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jueves, 6 de octubre de 2016

1663. XÀTIVA** (I), Valencia: 20 de agosto de 2013.

1. XÀTIVA, Valencia. Murallas junto a la Alameda.

2. XÀTIVA, Valencia. Plaza de toros, junto a la Alameda.

4. XÀTIVA, Valencia. La fuente real de San Francisco, al inicio de la c/ Moncada.

5. XÀTIVA, Valencia. Fachada de la igl. de San Francisco.

6. XÀTIVA, Valencia. Portada lateral gótica de la igl. de San Francisco.

7. XÀTIVA, Valencia. Portada del palacio de los Mahiques-Sanz.

8. XÀTIVA, Valencia. Alero de una de las casas-palacios de la c/ Moncada.

9. XÀTIVA, Valencia. Fuente de la plaza de la Trinidad con el palacio de Alarcó al fondo.

10. XÀTIVA, Valencia. Portada de la antigua igl. de la Trinidad (actual archivo municipal) en la plaza homónima.

11. XÀTIVA, Valencia. Original fachada de una vivienda.

12. XÀTIVA, Valencia. Fuente de la plaza de Alejandro VI, con la casa natal del Papa al fondo.

13. XÀTIVA, Valencia. Portada lateral y torre de la igl. de Sant Pere.

14. XÀTIVA, Valencia. Fachada del ex cvto. de Sant Onofre el Nou, en la plaza de Sant Pere.

15. XÀTIVA, Valencia. Torre y fachada principal de la colegiata-basílica.

16. XÀTIVA, Valencia. Cúpula de la colegiata-basílica.

17. XÀTIVA, Valencia. Torre de la colegiata-basílica.

18. XÀTIVA, Valencia. Una de las portadas de la colegiata-basílica.

19. XÀTIVA, Valencia. Otra de las portadas de la colegiata-basílica.

20. XÀTIVA, Valencia. Retablo cerámico en la antigua botica de la c/ Noguera.

21. XÀTIVA, Valencia. El Hospital Real.

22. XÀTIVA, Valencia. Detalle de la portada principal del Hospital Real.

23. XÀTIVA, Valencia. Otra portada del Hospital. Real.

24. XÀTIVA, Valencia. Fachada del Museo de l'Almodi.

XÀTIVA** (I), provincia de Valencia: 20 de agosto de 2013.
   A 59 km de la capital, Xàtiva es una de las más emblemáticas poblaciones valencianas que pueden considerarse como de recia personalidad. Su historia es densa y posee un importante patrimonio artístico. La visita a esta ciudad -que posee también una gastronomía sabrosa y unas fiestas mayores muy animadas- tan sólo está reñida con las prisas. Hay tantas cosas que ver en Xàtiva, que resulta imprescindible recorrerla muy despacio.
   El paseo urbano por Xàtiva debe comenzar en la Alameda, un hermoso jardín que viene a delimitar el casco antiguo de la parte moderna de la ciudad. Puede proseguir por la calle de Moncada -una de las más hermosas y representativas- hasta llegar a la plaza de la Trinidad (donde se halla el palau d'Alarcó) y continuar por la calle del Ángel, la plaza de Alejandro VI (donde se encuentra la casa natal de este Papa) y la plaza de Sant Pere (San Pedro), hasta alcanzar el portal de Cocentaina.
   Desde allí se puede continuar el itinerario por las calles de Segurana, Bruns y Sant Vicent hasta llegar a contemplar, junto a la calle del Abad Pla, la colegiata de Xàtiva (también conocida como la Seu o Seo).
   Frente a ésta, la estatua del otro papa Borja, Alejandro VI, y otro edificio gótico de gran interés: el Hospital. En sus inmediaciones está el antiguo convento de Santo Domingo, cuya iglesia se está rehabilitando.
   Posteriormente, por el Carrer de la Corretgería y la Casa de la Enseñanza se llega a las plazas de Sant Jordi y del Trinquet, desde donde se inicia la carretera de acceso al Castillo. Y ya, ascendiendo hacia la histórica fortaleza, dos ermitas de gran interés (la de San José, y sobre todo, la de San Félix) y el mirador de Bellveret.
   Los principales monumentos, en una apretada síntesis, son los siguientes:
   La colegiata-basílica*, conocida popularmente como La Seu, es un templo de grandes dimensiones, construido a partir de 1596. Sus elementos más llamativos son el ábside, el altar mayor, el altar del Nazareno y su propia estructura, similar a la de una catedral, con tres naves, crucero y girola.
   En su Museo hay retablos medievales, así como orfebrería de gran valor. Del exterior, lo más llamativo son la torre-campanario y la porta dels Escalons, en la fachada norte.
   El Hospital Real** data de los siglos XV y XVI. En su hermosísima fachada, enfrentada a la colegiata, se combinan varios estilos: puerta gótico-florida en el extremo de la derecha, mientras la puerta central es plateresca, existiendo sobre ella cuatro grandes ventanales renacentistas. En la última planta hay una galería con 19 balconcillos de arcos de medio punto. En el interior se conserva la bóveda original de la capilla de la Asunción.
   Museo de l'Almodi** (Almudín). El edificio fue construido a principios del siglo XVI (entre 1545 y 1548). La fachada es gótica, pero el claustro posee columnas jónicas y arcos de medio punto. En el museo destacan colecciones arqueológicas de la época ibérica y restos romanos y árabes, como una pila islámica de excepcional valor. Exhibe también hermosísimas tablas y esculturas góticas, una colección de pintura barroca y obras de Ribera, Benlliure, Giordano, Vicente López, etc., así como el famoso retrato de Felipe V colgado boca abajo.
   La iglesia de San Félix** (Sant Feliu) se halla en el centro de lo que fue ciudad romana de Saetabis. Esta iglesia es una de las más antiguas de toda la Comunidad Valenciana y, según algunos especialistas, durante la época musulmana fue el templo de los mozárabes setabenses, siendo reconstruida por el rey Jaime I después de reconquistar la ciudad en el 1244. Construida con sillería, la techumbre a dos aguas cubre una nave única (de 22 m de largo por 15 de ancho), con cuatro arcos de acentuado apuntamiento. En el exterior llama la atención el pórtico, sostenido por seis columnas romanas. La única puerta de entrada es de medio punto. El templo conserva pinturas medievales, de los siglos XIV al XVI.
   La iglesia de Sant Pere (San Pedro) fue levantada en el siglo XIV, siguiendo los modelos de los llamados templos de Reconquista. Este templo, en el que fue bautizado el papa Alejandro VI, tiene tres grandes arcos y un excepcional artesonado gótico-mudéjar.
   El Real Monasterio de Santa Clara fue fundado en 1325, si bien de la reedificación efectuada en 1365 quedan en pie sólo el refectorio y la iglesia, reformada en el siglo XVII.
   En cuanto a palacios, destacan el palacio de Alarcó (principios del XVIII); el de los Mahiques-Sanz (siglo XVII), que alberga la Casa Municipal de Cultura; el del Marqués de Montortal, la casa natal de Alejandro VI, etc.
   Otros templos de interés son el ex convento de Sant Onofre el Nou (siglo XVII); el ex convento de Santo Domingo, del siglo XIV y en vías de rehabilitación lo que queda de él; el ex convento de San Agustín (siglo XVII); la ermita de San José (siglo XVIII), con una magnífica vista panorámica, etc.
   El castillo posee un gran valor. Aunque de origen ibérico y romano, la mayor parte de los torreones y murallas que se conservan son de construcción islámica o de estilo gótico. Destacan la puerta del Socorro, la capilla de la Reina María, con la tumba del conde de Urgel; la prisión de Estado de la Corona de Aragón, la sala del Duque de Calabria, etc. El castillo, edificado sobre el Monte Vernissa, consta de dos partes: el llamado Castillo Mayor (al oeste) y el Menor (al este), unidos por dobles murallas. Para disfrutar de la mejor panorámica hay que subir a lo alto del Castell Major.

domingo, 2 de octubre de 2016

1659. SANT MATEU* (I), Castellón: 19 de agosto de 2013

1. SANT MATEU, Castellón. La Plaza Mayor, en fiestas.

2. SANT MATEU, Castellón. Fuente del ángel.

3. SANT MATEU, Castellón. Fachada del palacio de la Cort Nova, actual sede del Ayto.

4. SANT MATEU, Castellón. Fachada de la casa-palacio de los Borrull.

4. SANT MATEU, Castellón. Detalle de la fachada de la casa-palacio de los Borrull.

5. SANT MATEU, Castellón. Fachada del palacio del Marqués de Villores.

6. SANT MATEU, Castellón. Portada del palacio del Marqués de Villores.

7. SANT MATEU, Castellón. Detalle de la fachada del palacio del Marqués de Villores.

8. SANT MATEU, Castellón. La igl. arciprestal.

9. SANT MATEU, Castellón. Portada románica de la igl. arciprestal.

10. SANT MATEU, Castellón. Capiteles de la portada románica de la igl. arciprestal.

11. SANT MATEU, Castellón. Portada gótica de la igl. arciprestal.

12. SANT MATEU, Castellón. Ábside poligonal y torre de la igl. arciprestal.

13. SANT MATEU, Castellón. Torre de la igl. arciprestal.

14. SANT MATEU, Castellón. Crucero en el exterior de la igl. arciprestal.

15. SANT MATEU, Castellón. Interior de la igl. arciprestal.

16. SANT MATEU, Castellón. Igl. de San Pedro.

17. SANT MATEU, Castellón. Interior de la igl. de San Pedro.

18. SANT MATEU, Castellón. Fachada de la igl. del cvto. de las Monjas Agustinas.

19. SANT MATEU, Castellón. Interior de la igl. del cvto. de las Monjas Agustinas.

SANT MATEU* (I), provincia de Castellón: 19 de agosto de 2013.
   La antigua capital del histórico Maestrazgo, a 65 km de la capital, posee todavía un rico patrimonio arquitectónico que justifica sobradamente la visita.
   El corazón de Sant Mateu lo constituye la Plaza Mayor, porticada, en la que se alza la fuente del Ángel, rematada por la escultura, en bronce, de un ángel, símbolo de San Mateo Evangelista. En sus inmediaciones se hallan varios palacios de gran interés arquitectónico, como el de la Cort Nova, sede actual del Ayuntamiento, del siglo XV, del que destaca su gran fachada de sillería con ventanales trilobulados. En su interior se hallan las dependencias del Museo Histórico y Etnológico Municipal.
   También resalta la antigua casa-palacio de los Borrull, gótica, conocida popularmente como la Audiencia, porque fue sede de ésta en el siglo XIX. En la misma calle se halla el horno gótico, con arcos apuntados y techumbre plana de madera. Resulta hermosísimo el palacio del Marqués de Villores, plateresco, cuya forma actual data de mediados del siglo XVI.
   Pero, sobre todo, impresiona en Sant Mateu la visita a su iglesia arciprestal. Del primitivo templo, según destaca el experto historiador Rodríguez Culebras, que fue terminado en el año 1257, queda la puerta románica situada a sus pies, con arco de medio punto abocinado de triple arquivolta. El templo gótico comenzó a construirse hacia 1350, coincidiendo con el esplendor de la Orden de Montesa. Su interior presenta una sola nave, alta, esbelta, con ábside poligonal y capillas entre los contrafuertes. La portada lateral, gótica, data del año 1431. Destaca igualmente su torre octogonal, de 32 m de altura.
   Es asimismo importante el Museo Parroquial, que guarda interesantes piezas de orfebrería medieval. Destaca la gran cruz parroquial, realizada en 1397, y el cáliz del papa Luna, con el que obsequió a esta villa Benedicto XIII cuanto la visitó en el año 1411.
   En la parte más elevada de la población se halla la iglesia de San Pedro, de origen medieval. Y del antiguo convento de las Monjas Agustinas sobresale su iglesia barroca de tres naves, sin crucero y rematada con una fachada de sillería, terminada en el año 1704, caracterizada por su pórtico de columnas toscanas y por los dos torreones cuadrados situados a ambos lados. En su interior destaca el conjunto de celosías de la nave y el coro, típico de un convento de clausura.
   El Museo Paleontológico Juan Cano Forner, sito en las inmediaciones de la muralla, con más de 5.000 piezas y una excelente colección de amonites, se configura como la mejor colección privada en esta materia de la Comunidad Valenciana. También es interesante visitar el Museo de les Presons, ubicado en las espeluznantes mazmorras de los siglos XIV-XV del edificio del antiguo Ayuntamiento medieval.
   En las proximidades de Sant Mateu, a 2,5 km de distancia y situado sobre una colina, se halla el santuario de la Mare de Déu dels Àngels, edificado entre los siglos XVI y XVII, con una gran hospedería medieval.
   También en las afueras, cerca de la carretera de Morella, se halla La Torre-Palomar, una casa rural señorial fortificada, de planta cuadrada y con cuatro robustos torreones en sus esquinas. También merece mención la ermita de San Cristóbal, del siglo XIV.

viernes, 9 de octubre de 2015

1300. TRUJILLO** (VI), Cáceres: 18 de diciembre de 2011.

107. TRUJILLO, Cáceres. Estatua ecuestre de Pizarro, en la Plaza Mayor.

108. TRUJILLO, Cáceres. Fachada de la igl. de San Martín.

109. TRUJILLO, Cáceres. Portada lateral de la igl. de San Martín.

110. TRUJILLO, Cáceres. Portada del palacio de los Duques de San Carlos.

111. TRUJILLO, Cáceres. Fachada lateral del palacio de los Duques de San Carlos.

112. TRUJILLO, Cáceres. Detalle del balcón esquinado del palacio de los Duques de San Carlos.

113. TRUJILLO, Cáceres. El palacio del Marqués de Piedras Albas.

114. TRUJILLO, Cáceres. El palacio del Marqués de la Conquista.

115. TRUJILLO, Cáceres. Detalle del balcón esquinado del palacio del Marqués de la Conquista.

116. TRUJILLO, Cáceres. Ayuntamiento Viejo.

117. TRUJILLO, Cáceres. Fachada del palacio de los Chaves Cárdenas.

118. TRUJILLO, Cáceres. La casa de la Cadena y la Torre del Alfiler.

119. TRUJILLO, Cáceres. Portada de la igl. del convento de San Francisco.

TRUJILLO** (VI), provincia de Cáceres: 18 de diciembre de 2011.
La ciudad renacentista
   El segundo espacio urbano, que tiene como eje la Plaza Mayor, comenzó a desarrollarse a partir del siglo XV, época en la que se produjo un crecimiento poblacional que acabó desbordando las murallas. Exponente del vigor que la villa adquiere a lo largo del siglo XVI, la plaza se rodea de edificios monumentales y buenos ejemplos de arquitectura popular con soportales de arquería. En el centro estuvo situado el magnífico rollo gótico (finales del siglo XV), hoy desplazado hacia la zona del ensanche. Preside la plaza la estatua ecuestre de Pizarro, realizada en bronce por el escultor Charles Rumsey (1929).
   En el ángulo noroeste se construye, entre los siglos XIV y XVI, la iglesia de San Martín, mezcla de estilo gótico y renacentista, de sobrio exterior coronada por las dos torres de los pies, nave única y presbiterio ochavado. Son interesantes las muestras escultóricas que contiene y el órgano barroco. A la derecha del templo, el palacio de los Duques de San Carlos* (siglo XVI) fue solar de los Vargas-Carvajal y es en la actualidad convento de jerónimas. Un incendio, a finales del siglo XVI, y la prolongada reconstrucción hasta mediados del siglo siguiente alteraron el proyecto original. En la fachada noroeste se abre una portada con rica decoración plateresca, y en el suroeste son notables la triple arcada del cuerpo inferior y la galería arquitrabada sobre pilares corintios en el tercer cuerpo. En el ángulo, coronado por el escudo familiar, se dispone el clásico balcón esquinero, en tanto que airosas chimeneas mudéjares coronan el conjunto. En el interior se abre un patio de doble galería sobre arcos de medio punto.
   En el rincón sureste de la plaza, el palacio del Marqués de Piedras Albas (siglo XVI) presenta en su fachada una logia o pórtico con arcos escarzanos de influencia florentina, mientras que el otro ángulo meridional lo ocupa uno de los edificios civiles de mayor interés de la ciudad: el palacio del Marqués de la Conquista**. Fue construido como residencia de Hernando Pizarro en el siglo XVI y reformado por Larra Churriguera, que intervino en el siglo XVIII para atajar su deterioro. El elemento más llamativo, dentro de su perfección plateresca, es el bello balcón de esquina con los bustos de la familia Pizarro y el escudo de armas del conquistador de Perú.
   Próximo a él están el Ayuntamiento Viejo, gótico del siglo XV, con un interesante salón consistorial, y, a continuación, el palacio de los Chaves Cárdenas, de estilo neoclásico (siglo XVIII).
   En el lado norte de la plaza se sitúa la casa de la Cadena (siglo XV), así llamada por la que muestra a la entrada como símbolo del privilegio de asilo real concedido por Felipe II, y hoy convertido en mesón. Tras ella emerge la torre del Alfiler, y a su lado se encuentran el palacio de los Chaves Sotomayor (siglo XVI) y la neoclásica iglesia de la Sangre (siglo XVII), mientras que en la colindante calle de Ballesteros se halla el palacio de Santa Marta, de estilo renacentista. Asimismo, entre la plaza y la puerta de San Andrés, el palacio de los Orellana-Pizarro, con su galería porticada entre torres hacia el exterior y su patio plateresco, además de ser otra muestra notable de la época áurea de Trujillo, tiene el valor añadido de que en él se alojó Miguel de Cervantes.
   Finalmente, dispersos por lo que en el siglo XVI constituía la periferia de la villa y hoy configura el ensanchamiento urbano, aún quedan otros edificios civiles de corte renacentista -como el Ayuntamiento Nuevo, instalado en la antigua alhóndiga, frente al palacio de los Pizarro Aragón; o el de los Marqueses de Sofraga, en la plazuela de San Miguel, con otro magnífico balcón esquinado- y varios conventos, también renacentistas o neoclásicos, que, además de su valor arquitectónico, atesoran obras artísticas de periodos diversos. Son, en todo caso, las últimas huellas de un tiempo capaz aún de proyectar su estela sobre el presente de la ciudad y librarla del olvido.

Enlace a la Entrada anterior de Trujillo**: