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viernes, 6 de noviembre de 2020

3155. EL SAUCEJO (VI), Sevilla: 23 de junio de 2019.


















EL SAUCEJO (VI), provincia de Sevilla: 23 de junio de 2019.
   Mostramos imágenes de la procesión del Corpus Christi por las calles saucejeñas, en su discurrir por la calle Moral, en una procesión integrada por los pasos de la Inmaculada Concepción, patrona de Mezquitilla, Nuestra Señora de la Encarnación, patrona de Navarredonda, Nuestra Señora del Rosario, patrona de El Saucejo, el Dulce Nombre de Jesús y la Custodia Procesional, antecedida de los niños y niñas que han realizado la Primera Comunión, en lo que en El Saucejo, se denomina Domingo del Santísimo.

Enlace a la Entrada anterior de El Saucejo:
2170. EL SAUCEJO (V), Sevilla: 29 de mayo de 2016.

jueves, 5 de noviembre de 2020

3154. TEBA (I), Málaga: 22 de junio de 2019.




















TEBA (I), provincia de Málaga: 22 de junio de 2019.
   Al noroeste de la provincia se sitúa el municipio de Teba, en el valle del río Guadalteba, con un paisaje ondulado en el que sobresalen la Sierra de Peñarrubia y el desfiladero del Tajo del Molino-Torró. La villa se enclava en alto, entre cuatro cerros. Los vestigios humanos más antiguos se remontan al Neolítico, como los encontrados en la Cueva de las Palomas, -material lítico del III milenio-, y en Los Castillejos (cerámica algárica del 2000 a.C.). En este último yacimiento también se han hallado importantes restos púnicos del s. VIII-III e ibéricos del s. VI-IV En tiempos romanos, la población de Attegua, en la hoy llamada Teba la Vieja, fue bastante importante dentro de la Bética, y sobre ella dan noticias Julio César, Hircio y Suetonio, habiendo aparecido restos de su sistema defensivo. El principal yacimiento romano es el del Cortijo del Tajo, donde había un asentamiento cuyo nombre aún se desconoce, y en el que han aparecido pesas, monedas, cerámica, vidrios, mosaicos, lápidas y esculturas. En la Sala Arqueológica de Teba se puede apreciar la mayor parte de estos hallazgos, que abarcan desde la Prehistoria hasta la época musulmana: entre las piezas ibéricas destacan un carnero, del s. IV a.C. y un exvoto, cabeza muy abstracta, aparecidos en Los Castillejos; y entre las romanas, un busto de Tiberio (h. 4-14) y un fauno (s. I-IV) del Cortijo del Tajo, y un ara de mármol rosa con inscripciones, del yacimiento del Cortijo de las Casillas.
   Fue con la ocupación árabe cuando la población se trasladó a la actual Teba, llamada tanto Ostipo como Ostebba. El principal resto musulmán es el importante Castillo de la Estrella, que si bien ya había sido edificado por los romanos, fue con los árabes cuando recibió su actual fisonomía. La obra romana se aprecia en el primer cuerpo de algunos muros y torres, siendo árabe el resto: era un recinto de 20.000 m2, con doble muralla y dieciocho torres, del cual se conservan varios tramos de las murallas, la Torre del Homenaje, el amplio Patio de Armas y una necrópolis, algunos de cuyos restos se guardan en la Sala Arqueológica.
   La ciudad fue conquistada por Alfonso XI en 1330, siendo célebre la ayuda prestada por el caballero escocés Sir James Douglas, quien murió en la batalla: Teba lo homenajea con una lápida en la Plaza de España, regalada por la localidad escocesa de Melrose. Aunque sufrió varios asedios posteriores, sobre todo en el reinado de Juan II, Teba nunca más volvió a manos musulmanas. De su amplia jurisdicción partirían muchos repobladores de los núcleos adyacentes. La villa fusiona el urbanismo orgánico árabe con el más rectilíneo cristiano.
Parroquia de la Santa Cruz la Real
