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domingo, 14 de febrero de 2016

1428. POTES* (I), Cantabria: 11 de agosto de 2012.

1. POTES, Cantabria. Torre del Infantado.

2. POTES, Cantabria. Otra vista de la torre del Infantado.

3. POTES, Cantabria. Puente sobre el río Quiviesa.

4. POTES, Cantabria. Otra vista del puente sobre el Quiviesa.

5. POTES, Cantabria. Dispuesto a dar buena cuenta del cocido montañes en "Casa Cayo"

POTES* (I), provincia de Cantabria: 11 de agosto de 2012.
   Es la capital histórica, geográfica y monumental de Liébana, donde confluyen los ríos Deva y Quiviesa, y los tres valles fundamentales, Camaleño, Vega de Liébana y Cabezón. La proximidad de los Picos de Europa incrementa su valor patrimonial. Su casco urbano ha sido declarado monumento histórico-artístico.
   La torre del Infantado es punto de partida ideal para iniciar el recorrido. Es una recia construcción del siglo XV, que sobresale del conjunto urbano y que actualmente es sede del Ayuntamiento, tras haber representado el poder señorial de los marqueses de Santillana, duques del Infantado. De la torre destaca la elevada escalinata de acceso, el balcón corrido, las pequeñas ventanas ajimezadas, los modillones que sustentan la cornisa y las almenas de los ángulos, que apenas alivian el impresionante aspecto de esta fortificación emblemática.

