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viernes, 15 de mayo de 2020

2980. BARCELONA** (XX), capital: 1 de marzo de 2019.

303. BARCELONA, capital. El antiguo Cvto. de Sta. Mònica.
304. BARCELONA, capital. Fuente en la Rambla de Sta. Mònica.
305. BARCELONA, capital. El Museu de Cera.
306. BARCELONA, capital. Ante el monumento a Cristóbal Colón.
307. BARCELONA, capital. El monumento a Cristóbal Colón.
308. BARCELONA, capital. Con el monumento a Cristóbal Colón de testigo.
309. BARCELONA, capital. Imitando a Colón.
310. BARCELONA, capital. Ante el buzón de la Casa de l'Ardiaca.
311. BARCELONA, capital. En la fachada de la Casa de l'Ardiaca.
BARCELONA** (XX), capital de la provincia y de la comunidad: 1 de marzo de 2019.
Rambla de Santa Mònica*
   En el último tramo, el más cercano al mar, la Rambla se ensancha considerablemente.
   En este sector destaca el antiguo convento de Santa Mònica, que da nombre a la parte baja de la Rambla. Queda muy poco del viejo convento de agustinos descalzos, apenas la iglesia muy reformada y un austero claustro barroco. Pero el edificio fue acertadamente recuperado y adecuado por los arquitectos Helio Piñón y Albert Vilaplana para instalar el Centre d'Art Santa Mònica, que fue el embrión del MACBA y en cuyas salas se presentan interesantes exposiciones de arte contemporáneo.
   Frente al convento de Santa Mónica se halla el Palau Marc (Rambla, 8), construido entre 1775 y 1780 sobre un amplio solar liberado por la demolición del lienzo de muralla que encajonaba la parte baja de la Rambla. Es de un austero y severo clasicismo, con pilares jónicos que enmarcan la portada y un bajorrelieve alegórico del comercio; a finales del siglo XIX fue la sede barcelonesa del Banco de España, y hoy alberga la Consellería de Cultura de la Generalitat de Catalunya.
   Junto al Palau Marc arranca un corto pasaje, llamado de la Banca, en cuyo extremo se halla, desde 1973, el Museu de Cera de Barcelona.
   La Rambla desemboca finalmente en la plaza del Portal de la Pau, presidida por uno de los elementos más representativos de la ciudad: el monumento a Colón. Realizado con motivo de la Exposición Universal de 1888, constituye sin duda la herencia más vistosa de aquel importante acontecimiento. El monumento es obra de Gaietà Buïgas, pero la gran estatua del descubridor de América que lo corona es de Rafael Atché. El conjunto consta de una gran columna de hierro, de 51 metros de altura, culminada por la estatua de Colón con el brazo y el dedo extendidos, y que, contrariamente a lo que siempre ha sostenido la opinión popular, no señala en dirección a América. Un ascensor que circula por el interior de la columna permite subir hasta lo alto y obtener una privilegiada vista de la Rambla y del entorno portuario.

La Casa de l'Ardiaca abarca los restos de lo que fuera la Casa del Degà, es decir, engloba las dependencias del arcediano (el principal de los diáconos) y del decano, que fueron unidas en el siglo XIX. Ambos edificios están también levantados sobre la muralla romana. La Casa de l'Ardiaca tiene su origen en el siglo XII, aunque profundamente transformada en los siglos XV y XVI, lo que le otorga una fisonomía de palacio plateresco en el que se combinan elementos estructurales del gótico tardío con detalles renacentistas italianizantes. Se accede a ella a través de una puerta renacentista (calle de Santa Llúcia, 1) que se abre a un pequeño patio interior con una fuente gótica y una esbelta palmera. La parte que da al Pla de la Seu corresponde a la que fuera Casa del Degà, y fue sometida una completa restauración en 1870, aunque conserva interesantes elementos de los siglos XV y XVI. En 1895 el conjunto del edificio pasó a ser sede del Colegio de Abogados, que en 1902 encargó una nueva decoración a Lluís Domènech i Montaner; conviene prestar atención al buzón de la fachada, que está diseñado precisamente por este arquitecto modernista. Desde 1919 este edificio alberga el Arxiu Històric de Barcelona.
Textos de:
Xavier Martínez i Edo, Barcelona, Guía Total. Ed. Anaya Touring. Madrid, 2009.
José Angel Cilleruelo y Xavier Martínez i Edo, Cataluña, Guía Total. Ed. Anaya Touring. Madrid, 2006.

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2979. BARCELONA** (XIX), capital: 1 de marzo de 2019.

jueves, 14 de mayo de 2020

2979. BARCELONA** (XIX), capital: 1 de marzo de 2019.

284. BARCELONA, capital. El Mon. de Sant Pau del Camp.
285. BARCELONA, capital. Fachada de la Igl. del Mon. de Sant Pau del Camp.
286. BARCELONA, capital. El claustro del mon. de Sant Pau del Camp.
287. BARCELONA, capital. Capiteles del claustro del mon. de Sant Pau del Camp.
288. BARCELONA, capital. Otra visión del claustro del mon. de Sant Pau del Camp.
289. BARCELONA, capital. En el claustro del mon. de Sant Pau del Camp.
290. BARCELONA, capital. El claustro, desde la sala capitular del Mon. de Sant Pau del Camp.
291. BARCELONA, capital. Interior de la Igl. del Mon. de Sant Pau del Camp.
292. BARCELONA, capital. Bóveda sobre el crucero de la igl. del mon. de Sant Pau del Camp.
293. BARCELONA, capital. El Gran Teatre del Liceu.
294. BARCELONA, capital. Decoración modernista del Cafè de l'Òpera.
295. BARCELONA, capital. Un rincón de la Plaça Reial.
296. BARCELONA, capital. En la Plaça Reial.
297. BARCELONA, capital. Las famosas farolas de Gaudí en la Plaça Reial.
298. BARCELONA, capital. Ante la Fuente de les Tres Gràcies, en la Plaça Reial.
299. BARCELONA, capital. Detalle de las farolas de Gaudí en la Plaça Reial.
300. BARCELONA, capital. Tomándonos una cervecita en la Plaça Reial.
301. BARCELONA, capital. El Palau Güell.
302. BARCELONA, capital. Detalle de la fachada del Palau Güell.
BARCELONA** (XIX), capital de la provincia y de la comunidad: 1 de marzo de 2019.
Monasterio de Sant Pau del Camp*
   Desde el Pla de la Boqueria, la calle de Sant Pau se adentra en el barrio del Raval. Prácticamente al final de esta calle se encuentra el antiguo monasterio benedictino de Sant Pau del Camp, el más interesante edificio románico que conserva la ciudad.
   No se sabe mucho sobre su origen, pero la existencia de dos capiteles visigóticos de mármol reaprovechados en la fachada y la tumba del conde Guifré (897-911), le suponen una respetable antigüedad. Sí se conoce que fue destruido por Almanzor en el año 985 y por los almorávides en 1108, y que hacia el 1117 se rehizo la iglesia, que precisamente es la parte que hoy se conserva íntegramente en estilo románico lombardo. Presenta destacables elementos escultóricos en la portada y el tímpano, además de los citados capiteles visigóticos, y en su interior también pueden verse algunos sarcófagos del siglo XII. Pero quizás lo más destacable es el diminuto claustro anejo, del siglo XIII, con parejas de columnas que soportan arcos trilobulados, unas formas bastante impropias de la arquitectura románica. La sala capitular es de 1315, con portada gótica.
Rambla del Centre o dels Caputxins*
   El lugar donde confluyen la Rambla, la calle de l'Hospital, la calle de Sant Pau, la calle del Cardenal y la calle de la Boqueria, constituye el denominado Pla de l'Os o Pla de la Boqueria. En este punto del paseo central de la Rambla suele pasar desapercibido a la mayoría de transeúntes el hecho de estar caminando sobre un mosaico nada menos que de Joan Miró, implantado en el pavimento en 1976. La calle que da nombre al conjunto es la de la Boqueria, que desde la Rambla se adentra hacia el Barri Gòtic y en cuyo extremo se hallaba una de las puertas de la antigua muralla. Frente a esa puerta existió el primer lugar extramuros que se dotó de pavimento, y en que se instalaban los puestos de venta de los carniceros; al parecer, el nombre de "boqueria" proviene de aquel mercado de carne.
   A partir de aquí se desciende por el sector central de la Rambla, que recibe el nombre de Rambla dels Caputxins debido a un antiguo convento de monjes capuchinos que entre 1718 y 1822 ocupaba el lugar donde hoy se encuentra la Plaça Reial.
   No cabe duda de que el edificio más destacable de esta parte de la Rambla es el Gran Teatre del Liceu, icono de la vida cultural barcelonesa y ensalzado como uno de los más prestigiosos centros operísticos del mundo. El Liceu se construyó bajo el impulso de un grupo de miembros de la burguesía local y fue inaugurado en 1847. Era un edificio de cinco plantas y platea, con capacidad para 3.500 personas. Un incendio obligó a restaurar aquella primera obra en 1861, pero conservó el aire lujoso y suntuoso propio de los teatros de ópera de la época, que constituían importantes centros de reunión de la burguesía. Lamentablemente, otro incendio, en enero de 1994, destruyó completamente el interior. El edificio fue totalmente restaurado y ampliado, y en 1999 la famosa ópera de Puccini Turandot fue la escogida para inaugurar una nueva etapa.
   La fachada del teatro era, y es, más bien austera, tal vez en consonancia con un cauto proceder muy propio de la burguesía catalana, pero en el interior no faltaban las enormes lámparas de araña, los espejos, los tapices y los dorados, la mayoría perdidos en el último incendio.
   Donde sí se conserva completamente la pomposa, burguesa y rancia decoración interior es en los locales del Cercle del Liceu y el Conservatori del Liceu, anexos al teatro. El Cercle del Liceu es un club recreativo privado fundado en 1847, en cuya sede aún pueden verse el mobiliario y los elementos decorativos originales, entre los que destacan los doce plafones modernistas realizados en 1902 por Ramon Casas que decoran el salón de la Rotonda. El Gran Teatro del Liceu ha sido tradicionalmente administrado por este círculo privado, cuyos estatutos prohibían, al estilo de los viejos clubes británicos, la participación de las mujeres; por extraño que pueda parecer en una ciudad que se jacta de vanguardista en materia social, no fue hasta el año 2001, y tras fuertes controversias (sobre todo a raíz de la aportación de dinero público en la reconstrucción del teatro), cuando las primeras mujeres pudieron incorporarse a a institución.
   De hecho, el Liceu no sólo ha supuesto para Barcelona una importante manifestación de su empuje cultural, sino también de su evolución social. Tradicionalmente ha constituido un símbolo del selecto y selectivo círculo social de la burguesía catalana y, ciertamente, mucho contribuyó al concepto elitista y poco popular que aún hoy se suele tener de la ópera. No es de extrañar, pues, que fuera escenario del famoso episodio de 1893 en el que el anarquista Santiago Salvador lanzó dos bombas sobre la platea y causó veinte muertos y medio centenar de heridos entre los asistentes. Una de las dos bombas no estalló y hoy puede verse en el Museu d'Història de la Ciutat. Afortunadamente, la estructura social barcelonesa ha cambiado mucho, y el Liceu ya no es, ni mucho menos, aquella exclusivista y anacrónica institución decimonónica.
   Frente al teatro, el Cafè de l'Òpera es un buen punto para un breve descanso. Se trata de uno de los establecimientos más antiguos de la ciudad, que aún conserva los valiosos espejos y algunos vestigios de la decoración de mediados del siglo XIX, cuando era una afamada chocolatería de estilo vienés y punto de encuentro de la aristocracia y la alta burguesía barcelonesas. En 1929 fue reformado en el estilo modernista que aún hoy lucen sus salas, e inaugurado como Cafè de l'Òpera. Entre los clientes con que ha contado se encuentran desde el rey Alfonso XIII hasta las prostitutas de la Rambla; no cabe duda, pues, de que ha sido y es un escenario privilegiado de la historia de Barcelona.
   Pasada la calle de la Unió se halla el hotel Oriente. Fue construido en el lugar que ocupaba el antiguo colegio franciscano de Sant Bonaventura, expropiado por la desamortización y convertido en fonda en 1842. En 1882 se construyó el hotel, cuyo salón de fiestas conserva la estructura del antiguo claustro del siglo XVII.
   Este sector de la Rambla finaliza en el Pla del Teatre (o de las Comèdies), así denominado por encontrarse frente al Teatre Principal de Barcelona. El origen del teatro se remonta al siglo XVI, pero sucesivos incendios y las consiguientes reformas le hicieron perder su estampa original.
Plaça Reial*
   Fue creada a partir de 1848 sobre el solar que hasta la desamortización de 1835 ocupaba un convento de capuchinos. Se optó por una gran plaza rectangular cuya estética acompañase el ambiente elegante y burgués que en el siglo XIX respiraban la Rambla y la vecina calle de Ferran.
   La plaza fue diseñada por el arquitecto Francesc Daniel Molina, quien consiguió crear un o de los espacios más equilibrados, simétricos y uniformes hoy existentes dentro del abigarrado casco histórico, a la vez que dotó a Barcelona de la que prácticamente es su única plaza porticada. El arquitecto adaptó perfectamente la plaza al entorno urbano ya existente mediante los pasajes cubiertos que la conectan con la Rambla y con el resto de las calles que la flanquean. Cabe destacar un pequeño detalle de la plaza: las dos farolas de hierro forjado y bronce que fueron diseñadas en 1878 por un entonces jovencísimo Antoni Gaudí. Su diseño rompe completamente con las líneas rectas y la verticalidad del conjunto, e introduce las tendencias que posteriormente tanto caracterizaron la obra de Gaudí: los seis brazos de las farolas se desprenden del fuste a distintas alturas, como las ramas de un árbol, y no faltan las líneas curvas y los detalles inspirados en la naturaleza.
   La fuente central de la plaza, conocida como de les Tres Gràcies, fue incorporada a finales del siglo XIX.
   Bajo las arcadas de los edificios se suceden las terrazas de cafeterías y restaurantes, la mayoría muy orientados al disfrute de los turistas, por lo que la plaza presenta siempre un ambiente muy animado y cosmopolita. Los domingos por la mañana acoge un concurrido mercado de filatelia y numismática. Pero los establecimientos más emblemáticos del lugar abren sus puertas durante la noche: el Jamboree y el Pipa Club (con música de jazz y blues en directo), el Karma (rockero y alternativo), el Glaciar, el Sidecar o la mítica sala Tarantos (el tablao más antiguo de Barcelona), son referentes de la diversión nocturna.
   También algunas de las estrechas callejas del entorno  de la Plaça Reial han adquirido relevancia por su vitalidad nocturna. Es el caso de la calle de Escudellers o de la plaza de George Orwell (popularmente "la plaza del tripi"), donde establecimientos como la discoteca New York, el bar Bahía (exponente emblemático de la estética kitsch) o el Oviso (una antigua casa de alterne) otorgan a la zona un ambiente entre decadente y bohemio.
Palau Güell*
   La calle Nou de la Rambla fue abierta en el siglo XVIII y comunica directamente la Rambla con la avenida del Paral-lel. Fue en su origen una calle en la que se levantaron numerosas casonas de la burguesía local, y entre ellas destaca por encima de todas el Palau Güell, una de las principales creaciones de Antoni Gaudí en Barcelona. Gaudí trabajó en esta ocasión para quien fue su principal mecenas, Eusebi Güell, y el palacio está concebido como una ampliación de la casa que ya poseía la familia Güell.
   Es una obra plenamente modernista, construida entre 1885 y 1889 y catalogada por la Unesco como Patrimonio de la Humanidad, en 1984. Gaudí aplicó en ella algunas de las soluciones arquitectónicas que en su momento fueron revolucionarias, como los arcos parabólicos, pero también incorporó elementos historicistas (de estética gótica y musulmana).
   Sobre su amplia fachada de piedra blanca se aprecian una balaustrada superior y alguna de las chimeneas de formas caprichosas que tanto caracterizan el gusto gaudiniano, además de una torre con chapitel, también con singular ornamentación. De la entrada, el elemento más vistoso es el fabuloso trabajo de forja, otra de las señas de identidad de la obra de Antoni Gaudí, en cuyo diseño destacan las cuatro barras de la bandera catalana rematadas con un casco y un aguilón.
   Desde el vestíbulo, y tras cruzar la cochera, se baja a través de una rampa helicoidal a las cuadras o sótano, donde impresionan las gruesas columnas de obra vista que sostienen toda la estructura Ya en las plantas superiores, se visitan diversas estancias, entre las que destaca el gran salón de la planta noble, cubierto por una cúpula de líneas parabólicas en forma de bóveda. También es impactante la fachada posterior, que combina la madera, el hierro y la cerámica vidriada, y que incluye una tribuna con un balcón superior y una pérgola.
Textos de:
Xavier Martínez i Edo, Barcelona, Guía Total. Ed. Anaya Touring. Madrid, 2009.
José Angel Cilleruelo y Xavier Martínez i Edo, Cataluña, Guía Total. Ed. Anaya Touring. Madrid, 2006.

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2978. BARCELONA** (XVIII), capital: 1 de marzo de 2019.

miércoles, 13 de mayo de 2020

2978. BARCELONA** (XVIII), capital: 1 de marzo de 2019.

265. BARCELONA, capital. El Pal. de la Virreina.
266. BARCELONA, capital. Uno de los patios del Pal. de la Virreina.
267. BARCELONA, capital. Ante el Mercado de la Boqueria.
268. BARCELONA, capital. Uno de los puestos del Mercado de la Boquería.
269. BARCELONA, capital. Otro de los puestos del Mercado de la Boquería ... será por huevos ...
270. BARCELONA, capital Ante otro de los puestos del Mercado de la Boquería.
271. BARCELONA, capital. La entrada al Mercado de la Boqueria.
272. BARCELONA, capital. La pastelería Escribà.
273. BARCELONA, capital. La Igl. de Sant Agustí.
274. BARCELONA, capital. Interior de la Igl. de Sant Agustí.
275. BARCELONA, capital. La Esperanza Macarena en su cap. de la Igl. de Sant Agustí.
276. BARCELONA, capital. El Gran Poder en su cap. de la Igl. de Sant Agustí.
277. BARCELONA, capital. Portada de la Igl. del Hosp. de Sta. Creu.
278. BARCELONA, capital. Portada del Hosp. de Sta. Creu.
279. BARCELONA, capital. Uno de los patios del Hosp. de Sta. Creu.
280. BARCELONA, capital. Escalera en el patio del Hosp. de Sta. Creu.
281. BARCELONA, capital. Crucero en el interior del Hosp. de Sta. Creu.
282. BARCELONA, capital. Ventana del Hosp. de Sta. Creu.
283. BARCELONA, capital. Otro ángulo del patio del Hosp. de Sta. Creu.
BARCELONA** (XVIII), capital de la provincia y de la comunidad: 1 de marzo de 2019.
Rambla de les Flors**
   A partir de la calle del Carme, la Rambla recibe los nombres de Rambla de les Flors o de Sant Josep. El primero de ellos se debe a que en este sector se localizan los quioscos de flores y plantas que tanta vida y colorido otorgan al paseo central de la Rambla, y cuya implantación en el lugar se remonta al día de corpus de 1853; el segundo nombre proviene de la antigua presencia del convento de Sant Josep, fundado en 1593 en el lugar donde actualmente se encuentran el Palau de la Virreina y el mercado de la Boquería. 
Palau de la Virreina. Descendiendo por este sector de la Rambla el primer edificio de interés que se encuentra es el Palau de la Virreina (número 99), una construcción de estilo rococó realizada entre 1772 y 1776 por encargo de Manuel d'Amat i de Junyent, quien fue virrey de Perú. Amat no llegó a residir en ella, pues murió antes de ver finalizada la obra, pero en el palacio se instaló su viuda, motivo por el que se conoce como Palau de la Virreina y del virrey. Curiosamente, sin embargo, hay quien afirma que el palacio fue construido para la amante del virrey, Micaela Villegas, la Perricholi, una bailarina de origen peruano. En cualquier caso, el edificio está considerado como la mejor muestra de arquitectura civil catalana del siglo XVIII. Su fachada se organiza a base de pilastras corintias, y destaca su cuerpo central, coronado por una balaustrada con grandes jarrones. En 1944 fue adquirido por el Ayuntamiento, y en la década de 1980 la escritora María Aurélia Capmany, entonces concejala de Cultura, se ocupó de su rehabilitación para albergar la concejalía. En la planta baja se ubica actualmente una interesante librería especializada en temática barcelonesa, una tienda de artículos musicales y una oficina de información turística, además de varias salas para exposiciones temporales.
Mercado de la Boqueria*. Poco más abajo se halla otro de los espacios emblemáticos de la Rambla y de Barcelona: el mercado de Sant Josep o, popularmente de la Boqueria (número 101). Fue fundado en 1840 sobre el solar que dejó el antiguo convento de los carmelitas descalzos de Sant Josep, desaparecido a raíz de la desamortización eclesiástica de principios del siglo XIX. La cubierta data de 1914. El mercado se ha convertido en el más célebre de la ciudad, famoso por la calidad, la variedad e incluso el exotismo de los productos que en él se venden. Merece la pena entrar a visitarlo, disfrutar de la amalgama de colores y olores y observar el simpático y enérgico quehacer de los vendedores.
   Sin dejar la misma acera de la Rambla, después de la Boqueria conviene dedicar la atención a una serie de tiendas de gran personalidad. En primer lugar la célebre pastelería Escribà (esquina con la calle de la Petxina), en la antigua Casa Figueras, que conserva plenamente la decoración modernista realizada por Antoni Ros en 1902. También tienen su encanto la tienda del vaciador Mateu Bové (1870) y la antigua farmacia Genové (número 77, actualmente sede de un organismo municipal), que ocupa un edificio modernista de 1911 proyectado por Enric Sagnier.
   El edificio más vistoso de este sector de la Rambla se halla en la acera opuesta. Se trata de la Casa Bruno Cuadros, cuyos bajos están hoy ocupados por una entidad bancaria. Este edificio fue remodelado en 1885 por Josep Vilaseca, quien incorporó diversos detalles decorativos orientalistas, como el gran dragón chino suspendido en la esquina y que se ha convertido en uno de los elementos más fotografiados de toda la Rambla.
Museu de l'Eròtica. No cabe duda de que, dada su temática, éste es uno de los museos más singulares de la ciudad (Rambla, 96).
Antiguo Hospital de la Santa Creu*
   La calle del Carme es penpendicular a la Rambla y permite adentrarse en el sector central del Raval. Desde ella se accede al antiguo Hospital de la Santa Creu, pero además un paseo por esta calle ofrece la posibilidad de descubrir otros lugares interesantes , como la chocolatería Garriga (número 3), fundada en 1850 y que conserva su decoración ochocentista, los almacenes El Indio (número 24), con decoración modernista de 1922, la distribuidora de los naipes Heraclio Fournier (número 29), con su curioso cartel, o uno de los bares modernistas de Barcelona, el Muy Buenas (número 63).
   La calle del Carme acaba uniéndose a la de l'Hospital, formando una confluencia en la que se abre la diminuta plaza del Pedró. Aquí puede verse una imagen de Santa Eulàlia que es la estatua pública más antigua de la ciudad (1673); la fuente que hay a los pies de la santa data de 1876. En la misma plaza asoma la iglesia de Sant Llàtzer, uno de los modestos edificios románicos que perviven en Barcelona, herencia de un antiguo hospital de leprosos que hubo aquí en la Edad Media.
   Entre la calle del Carme y la calle de l'Hospital, dos antiguos caminos que salían de Barcelona hacia el Llobregat, se encuentra el antiguo Hospital de la Santa Creu, una de las joyas medievales de Barcelona. Su construcción se inició en el año 1401 por iniciativa de la institución de gobierno de la ciudad en la época, el Consell de Cent, con el objetivo de integrar varios pequeños hospitales ya existentes en una única y modélica institución sanitaria.
   El edificio, obra del arquitecto Guillem Abiell, constaba inicialmente de cuatro naves de dos plantas situadas en torno a un patio rectangular porticado con magníficos arcos ojivales. Pero a partir de 1509 se amplió hacia el lado de poniente, suprimiéndose una de las naves originales para construirse otras en torno a un nuevo claustro porticado unido al primero; en este segundo patio destacan las escalinatas que dan acceso a la parte alta de las naves y el portal flamígero del archivo nuevo; también es de esa época la portada plateresca de la calle de l'Hospital.
   Entre 1629 y 1680 se construyó, en el ángulo noroeste del hospital, la Casa de Convalescència, estructurada igualmente en torno a un patio central porticado de doble planta, con la galería o loggia superior de inspiración toscana, y en cuyo centro se erige un templete (sobre la antigua cisterna) coronado por una imagen de san Pablo; cabe destacar la capilla barroca de la primera planta, con pinturas de Antoni Viladomat realizadas en 1703.
   En el mismo patio que da acceso a la Casa de Convalescència se halla el tercer gran edificio que completa el conjunto hospitalario, la Acadèmia de Medicina. Es una obra de líneas neoclásicas, muy sobria, levantada en 1672 bajo la dirección del arquitecto Ventura Rodríguez.
   A finales del siglo XIX el hospital había quedado desbordado y obsoleto por el crecimiento de la ciudad y los nuevos avances en medicina e higiene, por lo que se decidió construir el nuevo hospital de la Santa Creu i Sant Pau, obra emblemática del modernismo catalán levantada entre 1902 y 1930 en lo que hoy es un extremo del Eixample.
   Como consecuencia, las viejas instalaciones hospitalarias se dedicaron a otros usos. Entre las diversas entidades que se instalaron aquí destacan el Institut d'Estudis Catalans, la prestigiosa escuela de arte Massana, y la Biblioteca de Catalunya. No se puede dejar de visitar la sala de lectura de la biblioteca, que ocupa una de las naves góticas del edificio y que constituye, sin duda, la parte más fascinante de la visita al conjunto.
   Al igual que hemos recomendado un paseo por la calle del Carme antes de visitar el viejo Hospital, también proponemos retornar a la Rambla mediante un atento paseo por la calle de l'Hospital, ya que acoge interesantes edificios: una tienda con fachada y escaparate art déco (número 111); la farmacia modernista Sastre i Marquès, obra de Josep Puig i Cadafalch (1906); la adornada fachada de la casa Gené (número 83), obra de Josep Fontseré (1850); el teatro Romea (1863), todo un referente de la vida cultural en la ciudad; la sencilla plaza de Sant Agustí, presidida por un busto del actor Iscle Soler que realizó Pablo Gargallo en 1916, (y por el antiguo convento de San Agustín, situado en el barrio de la Ribera, semiderruido en 1718 a causa de la construcción de la fortaleza de la Ciudadela, tras el triunfo de la causa borbónica en la Guerra de Sucesión Española. Se construyó entonces un nuevo convento e iglesia en el Raval, entre las calles del Hospital y de San Pablo. El proyecto original era del ingeniero militar francés Alexandre de Retz, en estilo neoclásico, pero la construcción fue llevada a cabo por el maestro de obras Pere Bertran​ Los primeros planos, de 1728, estaban firmados por Pere Bertran, fray Agustí Minvart, fray Antonio Mora y Francisco Torrents.​ La primera piedra del nuevo convento de San Agustín se puso el 12 de diciembre de 1728. En 1739 se hizo cargo de las obras Pau Trullàs. La fachada de la iglesia fue proyectada por Pere Costa en 1735.​ La iglesia se inauguró en 1760. En el siglo XIX una serie de incidentes afectaron negativamente a la comunidad agustina, que tuvo que abandonar el lugar. En 1835 el convento fue incendiado en el transcurso de los motines anticlericales de ese año, perdiéndose toda la ornamentación interior. Ese mismo año fue afectado por la desamortización de Mendizábal, en que se perdió el convento y el claustro;​ cuatro años después la iglesia pasó a ser parroquia dependiente de la diócesis. Durante la Guerra Civil Española quedó mutilada el ala situada en la calle Arc de Sant Agustí. La iglesia es sede canónica de la Hermandad del Gran Poder y de la Esperanza Macarena radicada en la ciudad.) o, en el número 11 de la corta travesía de l'Arc de Sant Agustí, la Fonda España, obra de Lluís Domènech i Montaner (1903).

Textos de:
Xavier Martínez i Edo, Barcelona, Guía Total. Ed. Anaya Touring. Madrid, 2009.
José Angel Cilleruelo y Xavier Martínez i Edo, Cataluña, Guía Total. Ed. Anaya Touring. Madrid, 2006.

Enlace a la Entrada anterior de Barcelona**:
2977. BARCELONA** (XVII), capital: 1 de marzo de 2019.

martes, 12 de mayo de 2020

2977. BARCELONA** (XVII), capital: 1 de marzo de 2019.

245. BARCELONA, capital. La Igl. de Sant Jaume.
246. BARCELONA, capital. Interior de la Igl. de Sant Jaume.
247. BARCELONA, capital. La carreta de la Hdad. del Rocío de Barcelona, en su cap. de la Igl. de Sant Jaume.
248. BARCELONA, capital. Otra visión de la Carreta de la Hdad. del Rocío de Barcelona, en la Igl. de Sant Jaume.
249. BARCELONA, capital. En la Fuente de Canaletes, en las Ramblas.
250. BARCELONA, capital. La Fuente de Canaletas, en las Ramblas.
251. BARCELONA, capital. Vista de las Ramblas en su tramo de Canaletes.
252. BARCELONA, capital. La Farmacia Masó en las Ramblas.
253. BARCELONA, capital El edificio de la Academia de Ciències i Arts de Barcelona - Teatro Poliorama.
254. BARCELONA, capital. El edificio de la Compañía Tabacos de Filipinas.
255. BARCELONA, capital. Lateral de la Igl. de Betlem.
256. BARCELONA, capital. Portada lateral de la Igl. de Betlem.
257. BARCELONA, capital. Hornacina de San José, en la fachada de la Igl. de Betlem.
258. BARCELONA, capital. Portada principal de la Igl. de Betlem.
259. BARCELONA, capital. Interior de la Igl. de Betlem.
260. BARCELONA, capital. Retablo de las Ánimas Benditas, en la Igl. de Betlem.
261. BARCELONA, capital. Vista general de la Igl. de Betlem.
262. BARCELONA, capital. El Palau Moja.
263. BARCELONA, capital. El Cvto. dels Àngels.
264. BARCELONA, capital. El Museu d'Art Contemporani de Barcelona.
BARCELONA** (XVII), capital de la provincia y de la comunidad: 1 de marzo de 2019.
La Iglesia de Sant Jaume era la del convento de los Trinitarios, antigua iglesia de la Trinidad del siglo XIV, edificada en 1394, construyéndose sobre los restos de la sinagoga, llamada La Menor, situada dentro del Call Menor.
   En 1835, en la época de la exclaustración, al desaparecer la comunidad, fueron derribados el claustro y otras dependencias, conservándose la iglesia, que pasó a ser la sede de la parroquia de San Jaime. En ella tienen su sede la Hermandad y Cofradía de Nuestra Señora de las Angustias, la Hermandad Nuestra Señora del Rocío de Barcelona y las hermanitas del Cordero, que la regentan.
   El aspecto actual responde a las reformas de mediados del siglo XIX. El único resto de la iglesia del siglo XIV es la puerta principal gótica: fue contratada en 1398 por Ramon de la Porta y Bartomeu Gual. El relieve del tímpano es de 1878, obra de José Santigosa que representa a San Jaime sobre un caballo. La iglesia tiene planta de cruz latina con una sola nave de cinco tramos con bóvedas de crucería y capillas laterales. La torre, de 1722, tiene planta cuadrada que se hace octogonal en el cuerpo superior, es la parte izquierda de la fachada. La mayor parte de los retablos y altares desaparecieron en 1936.
LA RAMBLA Y EL RAVAL
   La Rambla de Barcelona ha sido ensalzada como una de las calles más atractivas de Europa,quizás no tanto por sus elementos monumentales (que no faltan) como por su paisaje humano, por la vitalidad que destila, por su atmósfera mediterránea y cosmopolita. La Rambla es colorido y diversidad, y constituye uno de los principales escaparates de la ciudad, un resumen de lo que constituye Barcelona expresado en poco más de 1 km de longitud.
   La popular arteria desciende desde la plaza de Catalunya hasta el mar, y tiene su origen en el descampado que había frente al segundo cinto de murallas, el levantado a partir del siglo XIII. Así, a un lado de la Rambla se extiende el Barri Gòtic, mientras que el otro lado creció el que con el tiempo se convertiría en uno de los barrios más populares de la Barcelona antigua: el Raval, que incluye el denominado Barrio Chino. Federico García Lorca expuso magistralmente el carácter de la Rambla y de esos dos barrios que la flanquean: "Toda la esencia de la Gran Barcelona, la perenne, la insobornable, la grande, está en esta calle, que tiene un ala gótica donde se oyen claras fuentes sonoras y laúdes del quince y otra ala abigarrada, cruel, increíble, donde se oyen los acordeones de todos los marineros del mundo y donde hay un vuelo nocturno de labios pintados y carcajadas al amanecer".
Rambla de Canaletes
   Con frecuencia se habla de las Ramblas (en plural) en lugar de la Rambla (en singular). Ello es debido a que, aunque se trata de una única arteria, se encuentra dividida en varios sectores a los que la tradición ha otorgado sus respectivos nombres. Así, de montaña a mar, tenemos la Rambla de Canaletes o Rambla dels Estudis, la Rambla de les Flors o de Sant Josep, la Rambla del Centre o dels Caputxins y la Rambla de Santa Mònica.
   Por lo tanto, el primer sector, que arranca de la plaza de Catalunya, es la Rambla dels Estudis o de les Canaletes. El primero de sus nombres se debe a que aquí estuvieron ubicados desde 1536 hasta 1714 los edificios de l'Estudi General, institución antecesora de las posteriores universidades. El segundo nombre viene dado por la presencia, desde el siglo XIX, de la fuente de Canaletes. Es una fuente de hierro fundido, de pequeño tamaño, y generalmente hay que buscarla con la vista entre el gentío. Cuesta encontrarla. Pese a ello, es uno de los elementos más emblemáticos de la ciudad, un popular punto de encuentro y, sobre todo, el lugar donde los seguidores del Barça celebran los títulos de su equipo. Al parecer, esta tradición de los culés tiene su origen en la década de 1930 cuando los medios de comunicación eran todavía escasos y los aficionados se acercaban hasta la redacción del diario La Rambla, que dirigía un responsable del club, para leer los resultados de la jornada en una pizarra situada en el exterior.
   La fuente actual tiene su origen en otra anterior cuya agua provenía de una mina situada en la vecina localidad de Montcada, y que era muy apreciada por su calidad; hoy se alimenta del suministro general de la ciudad, pero no por ello se ha perdido la tradición que recuerda una placa al pie de la fuente: quien bebe agua de Canaletes volverá alguna vez a Barcelona.
   En esta parte de la Rambla tan cercana a la plaza de Catalunya se han ido instalando algunas modernas tiendas de grandes cadenas de moda o alimentación, pero aún subsisten establecimientos muy antiguos, como el popular bar Nuria o la tienda de música Llobet i Cía (número 129), que data de 1911 y cuya puerta muestra un evidente aire modernista. Pasado el edificio del hotel Lloret, de mediados del siglo XIX, se llega a la peatonal calle dels Tallers, en cuya esquina con la Rambla se halla uno de los locales míticos de la Barcelona, la coctelería Boadas. Fue inaugurada en 1933 y su decoración es de estilo art déco. También merece la pena detenerse a contemplar la farmacia Masó (número 121), abierta en 1850 y de marcado aire noucentista. En el paseo central, bajo los frondosos plátanos, se suceden en este tramo de la Rambla los quioscos de venta de animales domésticos, principalmente pájaros, y los de venta de prensa que tanto caracterizan a toda la Rambla.
   Pasada la calle del Bonsuccès, asoma a la Rambla el edificio de la Academia de Ciències i Arts de Barcelona (número 115), rehecho en 1887 por el arquitecto Josep Domènech i Estapà. En su interior se halla el teatro Poliorama, antiguo cine Poliorama, que data de la segunda década del siglo XX (fue reformado y modernizado en 1985), y que es todo un referente de la vida cultural barcelonesa.
   Luego hay que cruzar la calle del Pintor Fortuny, en cuya esquina con la Rambla se alza el majestuoso edificio de la compañía de Tabacos de Filipinas (número 109). Fue construido en 1880 bajo la dirección del arquitecto Josep Oriol Mestres, el autor del teatro del Liceu, aunque la fachada que da a Pintor Fortuny es obra del arquitecto modernista Josep Maria Sagnier y corresponde a una ampliación del edificio realizada en 1932.
   Poco más abajo se halla una de las dos iglesias de la Rambla, la iglesia de Betlem (número 107). Su fachada de la Rambla es de sillares almohadillados, pero la portada principal se halla en la transversal calle del Carme, y presenta unas vistosas columnas salomónicas que denotan claramente el estilo barroco de la obra (1680-1732); completan la portada las imágenes esculpidas de San Ignacio de Loyola y San Francisco de Borja. El templo fue incendiado al comienzo de la Guerra Civil, por lo que apenas queda nada de su suntuosa decoración interior. Fue iglesia del antiguo e importante colegio conventual de los jesuitas, fundado en 1544 y desaparecido con la expulsión de los miembros de la orden en 1717.
   Frente a la iglesia de Betlem, al otro lado de la Rambla, se halla el Palau Moja, un notable ejemplo de arquitectura civil del siglo XVIII (1776-1786), aunque sus fachadas han perdido la decoración original. El corredor porticado de su planta baja fue abierto en 1934 para facilitar el tránsito de los paseantes por la acera, y bajo las arcadas se contemplan hoy los escaparates de la Llibreria de la Generalitat, un buen punto para buscar bibliografía sobre la ciudad y sobre Cataluña. Este edificio es esquinero con la calle de la Portaferrissa, cuyo nombre recuerda que allí hubo una de las puertas de la muralla.
MACBA*
   A través de la calle del Bonsuccès y de su continuación por la calle d'Elisabets se puede realizar una princesa incursión al interior del barrio del Raval. Ambas calles son una buena muestra de la fisonomía general de este sector del Raval más cercano a la plaza de Catalunya: un desordenado entramado de callejuelas y una alta densidad constructiva. Además, algunos viejos establecimientos y cafeterías con solera ponen de manifiesto el carácter antiguo y popular del barrio.
   La calle d'Elisabets desemboca en la irregular plaza dels Àngels, que debe su nombre al antiguo convento dels Àngels (1566), de monjas dominicas. La portada renacentista del conjunto conventual puede verse en la vecina calle dels Àngels. En el interior conserva la iglesia, tres grandes salas con arcos góticos y un claustro. Pero lo que verdaderamente asombra al visitante que se asoma a la plaza es la inesperada presencia de un edificio de grandes dimensiones y líneas arquitectónicas vanguardistas: el Museu d'Art Contemporani de Barcelona (MACBA).
Textos de:
Xavier Martínez i Edo, Barcelona, Guía Total. Ed. Anaya Touring. Madrid, 2009.
José Angel Cilleruelo y Xavier Martínez i Edo, Cataluña, Guía Total. Ed. Anaya Touring. Madrid, 2006.

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2976. BARCELONA** (XVI), capital: 28 de febrero de 2019.