   El arquitecto José Tirado, maestro mayor de la diócesis de Sevilla, fue el autor de este magnífico templo, uno de los mejores de la provincia, edificado entre 1699 y 1717. Su planta es basilical de tres naves, divididas por ochos esbeltas columnas de mármol rojo sobre plintos, coronadas por trozos de entablamento. Los arcos formeros se decoran con angelillos de estuco sobre los capiteles y con yeserías de motivos vegetales en las enjutas. La nave central es más ancha y alta que las laterales, y se cubre con bóveda de medio cañón rebajado, con arcos fajones. Las laterales poseen bóvedas de arista, mientras que la capilla mayor se cubre con media naranja. A los pies se dispone un amplio coro elevado. La nave del Evan­gelio tiene adosada una gran capilla incompleta de planta poligonal, puede que concebida para sagrario y hoy usada como almacén de tronos y enseres procesionales. Tras la capilla mayor está la sacristía, rectangular con bóveda de medio cañón con arcos fajones que dividen tres tramos: en los laterales, bajo lunetos hay ventanas, en cuya base se disponen azulejos bajomedievales procedentes del castillo. A través de la sacristía se accede a una cripta situada bajo el presbiterio.
   Cuenta con dos portadas: la de los pies y la de la nave de la Epístola. La más interesante es la primera, que recuerda el estilo del sevillano Diego Antonio Díaz, con arco de medio punto entre pilastras toscanas cajeadas, entablamento denticulado y pequeño frontón curvo partido -todo ello en piedra-, sobre el que se dispone un segundo cuerpo de obra más pequeño, que alberga una cruz entre pilastras similares a las inferiores y frontón curvo. Sobre éste hay una ventana enrejada y, en el tejado, una pequeña espadaña. La otra portada, que comunica con un patio, apenas tiene entidad arquitectónica, consistiendo en un simple arco de medio punto encalado. La torre, a los pies del Evangelio, sigue el modelo sevillano, y su cuerpo de campanas tiene a cada lado dos arcos de medio punto entre pilastras, rematándose por un chapitel octogonal.
   La iglesia cuenta con un rico patrimonio mueble. En primer lugar, el originario cancel de acceso, de madera con decoración rococó. Pero sobre todo llaman la atención las pinturas murales, de escuela sevillana de la primera mitad del XVIII: cortinajes en el altar mayor y la tribuna del coro; bajo éste, en dos arcos de medio punto flanqueando el cancel, Juicio Final y San Cristóbal, muy deteriorados; Evangelistas en las pechinas de la bóveda del presbiterio; alegorías de la Fe, Esperanza, Caridad y Triunfo de la Cruz en los muros de los extremos de las naves laterales; motivos florales en grisalla, San Buenaventura y Santo Tomás de Aquino en la capilla del Sagrario, en el testero del Evangelio; los mismos roleos con Santa Catalina de Alejandría, San Francisco de Asís y San Ignacio de Loyola, además de motivos e inscripciones funerarias, en la capilla de las Ánimas, en la cabecera de la Epístola; Bautismo de Cristo en la capilla bautismal, a los pies de la nave de la Epístola; y un dosel con cortinajes en la pared del tramo central de la sacristía.
   En el presbiterio se halla un retablo de madera dorada y policromada, en su mayor parte clasicista del XX, aunque conserva el ático del originario del XVIII, con la representación de la Trinidad (Padre Eterno de bulto redondo, Cristo representado por la Cruz y Paloma); en la hornacina central se sitúa un Cristo de la Sangre, sevillano de mediados del XX, bajo el cual se encuentra una Inmaculada del XVII; el retablo cuenta también con un lienzo de la Inmaculada, del XVII. En el presbiterio hay otro lienzo de gran calidad, unos Desposorios Místicos de Santa Catalina, posiblemente del XVI, o al menos copia de obra manierista. En el lado del Evangelio se conserva un púlpito dieciochesco de madera dorada. En la nave del Evangelio hay, en un retablo a los pies, un gran Niño Jesús del XVIII que sigue el modelo montañesino, muy repintado; y en un retablo de finales del XX, con dos ángeles lampadarios del XVIII, una Virgen de la Paz de Antonio Illanes, de 1939. En la capilla del Sagrario se encuentra un soberbio retablo-tabernáculo de mármol rojo de Teba, del s. XVIII, -al igual que la alacena también de piedra tallada situada a la izquierda- con columnas dóricas, sagrario de plata (1839) y, en la hornacina, magnífica Inmaculada de madera  policromada, obra cordobesa del  XVIII; todo ello envuelto por un dosel de tela estucada y dorada del XX. En la capilla bautismal se encuentran la pila -con el pie del XVIII y la taza del XX-, una talla de la Virgen de la Cabeza de finales del XV o principios del XVI, y un Crucificado en madera de olivo sin policromar de los talleres de Félix Granda, de 1952. En la nave de la Epístola, destacan una Virgen del Rosario de vestir, de principios del XX, en un retablo reciente; y sobre todo una Virgen de los Dolores del granadino Antonio Illanes, de 1934, en un retablo con columnas salomónicas, recompuesto utilizando restos del XVIII. En la Sacristía se conservan algunos cuadros devocio­nales, además de una mesa y un aguamanil de piedra del XVIII, y una amplia cajonera, parece que del XIX.
