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sábado, 29 de junio de 2019

2659. SEVILLA** (MLXII), capital: 10 de mayo de 2018.

7657. SEVILLA, capital. El senadoconsulto de Cneo Pisone Patre de la sala XIXb del Museo Arqueológico.
7658. SEVILLA, capital. Primera parte de la Lex Irnitana en la sala XIXb del Museo Arqueológico.
7659. SEVILLA, capital. Segunda parte de la Lex Irnitana en la sala XIXb del Museo Arqueológico.
7660. SEVILLA, capital. Tercera parte de la Lex Irnitana en la sala XIXb del Museo Arqueológico.
7661. SEVILLA, capital. Cuarta y última parte de la Lex Irnitana en la sala XIXb del Museo Arqueológico.
7662. SEVILLA, capital. Otro de los bronces epigráficos en la sala XIXb del Museo Arqueológico.
7663. SEVILLA, capital. Más bronces epigráficos en la sala XIXb del Museo Arqueológico.
7664. SEVILLA, capital. El último de los bronces epigráficos exhibidos en la sala XIXb del Museo Arqueológico.
SEVILLA** (MLXII), capital de la provincia y de la comunidad: 10 de mayo de 2018.
Museo Arqueológico* - Sala XIXb
BRONCES JURÍDICOS ROMANOS
   En la sala XIXb, abierta al público hace pocos años, presentamos la rica colección de bronces epigráficos que posee el Museo, como reflejo de la gran cantidad de documentos de este tipo que sin duda hubo en la Bética en época romana. En ellos es difícil señalar cuál es la pieza de mayor interés desde el punto de vista histórico y jurídico.
   Desde el punto de vista histórico, la pieza de mayor interés, de un interés excepcional, no solo para la historia de Hispania, sino de todo el Imperio Romano, es sin duda el senadoconsulto de Cneo Pisone Patre.
   Germánico, restaurador del honor romano en el Bajo Rhin, era un serio aspirante al trono a la muerte de Augusto. Pero es elegido Tiberio, que envía a Germánico al extremo oriental del Imperio, donde muere envenenado. Todos los ojos miran al emperador, y éste, para alejar cualquier sombra de sospecha hacia su conducta, ordena por un lado que le sean rendidos a Germánico una serie de honores, y abre por otro un juicio a Cneo Pisón, procurador de Siria y ayudante de Germánico, que será declarado culpable y condenado a diversas penas, que se especifican en el senadoconsulto. Es documento del que se hicieron muchas copias, por deseo expreso de los 301 senadores que asisten a la sesión, los cuales decretan "que este senadoconsulto sea fijado en la más célebre ciudad de cada provincia, y el lugar más célebre de cada ciudad, y en los cuarteles de invierno de cada legión, junto a las insignias". Orden que ciertamente se cumplió, al menos en nuestra provincia, pues del documento se han hallado en ella dos ejemplares prácticamente completos, y pequeños fragmentos de otras copias. Y no es raro que se hicieran tantas, pues se trataba de un documento político con el que se intentaba dejar clara en todas partes la inocencia del emperador que, al final del documento, expresa su conformidad con su contenido y ordena: "Yo, Tiberio César Augusto... escribí con mi propia mano: Quiero que este senadoconsulto sea trasladado a las tablas públicas".
   Son cosas que sabíamos en su mayor parte a través de los relatos de Tácito, pero que ahora tenemos oportunidad de conocer en sus documentos originales, los mismos que se mostraron a los ciudadanos para aplacar su ira y vencer su desconfianza hacia el emperador, del que, a pesar de todo siguió dudando, y "el pueblo hablaba, aunque secretamente, con más libertad que nunca, contra el príncipe, de quien hasta con el silencio publicaba ruines sospechas".
   A los mismo hechos se refieren los dos fragmentos de la llamada tabula Siarensis, por haberse hallado en el solar de la antigua Searo, cerca de Utrera. Corresponderían a un senadoconsulto de diciembre del año 19 y en él se recogen especialmente los honores que deberán tributarse a Germánico con motivo de su fallecimiento en Antioquía el anterior día 10 de octubre. Entre ellos se hallan la construcción de arcos en diversas partes, la erección de estatuas en el templo de Apolo en Roma, la inclusión de su nombre en determinados himnos sagrados, la reserva de algunas sillas en su honor en el teatro, dar su nombre a algunas centurias, el cierre de los templos en el aniversario de su muerte y los sacrificios que han de realizarse en su honor ese mismo día.
   Desde el punto de vista jurídico, el mayor interés lo tendría la Lex Irnitana, la más completa ley municipal romana que ha llegado hasta nosotros y cuyo lugar de aparición ha podido ser perfectamente documentado. Son 6 tablas completas y fragmentos de una séptima de las 10 de que constaría el documento. En ellas se regula el funcionamiento de la vida municipal hasta en sus más mínimos detalles: funciones de los distintos cargos, derechos y obligaciones de los ciudadanos, multas, gastos que pueden hacerse con cargo a los fondos públicos, etc., todo lo que tuviese relación con el funcionamiento del municipio. Es algo que ya conocíamos en parte por fragmentos de otras dos leyes de la Bética, las de Málaga y Salpensa, pero que ahora, con la de Irni, hemos podido conocer con mucha mayor amplitud, y constatar que todas las leyes municipales eran iguales, se regían por un único modelo, emanado de Roma en tiempos de César o de Augusto, y aplicado a los municipios hispanos en tiempos de Domiciano, cuando se les concede a todos el "derecho latino". Y poder mostrar públicamente en el foro la ley propia grabada en tablas de bronce, y sancionada por el propio emperador, como las ciudades más importantes, pasó a convertirse en un indudable motivo de orgullo.
   En la vitrina de la derecha se exponen algunos fragmentos de la lex de otro municipio, el Villonensis, y de lo que parece ser una "lex modelo", para uso de los escribas, pues carece de datos concretos, cuantía de las multas, número de decuriones, que estaban relacionados con la importancia de la ciudad, pero cuyo texto coincide con el de las leyes promulgadas.
   Anterior a esta lex municipal fue la lex colonial redactada para regular la vida de las colonias, fundaciones romanas para establecer en ellas a ciudadanos con plenos derechos, en su mayor parte veteranos del ejército. La tabla que presentamos, incompleta, pertenece a la lex de la Colonia Genetiva Iulia, nombre romano de la antigua Urso, la actual Osuna, de la que se conservan en el Museo Arqueológico Nacional de Madrid diversas tablas completas, halladas a finales del s. XIX, copia de una de las cuales se muestra también en la vitrina, así como un fragmento original de la posible lex colonial de Itálica.
   Importancia más local que el senadoconsulto y las leyes municipales tiene la carta del emperador Tito a los munigüenses y la tessera de hospitalidad encontrada en Munigua (Villanueva del Río y Minas). Las dos se hallaban juntas, una sobre otra, cubiertas con algunos ladrillos, para protegerlas, en el posible tabularium de la ciudad.
   La tessera contiene un contrato de hospitalidad entre el quaestor Sextus Curvius Silvinus, delegado de Roma, y la comunidad de Munigua, representada por Lucius Lucceius y Lucius Octavius, en el que aquél se compromete a recibir a los munigüenses entre las gentes de su clientela. Está escrita en una tabula de bronce en forma de casa con tejado a doble vertiente.
   La carta del emperador Tito está fechada el 7 de septiembre del año 79, dos semanas después de la erupción del Vesubio que sepultó a Pompeya y Herculano, y en ella se contiene la respuestas del emperador a una apelación que los vecinos de Munigua habían enviado al tribunal de Roma contra una sentencia del procónsul Sempronius Fuscus en la que se les condenaba a pagar cierta suma de dinero a Servilius Pollio, arrendatario de impuestos. El emperador no atiende la apelación, pero perdona al municipio la multa que debía imponerles por pedir lo que no era justo, los costes del juicio y los intereses de la deuda.
   Sujetas a la pared, exentas, podemos ver una reproducción de la tabula de bronce que recoge el juramento hecho por la ciudad de Conobaria (cerca de Lebrija), comprometiéndose a defender al emperador Augusto y su familia, tener sus mismos amigos y enemigos, y otra del llamado "Gran Bronce de Itálica", de tiempos de Marco Aurelio y su hijo Cómodo (año 177), senado-consulto que fijaba el precio máximo que podía pagarse a los gladiadores y eximía del pago de impuestos a sus vendedores, para evitar el alza desmesurada del precio de los juegos, a cuyos gastos tenían que hacer frente los diversos municipios.
   En la parte inferior de una de las vitrinas se muestra, por fin, una numerosa serie de fragmentos de bronces epigráficos de diverso tipo, al lado de los materiales de mayor interés recuperados en las excavaciones de El Saucejo, lugar donde fue hallada la Lex Irnitana.
   Salimos de la sala, pasando de nuevo ante Diana, Cibeles e Isis y, como harían tantas veces los romanos, ante los dos monumentales miliarios de época de Adriano (117-138), que nos indican ser XXIV ó XXVI las millas, los miles de pasos, algo menos de 1,5 Km., que, en las cercanías de Sevilla, llevaban recorridos los viajeros que hacían el camino hacia Mérida, penetramos en la sala XX.
Textos de:
FERNÁNDEZ GÓMEZ, Fernando y MARTÍN GÓMEZ, Carmen. Museo arqueológico de Sevilla. Guía oficial. Consejería de Cultura, Junta de Andalucía. Sevilla, 2005.

