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domingo, 19 de noviembre de 2023

3905. ALBURQUERQUE* (III), Badajoz: 26 de febrero de 2023






















ALBURQUERQUE* (III), provincia de Badajoz: 26 de febrero de 2023.
     La posición privilegiada del castillo de Luna, ubicado en la localidad pacense de Alburquerque, y por tanto, próxima a la frontera de Portugal, le ha dotado de un gran atractivo como fortaleza. Durante el siglo XII y principios del XIII cambió varias veces de manos entre los cristianos y los musulmanes.
     Posteriormente pasó y tuvo diversos señores, casi siempre ligados a las coronas de Castilla o de Aragón. A mediados del XV, el encargado es don Álvaro de Luna, Maestre de la Orden de Santiago y Condestable de Castilla, quien erigió la famosa torre del homenaje de esta fortaleza. Pero esta no es la única seña de identidad de este castillo, ya que posee varias dependencias de tipo palaciego, algunos recursos defensivos externos en la barbacana y una curiosa torre pentagonal, coronada por almenas puntiagudas rematadas con bolas. Además, la fortaleza está protegida por tres niveles de murallas jalonados por pequeñas torres y varias puertas.
     Pero esto no es todo, porque aún puedes disfrutar de muchos de los elementos que le dieron a este castillo aspecto de fortaleza, como el conjunto del sistema amurallado, las puertas y los cubos y baluartes. En tu visita tampoco puedes dejar de ver la iglesia que existe en su recinto, dedicada a Santa María del Castillo, construida a finales del XIII, en la que tendrás que dedicar un par de minutos a contemplar su ábside. Todas estas riquezas arquitectónicas hicieron que en 1924 el castillo de Luna fuera declarado Monumento Nacional (Turismo de Extremadura).
     Al abrigo del castillo, la parte más antigua de la villa se agrupa en torno a la iglesia de Santa María del Mercado, así llamada porque en su atrio se instalaba el zoco público al que afluían judíos, cristianos y musulma­nes. Se trata de un templo en el que predomina el estilo gótico (siglo XV), aunque la presencia de elementos románicos en el presbiterio implica la existencia de una edificación anterior. Su interior, de tres naves, alberga retablos de los siglos XV y XVI, un órgano barroco y laudas sepulcrales. 
     Desde la iglesia se accede al castillo de Luna* superando los recintos amurallados que se escalonan siguiendo las curvas de nivel. El primero de ellos, conocido como recinto de los Portugueses, data de la dominación lusitana de principios del siglo XVIII, aun­que la estructura básica de la fortaleza corresponde a finales del siglo XIII, y sobre ella los sucesivos señores fueron incorporando nuevos elementos. La potente torre del Homenaje, de planta cuadrada y coronada por matacanes, pertenece a la época de don Álvaro de Luna (siglo XV). A través de un pequeño puente levadizo y un gran arco ojival comunica con el baluarte pentagonal contiguo, mandado construir poco después por don Beltrán de la Cueva, quien además reformó las barbacanas. Diferentes dependencias, entre ellas los aljibes, rodean el patio de armas. En el flanco norte se alza la iglesia de Santa María de las Reliquias, obra gótica (siglo XV) con restos del románico tardío. Está cerrada al culto. 
     El paseo por las calles de la Villa Adentro, correspondiente al interior del antiguo recinto amurallado, permite observar interesantes edificios civiles del siglo XV, con porta­das ojivales y blasones en las fachadas. El otro barrio, la llamada Villa Afuera, es la zona de expansión urbana. La iglesia parroquial de San Mateo (siglos XVI-XVII), frente a la puerta de la villa, mezcla elementos ojivales, renacentistas y barrocos.
     Otros edificios son el convento de San Francisco (siglo XVIII), que conserva el claustro con arcos de medio punto sobre dobles columnas, y la ermita de la Soledad (concluida en 1717), con portada de cantería.
Alrededores
     Entre la numerosas huellas prehistóricas que existen en la zona, destacan un importante conjunto dolménico y las pinturas rupestres del Risco de San Blas y La Carava. 
     La sierra de San Pedro, en la que el viajero puede penetrar desde Alburquerque por las carreteras que conducen a Herreruela o a Aliseda (famosa por el hallazgo, en 1920, de un tesoro cartaginés compuesto por pie­zas de oro y plata fechadas en el siglo VII a.C. y que se exhibe en el Museo Arqueológico Nacional de Madrid), es una sucesión de dehesas de encinas y alcornoques, con solitarios cortijos y poblada por numerosa fauna entre la que se cuentan los últimos lobos de Extremadura, buitres negros, cigüeñas negras, águilas imperiales y abundantes especies cinegéticas. Diversas fortalezas medievales que estuvieron al cuidado de la Orden Alcántara (castillos de Piedrabuena, al norte; Mayorga, al oeste; y Azagala, al este) todavía atestiguan la importancia de la zona como línea de defensa (Alfredo J. Ramos, y Santiago Llorente. Guía total: Extremadura. Anaya. Madrid, 2005).