sábado, 13 de febrero de 2016

1427. PIASCA** (II), Cantabria: 11 de agosto de 2012.

20. PIASCA, Cantabria. Posibles dependencias monacales, frente a la igl. de Sta. Mª.

21. PIASCA, Cantabria. Ábside de la igl. de Sta. Mª.

22. PIASCA, Cantabria. Ventana del abside central de la igl. de Sta. Mª.

23. PIASCA, Cantabria. Detalle de la misma ventana, de la igl. de Sta. Mª.

24. PIASCA, Cantabria. Canecillos de la igl. de Sta. Mª.

25. PIASCA, Cantabria. Ante la portada principal de la igl. de Sta. Mª.

26. PIASCA, Cantabria. Detalle de la portada principal de la igl. de Sta. Mª.

27. PIASCA, Cantabria. Otro detalle de la portada principal de la igl. de Sta. Mª.

28. PIASCA, Cantabria. Un detalle más de la portada principal de la igl. de Sta. Mª.

29. PIASCA, Cantabria. Detalle de la decoración de la ventana sobre la portada principal.

30. PIASCA, Cantabria. Interior de la igl. de Sta. Mª.

31. PIASCA, Cantabria. Imagen de la virgen en el interior de la igl. de Sta. Mª.

32. PIASCA, Cantabria. Capitel de la Adoración de los Magos, en el interior de la igl. de Sta. Mª.

33. PIASCA, Cantabria. Grupo de la Piedad, en el interior de la igl. de Sta. Mª.

PIASCA** (II), provincia de Cantabria: 11 de agosto de 2012.
   Posiblemente existía ya en el siglo IX un monasterio en el lugar. A mediados del X se sabe que funcionaba como dúplice regido por la abadesa doña Aylo. A mediados del XI aparecen citados abades, aunque más tarde volverían a gobernarlo abadesas. Durante este tiempo las donaciones que recibe el monasterio son muy numerosas, incluyendo realengos donados por el emperador Alfonso VII en 1152. Pero para entonces Piasca parece que es un priorato dependiente del monasterio de Sahagún. Por una inscripción en la portada se sabe que la iglesia fue dedicada en 1172, siendo el maestro de obras Covaterio. Tras el apogeo medieval, Piasca entra en decadencia, constando que sigue como monasterio dúplice hasta el siglo XVI. Sólo queda en pie la iglesia de Santa María**. Es posible que algunas de las casas situadas frente a la iglesia fueran dependencias monásticas.
   De la fábrica románica queda la cabecera y las dos portadas, una a mediodía y la otra a los pies. El resto parece obra posterior basada más o menos en la estructura que debió tener la iglesia románica.
   Al exterior muestra tres ábsides bien distintos debido a las transformaciones sufridas. El central, seccionado en tres por contrafuertes rematados por columnas. Horizontalmente también en tres por impostas. Tres son, de igual modo, las ventanas que se abren en el mismo, habiendo sido transformadas. El absidiolo septentrional fue rehecho totalmente y el meridional en parte, conservando los canecillos, aunque posiblemente fueron reinstalados. La cabecera ofrece un interesante conjunto escultórico, en los capiteles y en los canecillos y metopas intercaladas entre ellos. Abundantes motivos vegetales (hojas de acanto) y tallas de sirenas, arpías, grullas, ciervos, lechuzas, leones, músicos con rabel y arpa, leones luchando, basiliscos, el sacrificio de Isaac (en uno de los capiteles).
   La portada occidental, centrada en el hastial, está formada por cinco arquivoltas apuntadas y abocinadas, adornadas con motivos vegetales y baquetones, a excepción de una de ellas que lleva motivos figurados: leones, cabeza de animal con una flor en la frente, músicos, cabeza de monje, guerrero. Los capiteles en los que se apean las arquivoltas están también magníficamente tallados: animales fabulosos, centauros, dragones, leones, grifos, un guerrero a caballo, la Virgen (muy estropeado y con la columna con San Miguel y el dragón alanceado). Bajo la espadaña y sobre la puerta se dispone una ventana de tres arcos, trilobulados los laterales, con interesantes capiteles y que cobijan tres tallas; la de la Virgen (sustituida en el siglo XVI por una nueva imagen), San Pedro y San Pablo. Los apóstoles son tallas soberbias, de gran potencia y magnífica ejecución. En cuanto a la portada meridional, que debía dar al claustro, es mucho más sencilla y está formada por dos arquivoltas de medio punto. La línea de cimacios presenta interesantes tallas.
   El interior es el de una iglesia basilical de tres naves con la central bastante más alta que las colaterales. Los arcos son apuntados y por lo general han sufrido bastantes transformaciones. Lo más puro es la cabecera, destacando en ella los capiteles de ambas arquerías presbiterales: uno de acantos, la Adoración de los Magos (con parte de la policromía original y mostrando el Niño sentado de lado), leones, diablos y animales fabulosos.
   La parte fundamental de Piasca (cabecera y portada) puede decirse que es obra de la fraternidad dirigida por el maestro Covaterio. Su talla es magnífica, densa, barroca, imaginativa, con movilidad, llena de detalles, haciendo gala de un bestiario variadísimo al que mima y de unos personajes sueltos. Talla emparentada directamente con la del norte de Palencia (Moarves, Rebolledo, Aguilar de Campóo). Cabe preguntarse si Covaterio y Juan de Piasca, que es quien firma la galería de Rebolledo de la Torre, son el mismo maestro, dado que su estilo es parecidísimo y Piasca data de 1172 y Rebolledo de 1186. ¿Catorce años después el maestro Covaterio firma ya como Juan de Piasca por el renombre que le ha dado su gran obra o es que uno y otro son maestro y discípulo, aplicando Juan de Piasca en Rebolledo lo aprendido en la fraternidad de Covaterio, precisamente en Piasca? Es difícil precisarlo. De lo que no hay duda es de que el pueblecito cántabro, perdido entre montañas impresionantes, posee uno de los conjuntos escultóricos más atrayentes de la segunda mitad del siglo XII.

Enlace a la Entrada anterior de Piasca**:

viernes, 12 de febrero de 2016

1426. SANTO TORIBIO DE LIÉBANA** (III), Cantabria: 11 de agosto de 2012.

15. SANTO TORIBIO DE LIÉBANA, Cantabria. Vista general del conjunto monacal.

16. SANTO TORIBIO DE LIÉBANA, Cantabria. Portada de la hospedería del Mon.

17. SANTO TORIBIO DE LIÉBANA, Cantabria. Uno de los rincones del mon.

18. SANTO TORIBIO DE LIÉBANA, Cantabria. Portadas de ingreso a la igl. del mon.

19. SANTO TORIBIO DE LIÉBANA, Cantabria. Ante la puerta santa de la igl. del mon.

20. SANTO TORIBIO DE LIÉBANA, Cantabria. Una de las ermitas cercanas al mon.

21. SANTO TORIBIO DE LIÉBANA, Cantabria. Con los Picos de Europa al fondo.

22. SANTO TORIBIO DE LIÉBANA, Cantabria. Ante los Picos de Europa.

SANTO TORIBIO DE LIÉBANA** (III), provincia de Cantabria: 11 de agosto de 2012.
   Cerca de Potes conviene acercarse hasta el monasterio de Santo Toribio de Liébana**, situado en el monte de La Viorna, a 5 km. de Potes. En su interior se guarda, según la tradición, el mayor trozo de la Cruz de Cristo, Lignum Crucis, reliquia de la Vera Cruz, custodiada en una cruz de plata dorada del siglo XVI, que debió de ser traída desde Jerusalén por Santo Toribio, obispo de Astorga, hacia el siglo V.
   El monasterio fue fundado en el VI por otro monje de igual nombre, Santo Toribio de Palencia, encargado de cristianizar la zona lebaniega. El santuario, que hasta el siglo XII estuvo dedicado a la advocación de San Martín de Turieno, recibió un fuerte impulso durante el siglo VIII, con los refugiados de la invasión árabe y la repoblación de Alfonso I, época en la que tuvo a su cargo importantes posesiones y diezmos en todo el territorio lebaniego. En él debió de escribir durante este siglo el famoso Beato de Liébano sus admirados Comentarios al Apocalipsis (776), por lo que se cree que debió de existir en el lugar una de las mejores bibliotecas de su tiempo. En el siglo XII perdió su condición de abadía y a pasó a priorato, y en el XIII se construyó el actual templo y un hospital al que acudían gran número de enfermos mentales (en aquella época "endemoniados") que, en contacto simultáneo con la reliquia de la Cruz y una cadena que entonces se conservaba que, según la leyenda, se utilizó para sujetar a Cristo, experimentaban milagrosas curaciones. En 1512 el santuario obtuvo, por concesión del papa Julio II, el Jubileo (inicialmente semanal, ampliado en 1967 a la categoría de anual por la Santa Sede) para los años en que la fiesta de Santo Toribio coincidiera en domingo, y este año de 2006 es, por tanto, Año Jubilar. En el siglo XVII se inició la restauración del monasterio y la construcción del claustro, levantándose a principios del XVIII la actual capilla del Lignum Crucis.
   Desde 1961 es administrado por la orden de los Franciscanos, concentrando en años jubilares a miles de peregrinos que atraviesan la puerta del Perdón y visitan la capilla del Lignum Crucis, ambas abiertas sólo con este motivo.
   Tras sucesivas reformas, el edificio consta de un cuerpo principal, de fábrica gótica, que aún conserva trazos románicos en las puertas meridionales. En el interior, una imagen policromada de Santo Toribio Yacente, del siglo XV, y el relicario del Lignum Crucis, una cruz de plata renacentista que se guarda en una capilla barroca donada por el arzobispo de Santa Fe de Bogotá.
   Preside el núcleo central de la capilla una hermosa linterna octogonal, con gran riqueza de labra en los relieves que decoran sus pechinas, zócalos y guirnaldas. Más reciente es el grupo escultórico obra de Jesús Otero, en el que se representa al Beato de Liébana trabajando en sus Comentarios al Apocalipsis.
   Por todo el monte La Viorna se hallan diseminadas una serie de ermitas, como la de Santa Catalina, la de San Miguel, con un magnífico mirador sobre el Macizo Central de los Picos, y la semirrupestre Cueva Santa, que la tradición señala como habitáculo de Santo Toribio. El conjunto de las ermitas y el monasterio hacen de La Viorna el "monte sagrado" de La Liébana.

Enlace a la Entrada anterior de Santo Toribio de Liébana**:

jueves, 11 de febrero de 2016

1425. SANTA MARÍA DE LEBEÑA** (III), Cantabria: 11 de agosto de 2012.

21. SANTA MARÍA DE LEBEÑA, Cantabria. Por el Desfiladero de la Hermida, cercano a Lebeña.

22. SANTA MARÍA DE LEBEÑA, Cantabria. Igl. de Sta. Mª de Lebeña.

23. SANTA MARÍA DE LEBEÑA, Cantabria. Detalle de la igl. y la torre al fondo.

24. SANTA MARÍA DE LEBEÑA, Cantabria. En el pórtico de la igl.

25. SANTA MARÍA DE LEBEÑA, Cantabria. Ante el tejo milenario de la igl.

26. SANTA MARÍA DE LEBEÑA, Cantabria. Ante el olivo de la igl.

27. SANTA MARÍA DE LEBEÑA, Cantabria. Una última imagen de la igl. con la montaña de fondo.

SANTA MARÍA DE LEBEÑA** (III), provincia de Cantabria: 11 de agosto de 2012.
   La iglesia de Santa María de Lebeña** fue fundada en el año 925 por el conde Alfonso y su esposa Justa. Como en todo origen remoto, existe una leyenda según la cual el conde y su consorte se proponían trasladar a este templo los restos de Santo Toribio, pero éste, que debía de preferir el reposo de su monasterio, cegó sus ojos hasta que renunciaron a ese objetivo y se conformaron con levantar esta pequeña joya arquitectónica, convertida hoy en uno de los lugares más visitados de la inagotable comarca lebaniega.
   La relevancia de este edificio del siglo X estriba en la utilización, por primera vez en la península del pilar compuesto, una de las características definitorias del románico en época posterior. La bella articulación volumétrica del templo se debe a los cuatro pilares centrales que forman tres naves, con nueve tramos de diversa altura, llegando a alcanzar una elevación destacada en el tramo central. Los modillones lobulados que soportan los aleros, los capiteles de excelente labra y los arcos de herradura definen su estilo mozárabe. Existen similitudes constructivas entre esta iglesia y la asturiana de San Miguel de Lillo, levantada en el siglo IX.
   En el frontal del altar hay una gran losa de piedra decorada con motivos circulares: una gran esvástica en el centro y flores de seis pétalos en los laterales, de la misma época, aunque probablemente de origen celta.
   Frente a la iglesia se alza un tejo milenario. Al parecer, era costumbre cuando se terminaba una construcción, plantar este árbol considerado como símbolo mágico de vida y muerte, pues, según cuenta Plinio en sus crónicas, los cántabros utilizaban la savia extraída del tejo para suicidarse, cuando se veían acorralados por el enemigo.
   El pueblo, con su típico caserío diseminado por la ladera, también merece una visita y un sabroso acercamiento a sus afamados quesucos.

Enlace a la Entrada anterior de Santa María de Lebeña**:

miércoles, 10 de febrero de 2016

1424. SANTILLANA DEL MAR** (III), Cantabria: 10 de agosto de 2012.

34. SANTILLANA DEL MAR, Cantabria. Una de las calles de la población.

35. SANTILLANA DEL MAR, Cantabria. Vista de la Colegiata de Sta. Juliana desde el lavadero.

36. SANTILLANA DEL MAR, Cantabria. Portada de la Colegiata de Sta. Juliana.

37. SANTILLANA DEL MAR, Cantabria. Ábside y cimborrio de la Colegiata de Sta. Juliana.

38. SANTILLANA DEL MAR, Cantabria. Pal. de los Velarde.

39. SANTILLANA DEL MAR, Cantabria. Fachada de una casona blasonada.

40. SANTILLANA DEL MAR, Cantabria. Uno de los muchos escudos que podemos admirar por las calles de la población.

SANTILLANA DEL MAR** (III), provincia de Cantabria: 10 de agosto de 2012.
   El diseño urbanístico que presenta Santillana, prácticamente inalterado desde el siglo XVI, obedece a un esquema lineal, en forma de Y griega, cuyo brazo izquierdo o calle de Juan Infante, desemboca en la plaza del Mercado, o de Ramón Pelayo, núcleo económico-administrativo, con destacadas muestras de arquitectura civil. El otro brazo de la Y nos conduce por una hermosa bajada hasta la Colegiata. Conviene empezar aquí la visita y dejar lo demás para el camino de regreso, dado que nos encontramos ante el edificio más representativo de la villa, la colegiata de Santa Juliana**.
   Es una espléndida iglesia románica, cuyo núcleo más antiguo fue levantado a lo largo del siglo XII, aunque ha sufrido numerosos añadidos y modificaciones en las seis centurias siguientes, sin llegar a desvirtuar su espíritu medieval. Antes de explorar el recinto merece la pena detenerse en el exterior. Los escalones de piedra nos sitúan ante la fachada sur, donde se halla la portada principal con cuatro arquivoltas coronadas por una serie de relieves escultóricos. En el centro de esta serie se observa un pantócrator cuya orla es sostenida por cuatro ángeles. El frontón triangular que corona la portada, presidido por la escultura de Santa Juliana, fue añadido en el siglo XVII. Todavía se conserva, a la derecha de la portada, la originaria torre cilíndrica que debió de albergar el primer campanario del edificio.
   Desde ésta, a mano izquierda, en lo que fueran las caballerizas de los abades, el Ayuntamiento ha instalado recientemente un museo dedicado a la obra escultórica de Jesús Otero, artista contemporáneo que ha donado gran parte de su trabajo al municipio que le vio nacer y cuyas labras de piedra se reparten entre el edificio y el recinto exterior.
   De frente está la antigua casa de los Abades, llamada también de la Archiduquesa de Austria, con bello patio reconvertido en tienda de antigüedades.
   Rodeando la Colegiata por el lado de los ábsides se llega a la plaza de las Arenas, presidida por el palacio de los Velarde, coronado por pináculos, que ha sufrido grandes reformas pero mantiene cierto aire renacentista y un hermoso jardín.
   Regresamos a la plaza de la Colegiata y nos detenemos junto al lavadero y abrevadero para observar las magníficas fachadas blasonadas de las contiguas casas de Cossío y Quevedo, antes de ascender por la calle del Río, antigua rúa del Rey, buscando la plaza del Mercado. El trayecto es más corto girando a la derecha por la calle del Racial, pero resulta más interesante continuar remontando esta calle que, a lo largo del recorrido, toma los nombres del Cantón y de la Carrera. Enseguida aparerece la casa de los Villa o de los Hombrones, así denominada por los dos imponentes guerreros que parecen vigilar a los paseantes a la vez que protegen el escudo de la familia. Unos pasos más arriba aparece la casa de Leonor de la Vega, madre del primer Marqués de Santillana. Todavía aguardan en la cuesta, entre otras, la vieja casa-torre de los Velarde, la de los Bustamante, con escudo de armas y las de Barreda y Peredo, pero es el momento de girar a la derecha, por el callejón de las Lindas, para desembocar en la plaza de aspecto triangular donde se concentra lo más representativo de la arquitectura civil. A la derecha, la torre de Don Borja, a la que se adosan otros dos edificios, formando la sede de la Fundación Santillana, uno de los más prestigiosos centros culturales de la villa. En el lado izquierdo se yergue la torre del Merino*, símbolo del poder señorial, que fue imponiéndose sobre el eclesiástico a partir del siglo XIV, y que encarnaba el Merino Mayor de las Asturias de Santillana, designado para ejercer la autoridad civil y recaudar los impuestos en nombre del rey.
   Al otro lado de la plaza, el palacio Municipal. Cerca, las casas del Águila y de la Parra, también reconvertidas en centro cultural. Frente a ellas, el palacio de los Barreda, sede del Parador Gil Blas, completa el perímetro de esta plaza.
  
Enlace a la Entrada anterior de Santillana del Mar**:

martes, 9 de febrero de 2016

1423. CASTAÑEDA (II), Cantabria: 10 de agosto de 2012.

5. CASTAÑEDA, Cantabria. Ante la colegiata de Sta. Cruz.

6. CASTAÑEDA, Cantabria. Portada principal y torre de la colegiata de Sta. Cruz.

7. CASTAÑEDA, Cantabria. Detalle de la torre de la colegiata de Sta. Cruz.

8. CASTAÑEDA, Cantabria. Ábside de la igl. de la colegiata de Sta. Cruz.

9. CASTAÑEDA, Cantabria. Juego de volúmenes en el exterior de la colegiata de Sta. Cruz.

CASTAÑEDA (II), provincia de Cantabria: 10 de agosto de 2012.
   Situada en el barrio de Socobio, en la vecindad del río Pisueña, junto a un paraje que antiguamente debió de estar poblado de castaños, la colegiata de Santa Cruz de Castañeda**, de la que se sabe que en las últimas décadas del siglo XI existía a en el lugar una comunidad de monjes. En 1120 el monasterio es entregado a Cluny, pero unas décadas más tarde es convertido en colegiata agustiniana. La construcción de la actual iglesia debió de comenzar poco después, siendo con toda seguridad rápida dada la unidad del conjunto. Las construcciones adosadas a mediodía y a los pies son posteriores. En 1851 pasó a desempeñar funciones parroquiales.
   Planta originariamente de tres naves y cabecera triabsidal unidas ambas por un crucero. En la actualidad la nave meridional ha desaparecido al ser sustituida por otra posterior y la nave septentrional queda interrumpida en su estructura románica a nivel del primer tramo, siendo reemplazada por diversos cuerpos construidos en el siglo XIII en estilo gótico.
   Al exterior el ábside está seccionado por semicolumnas adosadas que sólo llegan hasta una segunda imposta anular, sin alcanzar la corona de canecillos. Se abren en él tres ventanales rasgados con arquivolta de medio punto sobre par de columnas. El absidiolo está decorado con más sencillez, siempre recorrido por una sola imposta desde la que se abre su única ventana.
   Desde la perspectiva de la cabecera resaltan dos cuerpos de construcción. Uno es la gran masa cúbica de la linterna elevada sobre el crucero, con sus dos alturas y achaflanada en el segundo tramo, y la otra es la torre que se yergue esbelta a mediodía, también de sección cuadrada, de dos cuerpos, ambos perforados por matacanes, los superiores geminados.
   La portada a poniente es sumamente sobria pues sus ocho arquivoltas no llevan ornamentación alguna. Apean sobre cuatro pares de columnas y codillos. Los capiteles muestran cuadrúpedos, formando sus cimacios impostas corridas.
   En Castañeda resulta sencillo eliminar mentalmente los añadidos posteriores y centrarse en la obra románica, dada la unidad de ésta. En las iglesias que responden a este tipo de construcciones levantadas en poco tiempo, siguiendo un plan inicial y sin modificaciones ni titubeos posteriores, se siente algo especial debido a su rotunda unidad. En ellas, la síntesis entre arquitectura y escultura suele se total, potenciándose mutuamente una a otra. El Maestro de Castañeda introduce en un mundo seguro, coherente, sobre el que posa su mirada con cierta ternura, incluso con ironía. Ama a los animales que esculpe y se encuentra a gusto entre los hombres que labra.

Enlace a la Entrada anterior de Castañeda:

lunes, 8 de febrero de 2016

1422. CERVATOS - MONASTERIO DE SAN PEDRO** (IV), Cantabria: 10 de agosto de 2012.

43. CERVATOS - MONASTERIO DE SAN PEDRO, Cantabria. Vista general del Mon.

44. CERVATOS - MONASTERIO DE SAN PEDRO, Cantabria. Portada de la igl. del Mon.

45. CERVATOS - MONASTERIO DE SAN PEDRO, Cantabria. Detalle de la portada de la igl. del Mon.

46. CERVATOS - MONASTERIO DE SAN PEDRO, Cantabria. Escena de Adán y Eva en la portada de la igl. del Mon.

47. CERVATOS - MONASTERIO DE SAN PEDRO, Cantabria. Otro detalle de la portada de la igl. del Mon.

48. CERVATOS - MONASTERIO DE SAN PEDRO, Cantabria. Ábside de la igl. del Mon.

49. CERVATOS - MONASTERIO DE SAN PEDRO, Cantabria. Una de las ventanas absidiales de la igl. del Mon.

50. CERVATOS - MONASTERIO DE SAN PEDRO, Cantabria. Otra de las ventanas absidiales de la igl. del Mon.

51. CERVATOS - MONASTERIO DE SAN PEDRO, Cantabria. Canecillos del ábside de la igl. del Mon.

52. CERVATOS - MONASTERIO DE SAN PEDRO, Cantabria. Más canecillos de la igl. del Mon.

53. CERVATOS - MONASTERIO DE SAN PEDRO, Cantabria. Otro grupo de canecillos.

54. CERVATOS - MONASTERIO DE SAN PEDRO, Cantabria. Capitel de una columna de la igl. del Mon.


CERVATOS - MONASTERIO DE SAN PEDRO** (IV), provincia de Cantabria: 10 de agosto de 2012.
 A casi mil metros de altitud, en las cercanías del puerto de Pozazal, en medio de los montes pelados del Alto Campóo y en un caserío minúsculo, la colegiata de Cervatos sigue guardando el misterio de su magnífica fábrica en tal lugar y del erotismo directo y sin tapujos al que un gran número de sus tallas alude.
Historia
   Su situación estratégica como paso obligado entre la meseta castellana y la montaña fue posiblemente la causa de que ya en el siglo X existiese un monasterio en el lugar. Con Fuero concedido en 999, el monasterio debió de llevar en los siglos siguientes una vida muy desahogada, habida cuenta de las numerosas posesiones que se sabe tenía. La actual iglesia debió de construirse principalmente en la primera mitad del siglo XII. Dos inscripciones en la puerta aluden al año 1129 como el de la construcción y 1199 como el de la dedicación. Pero para el siglo XIV Cervatos estaba casi despoblado y aunque pasados los años vuelve a tener cierto esplendor, su decadencia era ya irreversible. La iglesia cumple hoy funciones parroquiales.
Descripción
   Planta de una nave de tres tramos, breve presbiterio, ábside semicircular, torre adosada al hastial y gran portada meridional. Los añadidos septentrionales son posteriores.
   Al exterior se aprecia el ábside de menor anchura y altura que la nave. Es seccionado por contrafuertes que, a la altura de una alta imposta, sirven de base a columnas que alcanzan la corona de canecillos. En el ábside se abren tres ventanas de medio punto con guardapolvos abilletado. Sus capiteles muestran motivos vegetales, uno además con animales, y el la ventana izquierda el célebre de la mujer mostrando su sexo y en el parejo un hombre itifálico con las manos en las orejas. Los canecillos participan del mensaje erótico pues junto a las cabezas, felinos y escenas de lucha, pueden verse varios hombres itifálicos, un monje remangado que enseña su sexo, una escena de coito, una mujer impúdico que levanta las piernas con sus manos. La línea de canecillos continúa en el muro sur, en el que, junto al sexo, parece ser el vino el segundo protagonista (son varios los barriles que se muestran). Los canecillos septentrionales son eróticamente mucho más contenidos.
   En el muro meridional se abren dos ventanas más a distinta altura y la portada en cuerpo resaltado rematado por tejaroz sobre canecillos. Entre éstos aparecen metopas muy desgastadas. Unos y otros muestran las escenas habituales, entre las que tampoco faltan las de contenido amatorio. La entrada dispone de siete arquivoltas de medio punto baquetonadas. Apean sobre tres pares de columnas cuyos capiteles, muy estropeados, muestran escenas de animales en lucha. El dintel y el tímpano forman un conjunto extraordinario de filigrana en piedra. Dos hileras de flores pentapétalas entrelazadas sirven de base a un friso de cuatro leones afrontados de dos en dos. Sobre ellos se dispone un trabajo a modo de celosía de finas hojas entrelazadas exquisitamente talladas. En las enjutas van encastradas diversas tallas: Daniel entres los leones, Adán y Eva en el Paraíso, San Pedro, un clérigo, la Virgen con el Niño y San Miguel alanceando al dragón.
   La torre se yergue a los pies. Es de base cuadrada y prismática, pudiendo haber sido levantada hacia finales del siglo XII. Consta de tres cuerpos, disponiendo el segundo de una arquería ciega y el tercero de un par de ventanas perforadas por lado. Alguno de los capiteles es tallado.
Comentario
   La relación de Cervatos con Santa Eufemia de Cozuelos (Palencia) parere evidente, tanto por la temática de los capiteles interiores como por el tipo de talla, de gran plasticidad y eficacia a la hora de transmitir símbolos. Los temas vegetales llegan, sin embargo, a la exquisitez. Mención aparte merecen las alusiones directas a un mundo erótico que llenan los muros exteriores. ¿Son meras lecciones morales? ¿Aluden, por el contrario, a una sublimación del acto sexual trascendentalizándolo? Es difícil contestar con completa seguridad a ello. Posiblemente ambos extremos son exagerados y más se refieren a reflexiones sobre el poder genesíaco del hombre, tema que por desconocidas causas preocupa en determinado momento a los maestros constructores que trabajaron suelo cántabro.

Enlace a la Entrada anterior de Cervatos - Monasterio de San Pedro**: