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viernes, 30 de marzo de 2018

2203. LISBOA** (VI), capital: 21 de agosto de 2016.

97. LISBOA, capital. El Arco de Triunfo desde la rua da Prata.
98. LISBOA, capital. Vista del estuario del Tajo.
99. LISBOA, capital. En un carro de turismo por la capital.
100. LISBOA, capital. Vamos de paseo ...
2203. LISBOA** (VI), capital del distrito, de la provincia y de Portugal: 21 de agosto de 2016.
   Mostramos imágenes del paseo turístico que dimos por la ciudad lisboeta como final del viaje a tierras portuguesas.

Enlace a la Entrada anterior de Lisboa**:

jueves, 29 de marzo de 2018

2202. SINTRA** (I), Lisboa: 21 de agosto de 2016.

1. SINTRA, Lisboa. Exterior del Paço Real.
2. SINTRA, Lisboa. Vista de la ciudad y el Castelo dos Mouros, al fondo, desde la entrada del Paço Real.
3. SINTRA, Lisboa. Capilla del Paço Real.
4. SINTRA, Lisboa. Sala dos Escudos del Paço Real.
5. SINTRA, Lisboa. Cúpula de la Sala dos Escudos del Paço Real.
6. SINTRA, Lisboa. Bóveda de la Sala dos Cisnes del Paço Real.
7. SINTRA, Lisboa. Sala das Pegas del Paço Real.
8. SINTRA, Lisboa, Bóveda de la Sala das Pegas del Paço Real.
9. SINTRA, Lisboa. Uno de los patios del Paço Real con las célebres chimeneas.
10. SINTRA, Lisboa. Uno de los dormitorios privados del Paço Real.
11. SINTRA, Lisboa. En una de los salones del patio del Paço Real.
12. SINTRA, Lisboa. El Castelo dos Mouros, desde el Paço Real.
13. SINTRA, Lisboa. Otra vista del Castelo dos Mouros, desde el Paço Real.
14. SINTRA, Lisboa. Exterior de la Quinta da Regaleira.
15. SINTRA, Lisboa. Una de las torres de la Quinta da Regaleira.
16. SINTRA, Lisboa. Otra vista del exterior de la Quinta da Regaleira.
SINTRA** (I), distrito de Lisboa: 21 de agosto de 2016.
   Edificada en la vertiente septentrional de la sierra homónima, el casco antiguo de esta bellísima ciudad, la llamada Vila Velha, resume en sus numerosos monumentos las diferentes visiones de sus moradores sobre el momento histórico que les ha tocado vivir.
   La que fuera santuario de adoración a la luna en épocas protohistóricas y, durante la ocupación romana de Portugal, disputada villa fortificada en las guerras de conquista entre castellanos, lusos y árabes, se convierte en cazadero real en los más tranquilos siglos XIII al XV, y en escenario posterior de los sueños románticos de algunos reyes alucinados, mediado el siglo pasado, con la consiguiente restauración, no siempre acertada, de ruinas.
   Tras la, por el momento, última transformación realizada hace tan sólo unas décadas, la vieja villa portuguesa se ha convertido en centro de interés turístico internacional; a ello ha contribuido su consideración por la UNESCO, en 1995, como Patrimonio de la Humanidad. En este ambiente turístico, la venta de artesanía resulta una de las principales actividades económicas de sus habitantes, lo que sin duda ha permitido la salvaguarda de numerosos edificios históricos al encontrarse para ellos una funcionalidad.
   Otra faceta de la localidad y su entorno, perfectamente conjuntada con el patrimonio construido, es la paisajística. El Parque Natural de Sintra-Cascais, creado en 1994, abarca 23.280 ha. Además de la Sierra de Sintra y Colares, alcanza el litoral de los cabos Raso y da Roca, quedando también protegida la zona más urbanizada próxima a Cascais. El dulce microclima de estas montañas litorales, unido a la fertilidad del suelo, propició la aclimatación de especies exóticas, plantadas en románticos parques y jardines. De este modo, junto a castaños, robles, encinas, alcornoques y madroños, sin olvidar las amplias manchas de pino manso, conviven secuoyas, tuyas y abetos.
   Paço Real*. En el corazón de la Vila Velha, sobre una plataforma practicada en la escarpada ladera, se alza la que fuera residencia veraniega de los reyes de Portugal desde el inicio de su construcción (a partir del siglo XIV) por João I y posteriormente por Afonso V, João II y Manuel I.