   En dos pequeñas salas junto a la sacristía se conservan, bajo el nombre de Museo Parroquial de Teba, otras piezas del importante patrimonio del templo, principalmente orfebrería, tejidos y libros. Lo más sobresaliente es la colección de platería. La pieza maestra es una Cruz procesional de plata dorada, atribuida a Alfaro, del último cuarto del XVI, de estructura arquitectónica y cincelada con relieves de la Pasión, Evangelistas, Doctores de la Iglesia y ángeles pasionarios. De sus trece cálices, destacan uno plateresco de plata, del s. XVI; el magnífico de Portocarrero (1696), donado por D. Pedro Portocarrero y Guzmán, patriarca de las Indias, con esmaltes y motivos florales a buril sobre plata dorada; dos de plata dorada del XVII; y uno del XVIII ornamentado con emblemas eucarísticos y ángeles pasionarios. También hay un ostensorio en plata dorada del XVIII con decoración vegetal, un portapaz barroco con relieve de la Inmaculada (1742), un portapaz rococó (1784), un relicario de plata rococó (finales del XVIII), una cruz procesional con nudo del XVI y cruz del XIX, y dos atriles cordobeses de 1774, además de otras piezas litúrgicas menores. De entre los numerosos tejidos, principalmente ternos, destacan el de Isabel la Católica, rojo, con pluvial, capillo, casulla y dalmáticas; y la capa pluvial de Navidad, del XVIII, en brocado de plata sobre fondo blanco. Por último, del patrimonio bibliográfico merece resaltarse un Misal Romano de 1679.
Convento de San Francisco
   De este conjunto, fechado entre finales del XVI y principios del XVII, sólo se conserva la portada  manierista de la iglesia, integrada en la fachada de un polideportivo. Esa interesante portada consiste en un arco de medio punto con el emblema franciscano de las cinco llagas custodiado por el cordón, entre pilastras cajeadas que sostienen un frontón partido por el otro emblema franciscano, de los brazos. Integrados en el polideportivo, hay restos muy alterados del convento, que fueron adaptados como fábrica y en la actualidad como almacén.
Ermita de Nuestra Señora del Carmen
   Construida en el siglo XVI, aunque muy alterada posteriormente, es un característico ejemplo de arquitectura religiosa popular, muy simple. La nave se cubre con bóveda de cañón rebajada. Lo menos reformado es el amplio camarín hexa­gonal del altar mayor obra del XVIII, con bóveda de media naranja muy rebajada, pilastras y restos de pinturas de ornamentos florales en el friso. La fachada, muy transformada, es adintelada, y se remata por un hastial escalonado.
Arquitectura doméstica
  Aparte de la arquitectura popular característica de la zona, Teba cuenta  con importantes ejemplos de viviendas señoriales que van desde el siglo XVI a principios del XX, destacando sobre todo las de finales del XIX y comienzos del XX. De las más antiguas, deben citarse la Casa Condal de la Emperatriz Eugenia de Montijo, en la calle Grande, y el Palacete del Marqués de Greñina, en la calle Nueva. De la Casa Condal, originaria del XVI, sólo se conserva la portada, ya del XVIII, con columnas toscanas sobre plintos bulbosos que sostienen alto entablamento. En el palacete del Marqués de Greñina, del siglo XVIII, destaca su desproporcionada portada barroca, que llega casi al alero, con estípites y frontón partido por hornacina también flanqueada por estípites y que alberga un Sagrado Corazón moderno. Hay algunas viviendas de comienzos del siglo XX, con interesantes ornatos pintados de corte modernista.
Textos de: 
Rosario Camacho Martínez (dirección), Francisco J. García Gómez, Francisco José Rodríguez Marín y Belén Ruiz Garrido, Guía artística de Málaga y su provincia. Tomo II. Fundación José Manuel Lara. Sevilla, 2006.

miércoles, 4 de noviembre de 2020

3153. CAÑETE LA REAL (I), Málaga: 22 de junio de 2019.









CAÑETE LA REAL (I), provincia de Málaga: 22 de junio de 2019.
   Situado al norte de la provincia, entre la Serranía de Ronda y la comarca del Guadalteba, con una orografía ondulada, el municipio de Cañete la Real cuenta con cultivos de olivares, cereales y girasoles, además de con una importante cabaña ganadera. Sus orígenes remontan al asentamiento fenicio en el cerro, con el nombre de Sábora (de ebura, cereal). Vespasiano le concedió el título de municipio. Saborense por su riqueza agrícola, si bien los habitantes le solicitaron el traslado desde el incómodo cerro al llano, que se efectuó en el 78 d.C., recibiendo la nueva población el nombre de Flavia Sabora. La prosperidad continuó durante la poca visigoda, otorgándole Witiza el rango de Real.
   Los árabes le dieron su actual denominación, que procede del castillo de Hisn Cannith, construido en el siglo IX y del que quedan restos muy reconstruidos de murallas y torres. También se conservan otras torres defensivas como las de Ortegícar, Priego, del s. XII, Atalayón y Viján. En 1330 la villa fue conquistada por Alfonso XI, si bien pasaría alternativamente de manos cristianas a árabes durante los siglos XIV y XV, hasta que en 1485 fue definitivamente ocupada por los Reyes Católicos.
   Dominado por los restos del castillo, Cañete la Real presenta la típica fisonomía de origen árabe, si bien hay algunas calles rectilíneas de creación cristiana, como la de San Sebastián. En esta calle se conservan varias casas de los siglos XVII al XIX, con considerable entidad arquitectónica. En cuanto a la arquitectura popular, predominan las viviendas de una o dos plantas con amplios corrales traseros. En la plaza principal hay un triunfo de hacia 1800 dedicado a la Virgen de Caño Santos, la patrona.
Parroquia de San Sebastián
   Su primera fábrica data del siglo XV, si bien fue totalmente reconstruida en el XVIII, a partir de 1717, con proyecto del maestro Diego Antonio Díaz, dirigiendo las obras Silvestre Tirado. Su interior tiene tres naves anchas separadas por columnas toscanas con altos entablamentos que sostienen arcos de medio punto. La cubierta de la nave central es bóveda de medio cañón, con arcos fajones, y las de las laterales bóvedas de arista. En el crucero se sitúa una media naranja y en los brazos, bóvedas vaídas. Un arco triunfal de medio punto da paso a la capilla mayo de 1793, cuadrada y con bóveda de medio cañón. En la nave del Evangelio se sitúan la capilla bautismal, a los pies, con media naranja. un camarín, del año 1740, con decoración de hojarasca. En la de la Epístola, hay una capilla con bóveda octogonal sobre trompas.
   Sobresale la portada de piedra situada en la fachada de los pies, de 1740. Se compone de un arco de medio punto, enmarcado por columnas toscanas sobre plintos, entablamento quebrado y frontón partido, con decoración de follaje en la rosca del arco, las enjutas y la cartela superior; en el ático se abre una hornacina avenerada entre pilastras toscanas muy ornamentadas, que alberga una escultura de San Sebastián, con frontón enrollado rematado por el escudo de San Pedro, sobre el que se abre un óculo. También posee dos fachadas laterales iguales, con pilastras, arquitrabe con triglifos y metopas y frontón enrollado rematado por las tres cruces del Calvario. La torre, de ladrillo, reconstruida en 1764 por Ambrosio de Figueroa, se ubica a los pies en el lado de la Epístola y sigue el modelo sevillano: decorada con pilastras, es rectangular en sus dos primeros cuerpos, ochavada en el de campanas y se corona por chapitel piramidal de tejas vidriadas que dibujan motivos geométricos. La fachada principal y la torre han sido restauradas en 2004.