Enlace a la Entrada anterior de Sevilla**:

jueves, 21 de febrero de 2019

2531. SEVILLA** (CMXXXVIII), capital: 6 de febrero de 2018.

6625. SEVILLA, capital. Frontal de fuente, en mármol rojo, de la Loba Capitolina, Rómulo y Remo, procedente de Itálica, en la sala XI del Museo Arqueológico.
6626. SEVILLA, capital. Estela funeraria de Rústica, en piedra caliza, procedente de La Luisiana, s. I d.C., en la sala XI del Museo Arqueológico.
6627. SEVILLA, capital. Inscripción de Urchail, en piedra arenisca, procedente de Alcalá del Río, s. I a.C., en la sala XI del Museo Arqueológico.
6628. SEVILLA, capital. Togado, procedente de Mulva, s. I d.C., en la sala XI del Museo Arqueológico.
6629. SEVILLA, capital. Representación de un cazador, procedente de Mulva, s. I d.C., en la sala XI del Museo Arqueológico.
6630. SEVILLA, capital. Grupo funerario de matrimonio sedente, procedente de Dos Hermanas, s. I a.C., en la sala XI del Museo Arqueológico.
6631. SEVILLA, capital. Capitel jónico, procedente de Dos Hermanas, s. I a.C., en la sala XI del Museo Arqueológico.
6632. SEVILLA, capital. Capitel jónico, procedente de Itálica, s. I a.C., en la sala XI del Museo Arqueológico.
6633. SEVILLA, capital. León ibérico en piedra caliza, procedente de Utrera, s. I a.C., en la sala XI del Museo Arqueológico.
6634. SEVILLA, capital. León ibérico, procedente de Espera (Cádiz), s. III - II a.C., en la sala XI del Museo Arqueológico.
6635. SEVILLA, capital. León ibérico, procedente de El Coronil, s. I a.C., en la sala XI del Museo Arqueológico.
6636. SEVILLA, capital. Jinete sobre león, procedente de Estepa, s. I a.C., en la sala XI del Museo Arqueológico.
6637. SEVILLA, capital. León ibérico, procedente de Espera (Cádiz), s. III - II a.C., en la sala XI del Museo Arqueológico.
6638. SEVILLA, capital. León ibérico, procedente de Espera (Cádiz), s. III - II a.C., en la sala XI del Museo Arqueológico.
6639. SEVILLA, capital. León ibérico, en calcarenita, procedente de Alcolea del Río, s. I a.C. - I d.C., en la sala XI del Museo Arqueológico.
6640. SEVILLA, capital. León ibérico, procedente de Espera (Cádiz), s. III - II a.C., en la sala XI del Museo Arqueológico.
6641. SEVILLA, capital. Cabeza de león, procedente de Lebrija, en la sala XI del Museo Arqueológico.
6642. SEVILLA, capital. León ibérico, procedente de Las Cabezas de San Juan, s. I a.C., en la sala XI del Museo Arqueológico.
6643. SEVILLA, capital. León sujetando una cabeza de carnero, procedente de Lebrija, en la sala XI del Museo Arqueológico.
6644. SEVILLA, capital. Toro ibérico, procedente de Alcalá del Río, s. I a.C., en la sala XI del Museo Arqueológico.
6645. SEVILLA, capital. Relieve de un caballo, procedente de Baena (Córdoba), en la sala XI del Museo Arqueológico.
6646. SEVILLA, capital. Otro relieve de un caballo, procedente de Baena (Córdoba), en la sala XI del Museo Arqueológico.
6647. SEVILLA, capital. Relieve de un caballo, procedente de Baena (Córdoba), en la sala XI del Museo Arqueológico.
6648. SEVILLA, capital. Relieve de caballos, procedente de Baena (Córdoba), en la sala XI del Museo Arqueológico.
6649. SEVILLA, capital. Relieve de caballos, procedente de Baena (Córdoba), en la sala XI del Museo Arqueológico.
6650. SEVILLA, capital. Cabeza de caballo ibérica, procedente de Marchena, s. IV a.C., en la sala XI del Museo Arqueológico.
6651. SEVILLA, capital. Estela con caballo y palmera, procedente de Marchena, en la sala XI del Museo Arqueológico.
6652. SEVILLA, capital. Relieve de cierva amamantando a su cría, procedente de Osuna, en la sala XI del Museo Arqueológico.
6653. SEVILLA, capital. Relieve de figuras humanas, procedente de Osuna, en la sala XI del Museo Arqueológico.
6654. SEVILLA, capital. Escena de sacrificio, procedente de Estepa, en la sala XI del Museo Arqueológico.
6655. SEVILLA, capital. Figura humana con túnica corta ceñida por cinturón, adosada a un pilar, procedente de El Rubio, s. I a.C., en la sala XI del Museo Arqueológico.
SEVILLA** (CMXXXVIII), capital de la provincia y de la comunidad: 6 de febrero de 2018.