Enlace a la Entrada anterior de Alburquerque*:
3904. ALBURQUERQUE* (II), Badajoz: 26 de febrero de 2023.

sábado, 21 de septiembre de 2019

2743. TAVIRA* (I), Faro: 14 de agosto de 2018.

1. TAVIRA, Faro. Restos de la muralla del Castillo.
2. TAVIRA, Faro. Ante la igl. de Sta. Mª do Castelo.
3. TAVIRA, Faro. Interior de la igl. de Sta. Mª do Castelo.
4. TAVIRA, Faro. El retablo de la Virgen de Fátima en la igl. de Sta. Mª do Castelo.
5. TAVIRA, Faro. Decoración de azulejos en los muros de la igl. de Sta. Mª do Castelo.
6. TAVIRA, Faro. Otro de los retablos de la igl. de Sta. Mª do Castelo.
7. TAVIRA, Faro. Una de las capillas de la igl. de Sta. Mª do Castelo.
8. TAVIRA, Faro. Retablo mayor de la igl. de Sta. Mª do Castelo.
9. TAVIRA, Faro. Vista de la nave central, hacia los pies, de la igl. de Sta. Mª do Castelo.
10. TAVIRA, Faro. Portada de la igl. de Sta. Mª do Castelo.
11. TAVIRA, Faro. Fachada de la igl. de Santiago.
12. TAVIRA, Faro. Interior de la igl. de Santiago.
13. TAVIRA, Faro. Retablo mayor de la igl. de Santiago.
14. TAVIRA, Faro. Cap. Sctal. de la igl. de Santiago.
15. TAVIRA, Faro. Otra visión del interior de la igl. de Santiago.
16. TAVIRA, Faro. Portada de la igl. da Misericórdia.
17. TAVIRA, Faro. Interior de la igl. da Misericórdia.
18. TAVIRA, Faro. El retablo mayor de la igl. da Misericórdia.
19. TAVIRA, Faro. Paños de azulejos de la igl. da Misericórdia.
20. TAVIRA, Faro. El coro de la igl. da Misericórdia.
21. TAVIRA, Faro. Uno de los capiteles de la igl. da Misericórdia.
22. TAVIRA, Faro. Imágenes de San Juan y Mª Magdalena en la sacristía de la igl. da Misericórdia.
23. TAVIRA, Faro. En la escalera de caracol de la torre de la igl. da Misericórdia.
24. TAVIRA, Faro. Portada de la igl. de S. José do Hospital
25. TAVIRA, Faro. La igl. de S. José do Hospital.
26. TAVIRA, Faro. En el puente viejo.
27. TAVIRA, Faro. Ante la igl. de São Paulo.
28. TAVIRA, Faro. Interior de la igl. de São Paulo.
29. TAVIRA, Faro. Uno de los retablos de la igl. de São Paulo.
30. TAVIRA, Faro. Otro de los retablos de la igl. de São Paulo.
31. TAVIRA, Faro. La virgen del Rosario de la igl. de São Paulo.
TAVIRA* (I), distrito de Faro: 14 de agosto de 2018.
   Tavira fue una de las principales plazas del Algarve musulmán. Reconquistada en 1242, D. Alfonso III se la entregó a los caballeros de la orden de Santiago, que la convierten en base para posteriores operaciones. Como puerto de apoyo a las guarniciones portuguesas de África, experimenta gran desarrollo y alcanza en 1520 el título de ciudad. Pero la colmatación de su puerto, las pestes y el terremoto de 1755, causan una decadencia progresiva. Sólo con la pesca del atún, y últimamente gracias al desarrollo turístico, ha recuperado su dinamismo. A ello ha contribuido el bien conservado casco antiguo, uno de los más interesantes de la región por su gran número de templos -nada menos que 21-, el barrio marinero y los alegres paseos ribereños del Gilão.
   Comenzamos la visita por el castillo, del que apenas resta una pequeña parte pero desde el que obtenemos una estupenda vista de conjunto sobre la localidad, llamándonos la atención la abundancia de techumbres en triángulo o cuatro aguas, denominados de tesouro. Como es habitual, intramuros se encontraba la iglesia de Santa María do Castelo; data del siglo XIII, pero fue reconstruida tras el terremoto de 1755. Además de la torre de campanas cuenta con la del reloj. Bajo las tres naves se admiran azulejos (también en la sacristía), retablos e imaginería, pero resulta más atractivo evocar la historia frente a la tumba de los siete caballeros de la orden de Santiago, cuya matanza a traición, por parte de los moros, propició la conquista de Tavira. Otra tumba despierta grandes controversias: la de D. Paio Peres Correia, maestro de la Orden de Santiago. Al existir otra lápida con su nombre en el monasterio de Tentudia (Extremadura), surge la duda de saber dónde estará realmente enterrado.
   Inmediata a la anterior queda la iglesia de Santiago (s. XVII), más valiosa por sus tallas y pinturas que por su arquitectura. Completa este núcleo la iglesia da Misericórdia, considerada como el mejor edificio renacentista de la región. En su portada plateresca, enmarcada por pilastras toscanas y decorada con acantos, putti, medallones y escudos, figura en lo alto la imagen de Nossa Senhora da Misericórdia, amparando bajo su manto a los desheredados, escoltada por S. Pedro y S. Pablo. De tres naves, su retablo mayor de talla dorada destacan las tallas de la Virgen de la Visitación y Santa Isabel. En la rua dos Pelames, que baja al río, hay varias casas del s. XVI.
   Descendiendo a la rua da Liberdade, muy animada con sus cafés, podemos dirigirnos ahora hasta los templos de S. José do Hospital (s. XVIII), rococó y de planta octogonal, y de Sao Francisco, gótico pero bastante reformado en el s. XIX, con un inequívoco aire colonial. A su lado existe un hermoso jardín con especies tropicales.
   Otro núcleo de interés se halla en el Campo Mártires da Pátria, y está formado por la iglesia de Sto. António (s. XVII), de origen conventual y aún con parte del claustro, y la capilla de S. Sebastião, de curiosa estructura y decorada con pinturas barrocas. 
   Después de pasear por la comercial rua Dr. Marcelino Franco, en la que se alza la capela de S. Pedro Gonçalves Telmo, patrón de los marineros, o por el ajardinado paseo do cais (antiguo mercado), es posible cruzar el puente viejo, de origen medieval pero varias veces reformado, y visitar el barrio marinero. Entre las típicas viviendas, en general de un piso y a veces forradas de azulejos, encontramos la iglesia de S. Paulo (s. XVII), con buenos retablos e imágenes (entre ellas una Virgen flamenca gótica). Junto a la capilla de Santa Ana puede visitarse la Casa das Artes, que ocupa un lugar convertido en museo. Al otro extremo del barrio aún tenemos la iglesia do Carmo (s. XVIII) y el forte do Rato (s. XVI), erigido para la defensa del puerto.
Textos de:
SERRA, Rafael y HITA, Carlos de. Guía total: Portugal de punta a punta. Editorial Anaya Touring. Madrid, 2004.