deán, se halla el convento de San Francisco, fundado por Santa Teresa. La iglesia es barroca, reedificada sobre otra del siglo XVI, conservándose de lo más antiguo de la espadaña y los muros de cal y canto. Otros edificios que forman la plaza son la casa del Deán, que fue hospital, y la ermita de Santa Ana.
   Por las calles de San Francisco y de la Palma -en los números 7 y 10 de esta última hay casas señoriales del siglo XVI- salimos a la plaza de los Cuatro Caños, que es el centro de la población y lugar de reunión de los vecinos, en cuyo centro hay una fuente de 1731. Al norte, por la calle General Cayuela, podemos llegar al colegio de San Buenaventura, creado en el siglo XVII por Pedro González de Mendoza para residencia de los niños cantores de la colegiata, con una portada que ostenta el escudo del fundador.
   Volviendo a la plaza de los Cuatro Caños, siempre recreándonos en las calles y casas de arquitectura civil y popular con portadas, arcos y escudos, salimos a la plaza del Ayuntamiento donde se alza la colegiata e iglesia parroquial de Nuestra Señora de la Asunción, que es el edificio religioso más importante de Pastrana. Fue edificada sobre una antigua iglesia gótica de los siglos XII y XIV de la que se conservó la torre, la portada sur y la parte del coro. El resto fue levantado entre 1625 y 1639 por varios arquitectos sucesivos. Don Rui Gómez de Silva y doña Ana de Mendoza fueron los que elevaron la antigua iglesia gótica a colegiata y su hijo Pedro González de Mendoza fue el promotor de la reedificación. Alberga un buen retablo de Matías Jimeno y en el panteón hay varias urnas funerarias procedentes del panteón del Infantado de Guadalajara y las tumbas de Ruy Gómez de Silva y Ana de Mendoza y de la Cerda. En lo que fue sala capitular se ha instalado un museo con magníficos tapices flamencos del siglo XV tejidos por Grenier sobre dibujos de Nuño Gonçálvez, un Cristo románico, pinturas de El Greco, Carreño, Luis Fernández ... y piezas de orfebrería religiosa.
   Al sur de la población bajando por la calle de la iglesia está el convento de San José, fundado por Santa Teresa y la princesa de Éboli y formado por la reunión de varias casas en una de las cuales, del siglo XVI, se hizo la iglesia. Lo rodea una hermosa huerta que cuenta con manantial propio. En lo que fuera refectorio está instalado el restaurante Princesa de Éboli.
   Al norte de la villa está la casa de Moratín, donde se cree que el autor escribió algunas de sus obras, entre ellas El sí de las niñas.
   En las afueras de la Villa, está el convento del Carmen, fundación teresiana, en el que se conservan recuerdos de Santa Teresa y San Juan de la Cruz. Es del siglo XVII y la iglesia, posiblemente debida a Fray Alberto de la Madre de Dios, alberga un retablo mayor barroco y varias capillas. El convento posee un museo de historia natural con piezas y animales disecados, procedentes de Asia y recogidos por los franciscanos en sus misiones del Lejano Oriente. En la parte del edificio está instalada la Hospedería Real de Pastrana, dispuesta conforme al recogimiento propio de la vida monacal.

lunes, 22 de febrero de 2010

33. SIGÜENZA* (II), Guadalajara: 19 de julio de 2005.

16. SIGÜENZA, Guadalajara. Puerta del Mercado y Torre del Santísimo de la Catedral.
17. SIGÜENZA, Guadalajara. Portada de la fachada principal de la Catedral.
18. SIGÜENZA, Guadalajara. Bóvedas de la nave central de la Catedral.
19. SIGÜENZA, Guadalajara. Una de las capillas de la Catedral.
20. SIGÜENZA, Guadalajara. Capilla de la Anunciación de la Catedral.
21. SIGÜENZA, Guadalajara. Portada de otra de las capillas de la Catedral.
22. SIGÜENZA, Guadalajara. Otro retablo de la Catedral.
23. SIGÜENZA, Guadalajara. Otra portada de una capilla de la Catedral.
24. SIGÜENZA, Guadalajara. Puerta de San Valero de la Catedral.
25. SIGÜENZA, Guadalajara. Portada de la capilla de San Juan y Sta. Catalina de la Catedral.
26. SIGÜENZA, Guadalajara. Fachada principal de la Catedral.
27. SIGÜENZA, Guadalajara. Vistas de las torres de la Catedral.
28. SIGÜENZA, Guadalajara. Vista de la fachada sur de la Catedral.
SIGÜENZA* (II), provincia de Guadalajara: 19 de julio de 2005.
    Indudablemente el monumento señero de la ciudad es su Catedral, iniciada en el año 1123 por su primer obispo, Bernardo de Agen, al poco de ser conquistada la plaza a los árabes. Para visitarla es necesario acudir al campanero, que es el encargado de guiar a los visitantes con precisas explicaciones durante la hora aproximada que dura el periplo. La obra arquitectónica se prolongó en sucesivas etapas hasta el siglo XV y en lo ornamental hasta el XVIII. Durante la guerra civil de 1936-1939 sufrió importantísimos daños, realizándose después una ardua labor de restauración y reconstrucción. El aspecto general del templo es de gran solidez y fortaleza y denota la doble vertiente religiosa y militar de los obispos que la construyeron. Su estilo general es gótico cisterciense, con elementos románicos de los primeros tiempos en su construcción. La influencia francesa es muy notable y nada extraña, ya que los cinco primeros obispos eran de ese país.
   La fachada principal es la parte más claramente militar, flanqueada por las dos macizas torres iniciadas en el siglo XII y terminadas en el XIV, la de la derecha, y en el XVI, la de la izquierda. Sobre la portada central, muy ornamentada, un relieve colocado en 1713 representa la clásica escena toledana de la Virgen imponiendo la casulla a San Ildefonso; sobre éste, un gran rosetón románico, y rematando la fachada, una balaustrada barroca. La fachada sur se alza sobre la Plaza Mayor y presenta la puerta del Mercado, que da acceso al crucero; es de estilo románico, cerrada por un pórtico de estilo neoclásico colocado en 1757. A la derecha de la portada se eleva la estrecha y airosa torre del Santísimo, originaria de 1300 y que, tras la reconstrucción posterior a 1939, adquirió un aire marcadamente italiano. Un gran rosetón acentúa la gran belleza asimétrica de la fachada.
   El interior es oscuro, rasgo propio del arte cisterciense, y está más cerca de románico en el uso de los vanos que el gótico, pródigo en amplios ventanales. El templo es de tres naves, la central más alta que las laterales. Las bóvedas que las cubren están sostenidas por pilares con columnas adosadas. En medio de la nave principal se encuentra el coro, con sillería gótica, y a lo largo de las naves laterales se abren numerosas capillas y dependencias. La capilla de San Pedro, de estilo plateresco, está cerrada por una reja de Juan Francés (1532). Tras ella, la puerta de San Valero da paso al claustro, de configuración claramente gótica y rodeado de estancias como lacapilla de la Concepción (1509), plateresca y con bóveda policromada; el Museo Catedralicio, que exhibe piezas de arte religioso de gran interés: la Claustra, especie de claustro primitivo de factura románica; la librería del Cabildo y la hermosa puerta del Jaspe, por la que se retorna al interior del templo. Entre las capillasrestantes, destacan la de la Anunciación, cuya portada combina los estilos mudéjar, gótico y plateresco, y la de San Marcos. El contiguo altar de Santa Librada es renacentista y alberga la urna con las reliquias de la santa.
   Es de gran belleza y singularidad la llamada sacristía de las Cabezas*, una estancia de grandes dimensiones, profusamente decorada en todos sus paños y bóveda. Posee grandes medallones en los que se representan bustos de sibilas y profetas, separados por pilastras que se rematan en capiteles, y la gran bóveda de cañón, en la que destacan rosetones en los que hay talladas cabezas humanas, todas diferentes, con la maestría y expresividad que proyectó su diseñador, Alonso de Covarrubias, y la talla de Martín de Vadoma. En total cuenta con 304 cabezas que representan al Papa, el emperador, cardenales, canónigos, figuras relevantes de la ciudad y otros personajes de la época. Enfrente se encuentra la capilla de las Reliquias, con una hermosa reja forjada por Hernando de Arenas y la estancia profusamente decorada con tallas, pinturas y orfebrería, entre las destacan la custodia procesional de plata y la Anunciación de María pintada por El Greco.
   De las restantes capillas, la de San Juan y Santa Catalina es la que ha despertado en el visitante de Sigüenza mayor expectación. Fue primero ábside de la catedral y panteón de obispos y, desde el siglo XV, panteón de la familia de los Arce. En ella se encuentra "la más hermosa estatua yacente del mundo", como la calificó Ortega y Gasset, y la obra de arte que identifica a Sigüenza sobre todo lo demás: el sepulcro del Doncel Martín Vázquez de Arce*, muerto a los 25 años de edad, cuando en 1486 combatía a los moros en la conquista de Granada. Rodeado de tumbas familiares, sus padres en una de ellas, todas estatuas yacentes, el Doncel parece indolentemente vivo y eternizado en actitud meditativa, la mirada lejana, un segundo antes enfrascada en la lectura del libro que tiene abierto entre las manos, el codo apoyado en un haz de laureles y a sus pies, un pajecillo afligido que se sostiene sobre el yelmo guerrero. El artista ha trabajado con primor todos los detalles logrando una casi hiperrealismo escultórico: el hábito militar, la cota de malla, la armadura de cuero, la esclavina atada al cuello, la cruz de Santiago en el pecho ... El autor es desconocido para la historia. Además del enterramiento de los padres del Doncel, don Fernando de Arce y doña Catalina de Sosa, en el centro de la capilla, es muy interesante el del hermano, don Fernando, adosado al muro, de estilo plateresco muy decorado.
   La Capilla Mayor ocupa el fondo de la nave principal y se cierra con una obra maestra de rejería de 1628, debida a Domingo de Zialceta. El altar mayor es de 1609 y realizado por Giraldo de Melo en estilo manierista castellano en madera policromada. En el centro de la nave se alza el coro, construido por orden y financiación del cardenal González de Mendoza entre 1488 y 1491. La sillería, de estilo gótico, está profusamente decorada en los respaldos, destacando la de los asientos altos con motivos geométricos y la silla episcopal coronada por el escudo del Cardenal Mendoza y el pináculo y bellas tallas en el respaldo que representan a unos ancianos dialogando como contraste pacífico a las escenas de lucha del asiento, trabajo atribuido a Mateo Alemán.

Textos de:
GILES, Fernando de y RAMOS, Alfredo. Guía Total: Castilla - La Mancha. Ed. Anaya. Madrid, 2002.

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