Museo arqueológico* - sala XI
CULTURA IBERROMANA
   Comenzamos nuestra visita a las salas de arqueología romana y medieval por la sala XI. Nos recibe, en el panel de entrada, un llamativo relieve en mármol rojo, frontal de una fuente para ser adosada a un muro, con la representación de una loba amamantando a dos gemelos. Es el símbolo de Roma, la nueva potencia del Mediterráneo, fundada, según los Anales, por Rómulo y Remo en el año 753 antes del nacimiento de Cristo.
   Rea Silvia, hija del rey Numitor, a pesar de su condición de vestal, había concebido del dios Marte dos gemelos, Rómulo y Remo, a los que tuvo que abandonar en una cuna que depositó en el cauce del río Tíber, cuyas aguas los llevaron hasta el pie del Palatino, a las puertas de una cueva, adonde una loba, animal consagrado a Marte, acudió a amamantarlos atraída por sus gemidos, hasta que fueron recogidos por el pastor Fáustulo.
   Ya mayores, quisieron fundar una ciudad. Por el vuelo de los pájaros, supieron que el elegido para hacerlo había sido Rómulo, el cual, unciendo a un arado, según el rito etrusco, un buey y una vaca blancos, trazó en el mismo Palatino por medio de un surco los que habían de ser sus limites. Daría a la ciudad el nombre de Roma.
   Este relieve, labrado en mármol rojo, nos muestra precisamente el momento en que la loba acude a amamantar a los gemelos bajo la higuera silvestre, el ficus ruminalis, donde los descubre Fáustulo, y que durante siglos se conservaría después en medio del foro.
   El relieve está tratado de manera un tanto esquemática, a pesar de lo cual no cabe ninguna duda sobre la identificación de la escena, con los pequeños gemelos sentados en el suelo mamando del animal, que vuelve hacia ellos su cabeza. Detrás, el pastor Fáustulo levanta el cayado por encima de su cabeza, como para llamar la atención del animal. Delante, la higuera, con hojas grandes, triangulares, palmeadas, a la que no podríamos identificar si no conociéramos la leyenda. Toda la escena se desarrolla sobre una moldura ancha, en cuya parte inferior se abre la oquedad para el caño de la fuente.
   Ya en el interior de la sala vemos en ella mezclarse elementos típicamente indígenas -la inscripción tartésica situada ante uno de los ventanales, o la serie de animales en piedra- con los de transición -estelas romanas con nombres indígenas: Caccosa, Urchail, Atitta, Chilasurgum- y los puramente romanos -togado y cazador con liebre en la mano de Mulva-.
   En el centro de la sala, ocupando un lugar destacado, como obra más elocuente de este proceso romanizador, un matrimonio sedente, juntas las manos, vestido él todavía con el típico sagum de los íberos. Se trata, sin duda, de la obra de un escultor indígena, realizada al modo romano, para un monumento funerario de la necrópolis de Orippo (Dos Hermanas), de cuya ciudad procede asimismo uno de los capiteles jónicos que se alzan a la entrada a la sala. El otro es de Itálica.
   A monumentos funerarios pertenecen también la mayor parte de los animales en piedra. Los leones pudieron hallarse en construcciones similares a la que vemos en uno de los dibujos de la sala, junto a la inscripción tartésica. Son animales en reposo, pero en actitud vigilante y amenazadora -grandes ojos, garras poderosas, fauces abiertas-, fieles guardianes de tumbas, que suelen sujetar bajo sus patas el cuerpo de un carnero, símbolo quizá de la vida capturada por la muerte, de la que no puede escapar. Especial atención merece el ejemplar de Estepa que aparece cabalgado por un guerrero que cubre su cuerpo con cota de malla, del que sólo se conserva parte del cuerpo y el brazo izquierdo que agarra al animal por su melena, en una lucha ritual de carácter funerario.
   En contraste con los leones podemos contemplar, a la entrada de la sala, el toro de Alcalá del Río. Paradójicamente se halla en pie, pero inmóvil, como ausente, ajeno a todo; recuerda a los típicos verracos de la Meseta, de los que a veces se ha considerado precedente, pero de los que podría ser, mejor, una imitación.
   La llegada de los romanos y su imposición política sobre los pueblos indígenas no significa que éstos cambiaran bruscamente su modo de vida. El cambio sería progresivo. La romanización, lenta. Las costumbres y creencias de las gentes irán evolucionando, pero los antiguos dioses no serían olvidados. Irían siendo, más bien, asimilados por los dioses de los recién llegados, entre los que encontrarían paralelos que facilitaran la identificación de unos por otros y la convicción de que en el fondo se trataba de unos mismos dioses y con unos mismos poderes, aunque con distintos nombres.
   Los antiguos santuarios no serán, por tanto, abandonados bruscamente. Seguirán teniendo fieles, ante todo en el mundo rural, hasta donde tardarán más en llegar las nuevas ideas, que irían llegando poco a poco, con el conocimiento del nuevo idioma, el latín, mientras los antiguos dioses, de los que apenas conocemos algo más que el nombre, se irán olvidando a ese mismo ritmo, en un lento proceso.
   Esa perduración de las antiguas creencias es lo que hemos querido mostrar en la esquina de la sala con la representación esquemática de un santuario dedicado a los caballos localizados en la provincia de Córdoba, cerca de Baena. Allí, sobre un pequeño cerro, fueron hallados un centenar de relieves de caballos en piedra, representados de manera más o menos tosca o artística. Son los mismos caballos que veíamos en la última sala de Prehistoria y pertenecen a un mismo santuario, cuya vida podría haberse extendido entre el siglo V ó IV a.C. y época romana.
   A estos relieves podemos unir, más realista, el prótomo enjaezado que se halla junto a ellos, empotrado en la pared, como debió hallarse en algún monumento funerario turriforme de la zona de Marchena. Es una auténtica obra de arte de la escultura ibérica en piedra, por la minuciosidad de los detalles representados, riendas, cabezada, bocado, adornos. Debió presidir, como animal relacionado con el mundo de la muerte entre los indígenas, alguno de esos monumentos funerarios. Su presencia ha sido interpretado como manifestación de que el personaje enterrado en él había sido heroizado.
   Otro caballo vemos, éste saltando, como lo veíamos en alguno de los didracmas púnicos de plata del tesorillo de monedas de la Cuesta del Rosario (Sala IX), en la parte frontal de la estela de Marchena. En el lateral, la palmera, que tenemos asimismo, cobijándolos, en el relieve de la cierva amamantando a su cervatillo.
   Junto a ellos diversos relieves y figuras exentas de piedra caliza procedentes de algún monumento funerario de Osuna, que podemos poner en relación con los que se guardan en el Museo Arqueológico Nacional de Madrid.
   Sabor más estrictamente religioso tiene la escena de sacrificio, con dos personajes, uno vestido, alzada la mano dispuesta a golpear, desnudo el otro, que sujeta a un carnero por sus cuernos, que nos recuerda al que veíamos -en un papel muy distinto, aquél como figura principal de algún monumento funerario- en las salas de Prehistoria, y al que podemos ver aquí, representado como una simple cabeza de hocico desgastado, rematando un prolongado cuello recto, que debía de estar embutido en algún monumento funerario de la zona de El Coronil. Reflejos por doquier de la rica iconografía zoomorfa presente en la escultura ibérica, pero dando siempre a los animales un valor simbólico o ritual, más que decorativo. Son la última manifestación del arte indígena prerromano en nuestro Museo. A partir de ahora Roma lo invadirá todo. El mundo indígena va desapareciendo. En adelante, todo lo que veamos será ya romano, un arte que los indígenas empiezan a practicar olvidando el suyo propio, como podemos ver en las toscas esculturas del cazador y el togado de Mulva que se hallan junto a la escena del sacrificio.
Textos de:
FERNÁNDEZ GÓMEZ, Fernando y MARTÍN GÓMEZ, Carmen. Museo arqueológico de Sevilla. Guía oficial. Consejería de Cultura, Junta de Andalucía. Sevilla, 2005.