   El palacio está integrado por una gran cantidad de construcciones superpuestas en diferentes planos. Obra de artífices moriscos, su apariencia ofrece un estilo que podría ser equiparado, con salvedades, al mudéjar español. Destacan sobre el conjunto y le confieren una fisonomía característica dos enormes chimeneas de forma cónica, levantadas sobre unas cocinas capaces de atender a más de 1.000 comensales.
   Entra las muchas fachadas exteriores, casi todas ellas provistas de ventanales geminados, destacan las de la llamada ala manuelina, situada a la derecha de la entrada. Sus vanos, de hermosa factura, aparecen enmarcados por molduras de gran belleza.
   Cuatro dependencias interiores merecen especial atención. La Capilla, de forma oblonga y cubierta de artísticos artesonados geométricos compuestos por polígonos y estrellas vivamente coloreadas y de aire islámico. La Sala dos Escudos, decorada con los 72 principales blasones nobiliarios del reino en tiempos de Dom Manuel I, pintados en una fastuosa cúpula octogonal con casi tres veces la altura de las paredes que la sustentan. La Sala dos Cisnes, antigua audiencia, con sendas hileras de ventanas geminadas a cada lado y techo en forma de artesa invertida cubierta con pinturas de cisnes que lucen una corona al cuello, en gentil atención a la reina Filipa por parte de su esposo João I; en la estancia tienen lugar los banquetes con los que el Primer Ministro agasaja a los visitantes. Y por último; sin que por ello se acaben aquí los atractivos del palacio, la Sala das Pegas (urracas), en la que se representan varias de estas aves  sosteniendo con el pico una rosa con la inscripción "Per Bem" (Para Bien). Según la tradición, probablemente apócrifa, las vocingleras urracas representan a las no menos charlatanas damas de la corte que no pudieron guardar el secreto cuando sorprendieron al rey depositando un nada inocente beso en la cara de una mujer que era su reina. Delatado, éste justificó el desliz diciendo que había obrado "para bien", y tomó una suave venganza contra las delatoras fijándolas en el techo.
   En la explanada del palacio pueden ser alquilados los coches de caballos que realizan un recorrido turístico por Sintra.
   El Castelo dos Mouros*, de los siglos VII-IX y siguientes, es un largo recinto amurallado plantado sobre una cresta rocosa a media ladera, y muy arropado en la actualidad por la vegetación del parque. La traza absolutamente irregular de los lienzos de mampostería,la vertiginosa posición de algunos de los torreones y cubos defensivos, apostados sobre riscos que miran al vacío, no son sólo exigencias impuestas por la finalidad militar para la que fueron concebidos; también tienen mucho que ver con los fantásticos criterios adoptados cuando fueron restaurados para su inserción en el complejo romántico de Pena. De este modo, como acertó a compararlo Richard Strauss, Sintra contaba con su fortaleza del Santo Grial.
   Quinta da Regaleira**. De propiedad privada, y hasta hace poco cerrada al público, la quinta fue construida a principios del siglo XX, pero imbuída del mismo espíritu romántico que había guiado las obras del palacio da Pena, por António Augusto Carvalho Monteiro (1850-1920). Deseoso de plasmar en aquel bosque sus mágicas ensoñaciones, contrató al arquitecto italiano Luigi Manini. La vivienda optó por la mezcolanza estilística de los neos, pero con un evidente predominio de lo gótico, con elementos manuelinos y, en menor medida, renacentistas. Pero los delirios esotéricos y míticos no se quedaron aquí, prolongándose por el parque y otras construcciones dispersas, entre ellas el palacio dos Milhões, una mansión de la alquimia, la capela da Santíssima Trindade con su misteriosa cripta, las torres de aspecto medieval, el terraço dos Mundos Celestes, las fuentes, los templetes y, sobre todo, el pozo iniciático*, con su escalera en espiral bajo arcadas concebida en función de los supuestos ritos de los caballeros templarios. Al llegar al fondo, el itinerario continúa por un sinfín de rutas laberínticas con sus lagos. La visita a la quinta incluye la colección de la escultora Dorita Castelo Branco.
 

Textos de:
SERRA, Rafael y HITA, Carlos de. Guía Total: Portugal de punta a punta. Anaya. Madrid, 2004.

miércoles, 25 de octubre de 2017

2047. LISBOA** (V), capital: 1 de noviembre de 2015.

74. LISBOA, capital. El Monumento a los Descubrimientos.
75. LISBOA, capital. Vista lateral del monumento a los Descubrimientos.
76. LISBOA, capital. El monumento a los Descubrimientos, y al fondo el puente 25 de abril sobre el Tajo.
77. LISBOA, capital. La Torre de Belém, sobre el Tajo.
78. LISBOA, capital. En el acceso a la Torre de Belém, con el puente 25 de abril, al fondo.
79. LISBOA, capital. Acceso a la Torre de Belém.
80. LISBOA, capital. Uno de los balcones de la Torre de Belém.
81. LISBOA, capital. Interior de la Torre de Belém.
82. LISBOA, capital. En una de las troneras de la Torre de Belém.
83. LISBOA, capital. La Torre de Belém desde el baluarte.
84. LISBOA, capital. Vista del baluarte desde la terraza de la Torre de Belém.
85. LISBOA, capital. Bóveda de una de las salas de la Torre de Belém.
86. LISBOA, capital. Otra de las salas de la Torre de Belém.
87. LISBOA, capital. En la galería de la Torre de Belém.
88. LISBOA, capital. El famoso rinoceronte en los muros de la Torre de Belém, 
89. LISBOA, capital. Una última instantánea de la Torre de Belém.
90. LISBOA, capital. La inmensa praça do Comércio.
91. LISBOA, capital. En primer término la estatua de José I y al fondo el Arco de Triunfo, en la praça do Comércio.
92. LISBOA, capital. El Arco de Triunfo, en la praça do Comércio.
93. LISBOA, capital. El Arco de Triunfo visto desde abajo, en la praça do Comércio.
94. LISBOA, capital. La estatua de José I, en la praça do Comércio.
95. LISBOA, capital. Detalle del pedestal de la estatua de José I, en la praça do Comércio.
96. LISBOA, capital. El Arco de Triunfo al fondo, desde la rua da Prata.
LISBOA** (V), capital del distrito, de la provincia y de Portugal: 1 de noviembre de 2015.
   Monumento (padrão) a los Descubrimientos. Se puede contemplar exposiciones dedicadas a los descubrimientos y a la ciudad de Lisboa.
   El monumento situado en la orilla del río, frente al monasterio de los Jerónimos, fue construido en 1960 por C. Telmo y L. Almeida, para celebrar el quinto centenario de la muerte del príncipe Enrique el Navegante. Con sus 52 m de altura, ofrece el aspecto de una nave que se adentra en el río. En lo alto de la proa aparece el príncipe Enrique llevando una pequeña carabela en sus manos y, tras él, una serie de 21 personajes históricos relacionados con los descubrimientos.
   Torre de Belém**. Es un pequeño fortín construido dentro del Tajo por F. de Arruda entre los años 1515 y 1519. Mandada construir por Manuel I para proteger la costa portuguesa, ha sido declarada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco. El edificio está formado por dos cuerpos; un baluarte hexagonal y una torre cuadrada. El baluarte presenta en sus seis esquinas sendas garitas cilíndricas coronadas con cupulinos gallonados inspirados en el minarete de la Cotubia de Marrakech. La decoración de las almenas está formada por escudos con la Cruz de Cristo y por todas partes pueden verse motivos decorativos típicamente manuelinos, como la esfera armilar y las sogas. La torre tiene también garitas cilíndricas en sus cuatro esquinas y almenas, decoradas con escudos y la Cruz de Cristo en el tercer piso, y de inspiración oriental en la terraza superior.
   En el interior destacan la galería del primer piso orientada al sur, y las ventanas y balcones, de inspiración veneciana, de todos los pisos. La bóveda del cuarto piso es un espléndido ejemplo del arte manuelino. Desde la terraza se puede disfrutar de una bella panorámica del Tajo.
   Praça do Comércio*. Proyectada en 1758 sobre el espacio del antiguo Terreiro do Paço, situado a la vera del Tajo. Diseñada por E. dos Santos, es de forma rectangular y está perfilada por un conjunto de edificios porticados. En la parte sur hay un embarcadero abierto al estuario y, al norte, un Arco de Triunfo, de estilo Luis XIV. En este arco hay cuatro estatuas que representan a Viriato, Vasco da Gama, Pombal y Nuno Álvares Pereira, y son obra de V. Bastos. El conjunto se terminó en 1862. En el centro de la plaza se halla una estatua ecuestre del rey José I, obra realizada por M. de Castro e inaugurada en el año 1775. El monumento constituye un símbolo de la Lisboa de época pombalina y está dedicado a perpetuar la memoria del rey bajo cuya administración se llevaron a cabo los trabajos de reconstrucción de la capital portuguesa.

Enlace a la Entrada anterior de Lisboa**:

martes, 24 de octubre de 2017

2046. LISBOA** (IV), capital: 1 de noviembre de 2015.

58. LISBOA, capital. El monasterio de los Jerónimos.

59. LISBOA, capital. Portada meridional del mon. de los Jerónimos.
60. LISBOA, capital. Otra perspectiva de la portada meridional del mon. de los Jerónimos.
61. LISBOA, capital. Interior de la portada meridional del mon. de los Jerónimos.
62. LISBOA, capital. Detalle de la portada meridional del mon. de los Jerónimos.
63. LISBOA, capital. Interior de la igl. del mon. de los Jerónimos.
64. LISBOA, capital. Bóveda del transepto de la igl. del mon. de los Jerónimos.
65. LISBOA, capital. Capilla mayor de la igl. del mon. de los Jerónimos.
66. LISBOA, capital. El claustro del mon. de los Jerónimos.
67. LISBOA, capital. Otra perspectiva del claustro del mon. de los Jerónimos.
68. LISBOA, capital. Bóveda de una de las pandas inferiores del claustro del mon. de los Jerónimos.
69. LISBOA, capital. Bóveda de una de las pandas superiores del claustro del mon. de los Jerónimos.
70. LISBOA, capital. Decoración del piso superior del claustro del mon. de los Jerónimos.
71. LISBOA, capital. Crucificado en el coro alto de la igl. del mon. de los Jerónimos.
72. LISBOA, capital. Bóveda del refectorio del claustro del mon. de los Jerónimos.
73. LISBOA, capital. Sala capitular del claustro del mon. de los Jerónimos.
LISBOA** (IV), capital del distrito, de la provincia y de Portugal: 1 de noviembre de 2015.
Monasterio de los Jerónimos**. Mandado construir por el rey Dom Manuel, el director del proyecto desde 1502 hasta 1516 Boytac, a quien sucedió, desde 1517 hasta 1521, J. Castillo. Tras la muerte del rey, la construcción se paralizó y fue retomada en 1572 por Torralva y más tarde por J. Ruán. En 1983 fue declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco. Es una joya del estilo manuelino y uno de los monumentos más importantes de la ciudad.
   La portada meridional*, concebida por Castillo, todavía seguía los cánones góticos, consta de dos partes. La inferior está limitada por un arco conopial, coronado por una imagen de Santa María de Belém; bajo el arco se ve la figura de Enrique el Navegante. En el tímpano hay tres bajorrelieves que representan dos escenas de la vida de San Jerónimo y el escudo portugués. El conjunto se encuentra rematado por la figura del arcángel San Miguel.
   La portada occidental* es la entrada principal de la iglesia y constituye un excelente ejemplo de la transición entre el estilo gótico y el renacimiento. En ella se aprecia la mano de Boytac en el diseño de la estructura de la puerta y, por otra parte, la mano del escultor Charèntenne, que dejó su impronta renacentista en muchos motivos decorativos, sobre todo en las imágenes del rey Dom Manuel y de su esposa.
   El interior** es impresionante no sólo por la amplitud y luminosidad de su nave única, sino también por su abigarrada y fantástica decoración con los típicos temas manuelinos. Destaca la espléndida bóveda del transepto** que cubre una superficie de 29 x 19 m sin necesidad de apoyos centrales, gracias a una compleja red de nervaduras diseñadas por Castillo en 1527.
   La capilla mayor* fue construida en 1572, por Ruán es estilo plenamente renacentista; el retablo está formado por cinco cuadros que representan distintos momentos de la Pasión de Cristo. El sagrario, de plata, constituye una buena muestra de la orfebrería portuguesa del siglo XVIII.
   El claustro** es una obra única en la que se ha integrado armoniosamente la participación de tres arquitectos y tres estilos. Diseñado en un principio por Boytac, comenzó la construcción de las cuatro alas de la planta inferior en estilo manuelino. A partir de 1517, Castillo terminó las bóvedas de la planta inferior y construyó dos alas de la planta superior en estilo plateresco. Finalmente Torralva terminó las dos alas que faltaban en el claustro alto con su estilo clasicista. El claustro es amplio y presenta en el patio descubierto un jardín dividido en cuatro partes por dos paseos diagonales. La decoración parece querer invadirlo todo. En ella se mezclan motivos típicamente manuelinos, como la letra M, la esfera armilar o las sogas, motivos religiosos, relacionados con la Pasión de Cristo, hornacinas con santos o medallones con retratos de navegantes. En la pared meridional del piso superior del claustro hay una puerta que comunica con el coro alto, construido a mediados del siglo XVI por Torralva. Normalmente no se puede visitar. Conserva una magnífica sillería realizada por D. de la Garça durante el siglo XVI. Tras seis años de trabajo fue completamente restaurado.
   La sacristía*, construida por Castillo en estilo manuelino. Es un espacio casi cuadrado cuya bóveda se apoya en una sola columna situada en el centro. De sus paredes cuelgan catorce cuadros, que representan escenas de la vida de San Jerónimo, atribuidos a diversos pintores manieristas portugueses.
   Al salir de la portería se encuentra se encuentra un extenso edificio de estilo neomanuelino que alberga el Museo de Arqueología y parte del Museu da Marinha. Fue construido en 1895 sobre las ruinas de las dependencias de los monjes que habían sido destruidas por el terremoto de 1755.

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