   El retablo del presbiterio, que procede del con­vento de San Francisco, desde donde fue trasladado tras la guerra civil, es de madera dorada y policromada, con columnas salomónicas; en el camarín hay un San Sebastián, y en la hornacina del ático, que simula un balcón, una escultura del Ecce Homo recompuesta a partir de fragmentos del XVIII. En la nave del Evangelio, a los pies, hay un  San Isidro moderno en retablo dorado. La capilla bautismal, con una verja de madera del XVIII con balaustres torneados, cuenta con una excelente pila bautismal gótica de principios del XVI, y con un Cristo de la Buena Muerte del XX. Continuando por esa nave, hay un retablo de madera dorada y policromada con una Vir­gen de los Remedios de vestir del XVIII. En el camarín lateral se ubica la Virgen de Caño Santos, patrona del pueblo, copia de Navas Parejo de 1939 de la imagen que desapareció en la guerra civil, de la que sólo se conserva una mano. En el testero de la nave hay una Dolorosa del XIX en retablo rococó. En la capilla de la nave de la Epístola se encuentra un interesante Nazareno, de Castillo Lastrucci, de 1938. En el testero, a los pies, hay una pintura al temple de San Cristóbal, del XVIII , muy repintada. El cancel de madera de entrada al templo es del XVIII, con decoración rococó. En la sacristía se guardan los óleos del Cristo de la Humildad y de San Ignacio de Loyola, ambos de finales del XVII y de muy bue­na factura, aunque muy deteriorados.
Iglesia del convento de carmelitas del Santísimo Sacramento
   Fue fundado en 1662 por Don Melchor de Rojas y Saavedra, rector de la Universidad de Osuna, reconstruyéndose su interior en 1906. La iglesia es de una sola nave con bóveda de medio cañón con lunetos. La capilla mayor, rectangular, tiene bóveda de cuarto de esfera gallonada, decorada con motivos vegetales, y cuyos nervios se apoyan en placas recortadas. A los pies se sitúa el ancho coro de clausura sobre un arco carpanel con decoración vegetal. La sencilla portada se si­túa en el lado de la Epístola, y cuenta con pilastras flanqueando el dintel, rematado por frontón partido con el escudo del Carmelo. Son interesantes los contrafuertes cilíndricos de esa misma fachada. De las imágenes de su interior, todas modernas, sólo merece citarse la Virgen del Carmen, que preside el retablo mayor, neobarroco clasicista.
Iglesia del convento de San Francisco
   Fundado  en  1624,  el  templo  tiene  planta  de cruz latina, con bóveda de medio cañón con lunetos y arcos fajones. A los pies hay una tribuna elevada. En el crucero, bóveda de media naranja sobre pechinas con yeserías del Seiscientos; sobre los brazos y presbiterio, bóvedas de medio cañón con lunetos y ornamentación del XVIII. En el lado del Evangelio hay una capilla del Setecientos, con bóveda  de media naranja.
   Hasta 1981 se adosaba a la iglesia un claustro cuadrado con arcos de medio punto sobre pilares en el bajo y balcones adintelados en la galería superior. La portada de la iglesia es muy sencilla, con dintel entre pilastras rematado por frontón con hornacina central y pirámides planas con bolas a los lados. Cuenta con pequeña espadaña. Tras ser discoteca, en la actualidad es propiedad del Ayuntamiento, utilizándose como salón cultural de usos múltiples, como exposiciones, conciertos, conferencias, etc.
Textos de:
Rosario Camacho Martínez (dirección), Francisco J. García Gómez, Francisco José Rodríguez Marín y Belén Ruiz Garrido, Guía artística de Málaga y su provincia. Tomo II. Fundación José Manuel Lara. Sevilla, 2006.

martes, 3 de noviembre de 2020

3152. ALMARGEN (I), Málaga: 22 de junio de 2019.






















ALMARGEN (I), provincia de Málaga: 22 de junio de 2019.
   Este municipio, situado en el norte de la provincia, posee un paisaje de transición entre la Serranía de Ronda, la zona de Guadalteba y la llanura antequerana, con plantaciones de olivo, cereal y girasol. Los restos arqueológicos más antiguos se remontan a la Edad del Cobre, destacando la necrópolis de cuevas artificiales de El Almirón, donde se han hallado un ídolo fálico, una estela grabada del Bronce y una espada prehistórica. La zona conoció gran esplendor durante la colonización fenicia, al pasar por el término la vía que unía Tartessos con Mainake. Y en tiempos romanos discurría por ahí la vía XI, que conectaba Antikaria con Acinipo; de entonces se conservan la necrópolis de la Sierra de Rebollo y restos de termas en el paraje de Casa Blanca, donde nace el arroyo Salado, con aguas yodadas de propiedades medicinales. Su nombre actual es de origen árabe, y significa "los dos prados". La huella musulmana aún se aprecia en la estructura urbana de la población.
Parroquia de la Inmaculada Concepción
   Construida  en el siglo XVI  con una única  nave, fue  reformada en 1695, cuando se añadió otra nave en el lado de la Epístola. La nave principal y el presbiterio están cubiertos por armaduras mudéjares de lazo, de forma rectangular y ochavada respectivamente. La fachada principal, muy simple, y restaurada a comienzos del siglo XX, presenta una portada manierista con pilastras toscanas y frontón partido, rematando el conjunto una espadaña barroca.
   El altar mayor cuenta con un excelente retablo rococó de madera dorada, originario de un convento de Carmona, del último tercio del XVIII, con buenas esculturas: posee columnas corintias y ángeles con cornucopias en el ático; una Inmaculada en madera policromada, sevillana de mediados del XVII, en la hornacina central; a sus lados, dos esculturas de santas dominicas, del XVIII; y flanqueando el retablo, esculturas de San Cosme y San Damián, del XVIII, muy repintadas. En el lado izquierdo de la nave principal hay un óleo de Santa Rosa de Lima, colonial del siglo XVIII, otro con la Adoración de los Reyes, copia del XVII de cuadro italiano, una talla en madera policromada de la Virgen del Carmen, del XIX, con una curiosa iconografía al situarse sobre una nube, y una Dolorosa de Modesto Cené Roig, de 1938. En el lado de la Epístola de esta nave, hay un retablo en madera dorada, de finales del XVII, con un interesante San José policromado, del círculo de Pedro Roldán, cuyo Niño Jesús es un añadido posterior.
   En el testero de la nave de la Epístola, sobresalen seis magníficas tablas góticas de un retablo sevillano -originariamente eran ocho- fechadas a comienzos del XVI y que han sido recientemente restauradas. Enmarcadas por cardinas doradas, representan: Calvario, San Juan Bautista, Santiago el Mayor, Anunciación, Piedad y Martirio de San Bartolomé, destacando los fondos de paisaje y el pan de oro de los vestidos. En la nave lateral hay también dos retablos rococós de madera dorada, procedentes de Carmona, con sendas imágenes de Modesto Cené: Cristo de la Vera Cruz, de 1938, y Jesús Nazareno. En la sacristía se halla una pequeña Inmaculada, del XVIII, que sigue el modelo de Martínez Montañés. A los pies del templo se sitúa la estrecha capilla bautismal, con su pila originaria.
Textos de: 
Rosario Camacho Martínez (dirección), Francisco J. García Gómez, Francisco José Rodríguez Marín y Belén Ruiz Garrido, Guía artística de Málaga y su provincia. Tomo II. Fundación José Manuel Lara. Sevilla, 2006.