Enlace a la Entrada anterior de Sevilla**:

miércoles, 30 de diciembre de 2015

1382. UTRERA* (XVII), Sevilla: 12 de mayo de 2012.

143. UTRERA, Sevilla. Los novios llegando al Salón de Celebraciones.

144. UTRERA, Sevilla. Entrada de los novios en el Salón.

145. UTRERA, Sevilla. Baile de Nuria y David, por sevillanas.

146. UTRERA, Sevilla. Que bien lo pasamos en la boda.

147. UTRERA, Sevilla. Tomándonos una copita ...

UTRERA* (XVII), provincia de Sevilla: 12 de mayo de 2012.
   Mostramos fotografías de la celebración de la boda de mis amigos David y Nuria, que tuvo lugar en el Salón de Celebraciones Juan el Marchenero, en Utrera. 

Enlace a la Entrada anterior de Utrera*:

sábado, 15 de diciembre de 2012

458. UTRERA* (XVI), Sevilla: 21 de octubre de 2007.

135. UTRERA, Sevilla. Las hermandades del Rosario en peregrinación hacia el Santuario de Consolación.

136. UTRERA, Sevilla. Las hermandades del Rosario por el Paseo Maestro Juan Guerrero.

137. UTRERA, Sevilla. Representación de la Hdad. del Rosario de Burguillos en la peregrinación extraordinaria.

138. UTRERA, Sevilla. Ntra. Sra. de Consolación en su camarín.

139. UTRERA, Sevilla. Las Hdades. del Rosario se postran ante la patrona utrerana.

140. UTRERA, Sevilla. Los estandartes de la corporaciones del Rosario en el presbiterio del santuario de la   virgen de Consolación.

141. UTRERA, Sevilla. La Hdad. de la Virgen del Rosario de Burguillos ante Ntra. Sra. de Consolación.

142. UTRERA, Sevilla. La Hdad. de la virgen del Rosario de Burguillos ante la fachada del santuario de Consolación.

UTRERA* (XVI), provincia de Sevilla: 21 de octubre de 2007.
   En esta entrada se muestran imágenes de la peregrinación extraordinaria de las Hermandades del Rosario de Andalucía al santuario de la virgen de Consolación, organizado por la Hermandad de la virgen de Fátima utrerana con motivo del año jubilar proclamado con ocasión del V Centenario de la llegada de la Virgen de Consolación a Utrera.

Enlace a la Entrada anterior de Utrera*:
378. UTRERA* (XV), Sevilla: 17 de junio de 2007.